El mal uso y abuso de las nuevas tecnologías provoca conflictos en los que es clave la figura del mediador

El director del Máster La Mediación: Estrategias y Metodologías de Prevención y Resolución de Conflictos de la UPO, José Luis Sarasola Sánchez-Serrano, explica cómo aborda un mediador los nuevos conflictos que surgen en la actualidad

 Un correo electrónico que no debió enviarse, los mensajes de Whatsapp, las publicaciones en las redes sociales o el uso indiscriminado de las nuevas tecnologías está provocando nuevos problemas que afectan a la vida familiar, a la pareja o a la conciliación profesional y personal. Nuevos conflictos que como explica el profesor José Luis Sarasola, director académico del Máster La Mediación: Estrategias y Metodologías de Prevención y Resolución de Conflictos, son diferentes a los que se producían antes y por ello deben abordarse de otra manera.

Actualmente, “en una comida familiar con cinco personas es frecuente que haya cuatro que estén mirando y atendiendo el móvil; en las clases, muchos alumnos consultan sus teléfonos o tablets mientras el profesor está explicando; en las empresas se envían correos a los trabajadores fuera de su horario laboral” y estas situaciones dañan las relaciones personales o profesionales. Por ello, el máster plantea como novedad un módulo en el que se aborda que son las tecnologías, cuáles son los peligros que conllevan, cuáles son los nuevos conflictos que se producen y cómo pueden resolverse desde la mediación, alcanzando un acuerdo consensuado entre las partes.

Sin embargo, a pesar de las leyes aprobadas, la mediación como sistema de resolución extrajudicial de conflictos aún no está consolidada y las cifras de demandas siguen aumentando. En este sentido, el profesor Sarasola apunta que “de cada 100 casos que pasan a mediación, no alcanzan el éxito un 40 por ciento” y que es necesario un trabajo conjunto de la Universidad, los docentes, los alumnos y la administración pública con competencias en la materia para lograr invertir estas cifras. Además, afirma “que tengamos una ley, un decreto o una orden que desarrolle la mediación, no sirve si la opinión pública sigue pensando que cuando tiene un conflicto la solución se dirime mejor en un juzgado que en un acuerdo entre las partes mediante una solución consensuada”.

Entre los rasgos que definen un buen mediador, José Luis Sarasola señala que “la mejor cualidad es que deben ser personas que busquen consenso”, aunque también destaca que es muy importante que sean buenas personas, empáticas y asertivas. Como explica “el mediador nunca impone una solución, la solución, aunque al mediador le parezca mala, será la que han consensuado y acordado como la más adecuada para sus problemas las partes en conflicto que hayan acudido al proceso de mediación”. El fin del mediador es buscar soluciones que las dos partes acepten libremente, que sientan que están siendo bien tratadas en la negociación, que las dos partes den su anuencia para alcanzar el acuerdo.

Entre los conflictos que recurren con más frecuencia a la mediación se encuentran: la mediación familiar (en caso de separación o divorcio); la mediación comunitaria (conflictos con personas que ejercen la prostitución, botellones, ruido, inexistencia de equipamiento público, la ubicación de un equipamiento no demandado por la comuinidad…, problemas en los que un barrio se enfrenta contra otro por no haber sido adjudicatario de un servicio que el otro dispone, unas personas contra otras o del propio barrio contra la administración) y la mediación intercultural (en la sociedad hay cada vez más personas inmigrantes y tienen unas costumbres que a veces interfieren en su convivencia con los vecinos).

Sin embargo, también hay problemas que no son susceptibles de ser abordados a través de la mediación y como apunta el profesor Sarasola son aquellos en los que media una denuncia que ya están en marcha, si la persona está incapacitada porque está en prisión, si existe una condena previa o los casos de violencia de género.

El Máster La Mediación: Estrategias y Metodologías de Prevención y Resolución de Conflictos es un título propio de la Universidad Pablo de Olavide, gestionado por la Fundación y que en esta primera edición ha contado con 18 alumnos. Un programa que han cursado fundamentalmente graduados y diplomados o licenciados en Trabajo Social, Educación Social y Derecho pero que como reconoce su director está enfocado a que se conozca y profundice en la mediación y se aprenda a ejercer como mediador por lo que va dirigido a cualquier profesional interesado en este ámbito. Además, “la mediación y la cultura del entendimiento va cada día calando más, no sólo como profesión sino también como formación auxiliar porque nos aporta técnicas, habilidades y conocimientos que permiten ejercer mejor como profesional”.