“La persona que se suicida no quiere acabar con su vida, sino poner fin a su sufrimiento”

El director del Máster en Conducta Suicida de la UPO, Andoni Anseán, asegura que el suicidio es uno de los grandes tabúes de la sociedad española y está asociado a un fuerte oscurantismo mediático

Las muertes por suicidio son la principal causa de muerte no natural en España, produciendo más del doble de fallecimientos que los accidentes de tráfico, 13 veces más que los homicidios y 67 veces más que las acaecidas por violencia de género, pero socialmente no se ven. Entre los varones de 15 a 29 años es la primera causa absoluta de muerte y la segunda, después de los tumores, en mujeres de esa franja de edad. Así lo asegura el psicólogo Andoni Anseán Ramos, director del Máster en Conducta Suicida de la Universidad Pablo de Olavide y presidente de la Fundación Salud Mental España para la prevención de los trastornos mentales y el suicidio (FSME).

Sin embargo, el suicidio sigue siendo uno de los grandes tabúes de la sociedad española y está asociado a un fuerte oscurantismo mediático. Como afirma Anseán, “no está tampoco en las agendas políticas, sociales o sanitarias. Nosotros les llamamos las muertes invisibles porque parece que, socialmente, no se ven”.

Las cifras hablan por sí solas. En el año 2015 fallecieron por suicidio en nuestro país un total de 3.602 personas, de acuerdo a los datos del Observatorio del Suicidio del FSME, recopilados a partir de las estadísticas del INE de ese año, las últimas disponibles en la actualidad. En coherencia con el mayor volumen de población, Andalucía registra el mayor número de suicidios en España, concretamente 682 en 2015, aunque su tasa está en la media estatal, en torno a 8 muertes por 100.000 habitantes. En el caso de Sevilla, fallecieron por suicidio 127 personas, de las que un 83 por ciento (105) fueron hombres.

Aunque el instinto de supervivencia es innato en las personas, este instinto puede quedar en segundo plano y la persona puede atentar contra su propia vida. Esto ocurre cuando “el sufrimiento es insoportable y no se ve otra solución a ese sufrimiento más que la muerte. No hay que olvidar que nadie que es feliz se suicida, que el suicida no quiere morir y mucho menos matarse y que no quiere acabar con su vida, sino con su sufrimiento. En otros casos, como pueden ser trastornos psicóticos, el suicidio puede ser resultado de obediencia a órdenes alucinatorias o, en casos como las fases maníacas, pueden llevar a comportamientos arriesgados e impulsivos que pueden desembocar en un suicidio”, sostiene Andoni Anseán.

Como siempre, depende de cada caso y situación. Y es que en relación a las causas de un suicidio, el director del máster explica que “hay tantas causas como personas que se suicidan. Detrás de ellas hay una mezcla personal de factores de riesgo y factores precipitantes que, junto con la ausencia o disminución de factores protectores hacen que una persona presente conducta suicida, entendida ésta como ideación, intento o suicidio”.

La familia y otras personas allegadas sufren especialmente el hecho de que una persona decida quitarse la vida. Tanto, que la demolición emocional que se sufre tras un suicidio es devastadora, además de inesperada, y su duelo es uno de los más complicados de elaborar. “La OMS refiere que por cada suicidio hay seis personas afectadas directamente. La muerte por suicidio genera mucha culpa entre los allegados. En muchos casos, tendrán que aprender a convivir con ella, junto con la pena por la pérdida, de por vida”, apunta el presidente de la FSME.

Aún así, el suicidio se puede prevenir: “Esta prevención debe girar en torno a la sensibilización social, la formación de profesionales, la limitación de acceso a medios letales, la protocolización de actuaciones, la coordinación entre diferentes instituciones, la atención a supervivientes, etc. Es decir, sabemos cómo prevenir el suicidio, pero no lo hacemos”, apunta Andoni.

 

Sin embargo, “en general, en España no se realizan acciones preventivas de esas muertes evitables. A nivel autonómico, las experiencias son todavía escasas y muy recientes. Es el caso de Andalucía, que participó en su día en el proyecto europeo Euregenas, pero que actualmente no posee plan, programa o estrategia autonómica de prevención del suicidio, aunque incluye actuaciones dentro del III Plan Integral de Salud Mental”, declara Anseán.

 

En el Máster de Conducta Suicida de la Universidad Pablo de Olavide, cuya tercera edición comenzará el próximo mes de noviembre, se abordan todos los temas que influyen en la conducta suicida. Hay una primera parte de aproximación epidemiológica, histórica y cultural, que sirve para sensibilizar al alumnado sobre este problema; otra parte de evaluación del riesgo suicida, otra sobre intervención en la conducta suicida y otra sobre las personas que sobreviven al suicidio de un ser querido.

 

“Después del máster, el alumno será un gran experto en el tema, especialmente en cuanto a su detección y abordaje. Es un programa docente de alta especialización que capacita para la prevención, intervención y postvención en conducta suicida”, concluye Andoni Anseán.

 

Para más información sobre el máster: MÁSTER EN CONDUCTA SUICIDA

 

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