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EL COLEGIO DE AMERICA. La contribución de la ciencia española, de las humanidades y las artes, en el panorama intelectual y cultural latinoamericano en el pasado S. XX es tema que no necesita de mayor explicación. Es lo que algunos autores han denominado el Segundo Siglo de Oro español. Pero sí hay que señalar que una parte muy importante de esta contribución se realizó en unas circunstancias muy difíciles y dolorosas para los académicos e investigadores españoles. Muchos de ellos, tras la cruenta guerra civil, debieron marchar al exilio ante las adversidades de una España descompuesta, en todo contraria al desarrollo intelectual y a la creación de un pensamiento científico y humanístico que tuviera a la libertad de creación y al avance del progreso científico como paradigmas. El exilio intelectual español encontró en América Latina no solo un refugio ante la destrucción sino un campo para crear y rehacer lo que en la España franquista les estaba vedado. Una de estas instituciones (junto con universidades en Argentina, Colombia, Venezuela, Chile, Perú, Cuba o los Estados Unidos) fue el Colegio de México: un centro de investigación y docencia que tuvo en muchos de nuestros intelectuales exiliados sus pilares básicos, hasta constituir una de las referencias más importantes en el mundo, no solo mexicano sino hispano en general. Como un homenaje a este Colegio de México y a otras instituciones similares creadas en el continente americano, y a toda la intelectualidad española que tanto contribuyó al desarrollo de la ciencia, las humanidades y la cultura hispánica en el continente americano y, de una manera muy especial, a preservar este legado para la misma España, es propósito de los profesores que desean constituir este Centro Universitario que lleve el nombre de El Colegio de América. Su orientación, tendría como objetivos genéricos:
Un centro como el Colegio de América se caracteriza por su interdisciplinariedad y donde los estudios sobre América Latina no constituyan un deseo a alcanzar, sino una realidad palmaria lograda con el esfuerzo colectivo. Todo ello con el convencimiento de que apostar por el futuro de los estudios sobre América Latina y para América Latina, es no sólo una necesidad, sino un argumento de la lógica más elemental. |