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Compromiso, ciencia y conciencia

Compromiso 'Ciencia y Conciencia': "SALVEMOS EL PLANETA"

 

 

Alumnos

 

Con el propósito de alcanzar los objetivos marcados, en el marco del compromiso que la Universidad Pablo de Olavide tiene como institución pública con la sociedad y como una nueva apuesta para fortalecer su vinculación solidaria con la misma, el Centro  ‘Olavide en Carmona’ ha desarrollado, por cuarto año consecutivo, el proyecto denominado ‘Compromiso: Ciencia y Conciencia’.

 Alumnos 2

Su punto de partida es la excelente acogida que la actividad estival de ‘Olavide en Carmona’ tiene entre los/as estudiantes y el profesorado participantes, en los medios de comunicación y en la sociedad en general. Acogida ya consolidada y que ha hecho de la sede de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona un escenario privilegiado para la actividad académica y el debate que trasciende las fronteras regladas en las que suele transcurrir la vida universitaria.

 

Elio con alumnas

 

 El ‘Compromiso: Ciencia y Conciencia’ de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona se concreta en vincular de forma específica ese debate y la apertura a la sociedad de nuestras aulas con un tema central y monográfico que despierte el interés ciudadano, que sea de especial trascendencia social, y que al mismo tiempo sea capaz de motivar y impulsar la acción solidaria y el conocimiento orientado a la práctica como motor del cambio social.

Como expresión de este propósito, se propuso que el ‘Compromiso: Ciencia y Conciencia’ de nuestra Universidad en los Cursos de Verano de 2011 se centrara en el tema medioambiental con el lema “SALVEMOS EL PLANETA”.

 

 

COMPROMISO CIENCIA Y CONCIENCIA 2011:  “SALVEMOS EL PLANETA”

Hace más de 4.500 millones de años que nuestro planeta, junto al resto del Sistema Solar, inició su historia. En el extremo de la galaxia que conocemos como Vía Láctea, una densa nube de materia se vio afectada por intensas fuerzas gravitatorias, conformando una esfera central incandescente de gran masa y a su alrededor, girando, otros cuerpos más pequeños. De entre éstos, tan sólo uno cumplía con las condiciones adecuadas de tamaño y distancia al astro solar para poder disponer de agua en estado líquido y configurar a su alrededor una envoltura gaseosa consistente: La Tierra.

 

Tierra

 

Estas condiciones tan especiales permitieron a nuestro planeta abordar con éxito un fascinante proyecto, la aparición de la vida y su progreso hacia múltiples especies y formas, constituyendo un asombroso conjunto de materia y energía en continua evolución. La aparición de nuestra especie, el ser humano, es muy posterior. Los fósiles de Homo sapiens más antiguos que se conocen datan de unos 200.000 años atrás, por lo que, si el origen de nuestra presencia lo comparamos con el de la Tierra, nos podemos considerar unos recién llegados al planeta. Y durante la mayor parte de este ‘corto’ período de estancia, lo cierto es que hemos pasado prácticamente desapercibidos en el devenir planetario.

 

Sólo hace poco más de un siglo, con la revolución industrial, nuestra capacidad de influir en lo que sucede a nuestro alrededor se incrementa notablemente y nuestra presencia en el planeta empieza a cobrar más relevancia. Esta circunstancia se acrecienta especialmente en los últimos 50 años, y lo hace llegando a extremos tales que provoca una serie de efectos impensables hasta entonces, como el calentamiento global o la modificación de los ciclos de los elementos básicos que conforman la biosfera. En 200.000 años de existencia, apenas unas décadas de sobreexplotación y destrucción han colocado al planeta y a nuestra especie en una situación de riesgo e incertidumbre frente al futuro.

 

Industria

 

Es necesario reconocer, sin lugar a dudas, que el origen de esta comprometida realidad no es el azar, sino que viene como consecuencia de un modelo de mal desarrollo que, impulsado por los países más prósperos, ha ido instalándose por todo el mundo, especialmente en la segunda mitad del siglo XX y en lo que llevamos de siglo XXI. Este modelo, estimulado por los intereses de grandes grupos económicos, ha ignorado los límites de la Naturaleza, despreciado los principios de la ecoeficiencia y, al mismo tiempo, ha desvinculado sus objetivos de las verdaderas necesidades humanas.

 

Los efectos resultantes de este proceso de abuso y degradación de nuestro planeta constituyen lo que los expertos han denominado Cambio global, fenómeno que está teniendo como consecuencia la aparición de una crisis generalizada, de dimensiones no sólo ambientales, sino también socioeconómicas y éticas, que atañe a toda la Humanidad y que afecta, especialmente, a los menos favorecidos.

 

Plantación

 

 

Cambio climático

Una consecuencia directa de todo ello es el cambio climático. En nuestro planeta, el clima ha experimentado numerosas modificaciones a lo largo de la historia. Cambios en la intensidad de la radiación solar, en las corrientes marinas o sucesos más súbitos como impactos de meteoritos han sido algunas de las causas que han provocado estas variaciones en el clima. El conjunto de estos cambios naturales se conoce como variabilidad climática natural.

Entonces, ¿hay alguna diferencia entre esta variabilidad y lo que llamamos cambio climático? La diferencia somos nosotros. Para comprender el papel que juega la Humanidad en el cambio climático debemos conocer qué es el efecto invernadero.

Nuestra atmósfera actúa como una cubierta protectora alrededor de la Tierra que deja pasar la luz solar y retiene el calor. Los encargados de retener ese calor son los llamados gases de efecto invernadero. Sin ellos, el calor del Sol rebotaría inmediatamente en la superficie terrestre y se perdería en el espacio. Es lo que se conoce como ‘efecto albedo’.

 

La atmósfera se comporta, por tanto, como el techo de cristal de un invernadero, manteniendo, gracias a estos gases, las condiciones climáticas necesarias para el desarrollo de la vida en nuestro planeta. Por contra, su excesiva presencia motiva que se acumule más calor del necesario provocando variaciones en el clima que nada tienen que ver con la variabilidad natural del mismo.

Las actividades industriales que caracterizan nuestro modelo económico han derivado en la emisión incontrolada de este tipo de gases, aumentando su presencia en la atmósfera e intensificando el efecto invernadero.

Por tanto, cuando hablamos del cambio climático nos estamos refiriendo a esas variaciones de origen antropogénico que interfieren en la variabilidad climática natural, extremando y acelerando el proceso de cambio, con los problemas de adaptación que ello conlleva.

 

 

Efecto invernadero

El efecto invernadero y los cambios en el clima son procesos naturales y necesarios de nuestro planeta que en el último siglo se están viendo influenciados, y potenciados, por la acción humana.

Para sustentar esta afirmación, la comunidad científica ha constatado la relación entre las concentraciones atmosféricas de los gases de efecto invernadero de origen antropogénico y los cambios observados en las últimas décadas en el clima terrestre. Este consenso pone de manifiesto que la mayor parte del calentamiento observado durante la segunda mitad del siglo XX ha sido causado por actividades humanas y que el calentamiento del sistema climático es real e inequívoco.

 

Oso polar

 

Según los expertos, el cambio climático es una realidad visible y somos testigos directos de ello: La temperatura de la Tierra aumenta, el deshielo de las regiones polares es cada vez más acusado y ambos, provocan el aumento del nivel del mar…. Éstos y otros muchos efectos del cambio climático afectan no sólo a nuestro planeta, sino también a quienes vivimos en él.

 

Impactos globales

Existen evidencias de que el cambio climático ya ha comenzado a afectarnos, siendo las más destacadas:

  • Durante el siglo XX, las temperaturas han aumentado, en promedio, alrededor de 0,7°C.
  • El nivel del mar ha crecido de 10 a 12 centímetros. La comunidad científica considera que esta subida responde al deshielo y la fusión de los glaciares, así como a la expansión térmica del agua al elevarse también la temperatura de los océanos.
  • El hielo ártico se ha reducido en un 40% aproximadamente en los veranos y otoños de las últimas décadas. En concreto, cada 10 años, la superficie helada del Ártico se reduce un 7,4% en época estival.

 

Además de estas evidencias, encontramos cambios de carácter más regional, atribuidos por el grueso de la comunidad científica también a los efectos del cambio climático, como el significativo aumento de los ciclones atlánticos, los cambios en los movimientos migratorios de algunas especies de aves o la redistribución de la flora en ciertos climas de alta montaña.

Aves

 

Impactos en España

La comunidad científica ha identificado el sur de Europa como una de las zonas más vulnerables a los efectos del cambio climático y, quizás por ello, España ya haya comenzado a notar los primeros impactos del mismo.

Las temperaturas en nuestro país han aumentado en 1,5 grados centígrados desde la Revolución Industrial, el doble que a nivel mundial, siendo además una tendencia sostenida en el promedio de observatorios españoles.

En lo que respecta a las precipitaciones, episodios de sequías como los sufridos en los últimos años tenderán a convertirse en la tónica habitual en nuestro país.

Aún con ello, la evidencia más clara de que el cambio climático está afectando de lleno a España es la pérdida de superficie glaciar pirenaica, que pasó de 1.779 hectáreas en 1894 a sólo 290 en el año 2000.

 

Glaciar

 

 

Tal y como ocurre en otras regiones del planeta, España también está asistiendo a cambios en su biodiversidad, especialmente en lo que a especies vegetales se refiere. Un ejemplo de ello es la sustitución de la vegetación de ecosistemas templados por vegetación típicamente mediterránea.

En cuanto a fauna, son los anfibios los que más están sufriendo el aumento de las temperaturas y el cambio de estacionalidad de las lluvias, ya que en muchos casos, como puede ser el del sapo partero, están viendo diezmada su población acercándose a la desaparición.

 

Cambios

A escala global, los expertos prevén, basándose en modelos climáticos globales, los siguientes cambios en nuestro planeta:

  • La temperatura media global se incrementará en el siglo XXI entre 1,8ºC y 4ºC), cifra que se sumaría a los 0,7ºC observados durante todo el siglo XX.
  • Si la temperatura media global se incrementa en 2ºC, hasta un 30% de las especies de flora y fauna se verán afectadas, hasta situarse en peligro de extinción.
  • Los fenómenos climáticos extremos (olas de calor, lluvias torrenciales y tormentas...) serán más frecuentes que en la actualidad. Habrá una disminución sustancial de la lluvia y una expansión de la desertización.
  • Se espera una extensión de las enfermedades infecciosas. Las olas de calor y la contaminación del aire aumentarán los problemas respiratorios. Además, la incidencia de catástrofes naturales incrementa el riesgo de epidemias como la malaria, el dengue; la desnutrición y las enfermedades transmitidas por vectores.
  • La elevación del nivel medio del mar será de entre 19 y 58 cm. en el siglo XXI y como consecuencia, millones de personas que viven en zonas costeras estarán amenazadas por esta subida. Este fenómeno puede producir nuevos movimientos migratorios, y por tanto, nuevos focos de conflicto, sobre todo, en países en desarrollo.

Pero el alcance futuro del cambio climático no acaba aquí. Si no se pone remedio:

  • La agricultura se verá afectada por el incremento de la sequía, la pérdida de cosechas y el aumento de plagas.
  • El fuerte temporal de nieve, o por el contrario, la escasez de nevadas, y unas elevadas temperaturas en zonas de playa, perjudicarán al sector turístico.

 

Agricultores

 

Las citadas consecuencias pueden considerarse globales, y por ello, debemos de tener en cuenta que el cambio climático no afectará de la misma manera a todos los territorios del planeta y que el impacto final en cada uno de ellos dependerá de las características propias de la zona.

 

Escenarios en España

 

En España, el Cambio Climático ya ha dejado ver sus efectos. Los análisis sobre las tendencias de las temperaturas permiten confirmar, entre otros aspectos, que se ha producido un aumento de la temperatura media anual desde mediados de los años 70 hasta la actualidad.

Los expertos y la comunidad científica alertan de que sus consecuencias pueden ser aún más graves si no se pone freno al actual modelo de crecimiento.

De esta forma, y teniendo en cuenta una serie de modelos globales de clima se proyectan los siguientes supuestos para las próximas décadas en España:

  • Un aumento medio de la temperatura de 1,2 grados cada 30 años en invierno y de 2 grados en verano.
  • Reducción notable de las precipitaciones totales anuales, situación que será muy acusada sobre todo en primavera.
  • En el período comprendido entre los años 2070-2100, se prevé incremento de la temperatura en el interior peninsular que oscilará entre 5 y 7 grados en verano y 3 y 4 grados en invierno.
  • Mayor frecuencia de días con temperaturas máximas extremas, especialmente en verano (en concreto en las zonas del interior) y una disminución de las temperaturas mínimas extremas.

 

Termómetro

 

En relación con las precipitaciones, las proyecciones vaticinan para un aumento de las precipitaciones en el oeste de la Península en invierno y en el noroeste en otoño.

Es precisamente en estos momentos de crisis, en los que se está cuestionando el fundamento del mercado financiero o el papel de algunas instituciones otrora intocables, cuando se ha de poner en entredicho el llamado progreso que conduce a un alarmante deterioro ambiental. Debemos preguntarnos si esta crisis global o el cambio climático de origen antropogénico, un claro indicador este último del cambio global, son claros síntomas de un desarrollo no sostenible y a la postre no digno de la inteligencia del ser humano.

Porque las lógicas del ‘crecimiento sin límites’ en un planeta finito no tienen viabilidad y la Humanidad necesita reformularlas desde nuevos paradigmas que requieren innovaciones profundas en la ética, la cultura, la política, la economía, la ciencia y la tecnología.

 

Paisaje

 

El Compromiso: Ciencia y Conciencia 2011 pretende precisamente contribuir a todo ello mejorando el conocimiento de los problemas medioambientales, propiciando las buenas prácticas en esta materia tan importante.

Los Cursos de Verano, que acogen a estudiantes y profesorado de distintos orígenes, edades, procedencias, etc., son el espacio idóneo para tratar un tema de tanta trascendencia como el que nos ocupa.

 

Actividades del Compromiso: Ciencia y Conciencia 2011

Se tratará de lograr ese objetivo desarrollando paralelamente a los tradicionales Cursos de Verano una serie de actividades monográficas que, además, abiertas al conjunto de la población.

Dichas actividades se organizarán como un conjunto de eventos de naturaleza plural, de modo que su seguimiento sea singularmente atractivo e inserto en la vida local en la que se acomodan los Cursos de Verano y entre ellas cabe destacar:

  • Conferencias destinadas a divulgar los diferentes aspectos de los problemas medioambientales y que serán impartidas por personalidades con experiencia directa como ecologistas, periodistas, naturalistas o responsables políticos.
  •  Debates abiertos con la participación de los medios de comunicación y en los que se tratará de contar con la presencia de opiniones dispares y personas que puedan poner sobre la mesa los aspectos más interesantes de las cuestiones que suscita el cambio global.
  •  Manifestaciones culturales como conciertos, ciclos de cine, exposiciones de fotografía, de pintura, etc. que permitan divulgar las consecuencias que genera el deterioro del planeta a causa del hombre.

De esta forma, los Cursos de Verano 2011 tendrían, además de su finalidad docente y formativa, un trasfondo social alrededor del fenómeno de las finanzas éticas a lo largo del periodo estival, del 13 de junio al 23 de septiembre.

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