La UPO pone en marcha la primera edición del Máster en Análisis Bioinformático Avanzado

Este título propio responde a las demandas del mercado donde cada vez se requiere más este perfil que cuenta con una tasa de inserción muy elevada

 

Las clases comienzan el próximo lunes día 2 de forma online al tratarse de un título que se imparte íntegramente en esta modalidad

 

La Universidad Pablo de Olavide pone en marcha por primera vez el Máster en Análisis Bioinformático Avanzado, un título propio gestionado por la Fundación de la universidad, que responde a las necesidades del mercado laboral. De hecho, la creciente demanda de expertos en el ámbito de la bioinformática ha convertido a estos estudios en una especialización con una tasa de inserción laboral muy elevada. “La especialización en bioinformática es muy demandada en la actualidad en los laboratorios de todo el mundo y son pocos investigadores aun los que pueden proporcionar este plus en sus respectivos grupos de investigación”, tal y como afirma Antonio J. Pérez Pulido, director del máster.

 

En los últimos años, el análisis bioinformático está adquiriendo dimensiones propias dentro de un campo, el de la investigación en ciencia, en el que este trabajo estaba siendo realizado hasta ahora por parte de biólogos e informáticos sin una formación integrativa. Ahora, un nuevo perfil profesional surge de la miscelánea de ambas áreas, ya que como afirma Pérez Pulido “se hace necesaria una especialización más integrada en la que los estudiantes de bioinformática aprendan las bases de ambas ciencias desde abajo, siendo competentes tanto en algoritmia y programación, como en la comprensión de las bases moleculares de la biología”.

 

La incorporación de estos nuevos profesionales a los laboratorios ha permitido no solo un mejor tratamiento de los datos biológicos que se generan en masa, también según indica su director ha supuesto “un avance en la obtención de resultados y en la complejidad de los objetivos que pueden plantearse, en paralelo al análisis computacional de datos, que van desde el análisis de mutaciones, hasta la caracterización de nuevos genomas o la comparación de variantes de los mismos”.

 

El Diploma de Especialización que precede a este máster ha justificado la necesidad de formar a profesionales en este ámbito, exigiendo incluso una especialización mucho mayor. “Uno de los mayores objetivos de este nuevo máster es permitir a los estudiantes embarcarse en proyectos bioinformáticos reales”, ya que para el director, las prácticas de estos alumnos en organismos como el Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona, el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca o el Instutito de Biomedicina de Sevilla aportarán nuevas habilidades al alumnado.

 

El Diploma de Especialización, en el que se han titulado en los últimos dos cursos más de cien alumnos, comenzará este año con sesenta nuevos alumnos y supondrán la puerta de entrada al máster en el que este año estudiarán veinte egresados de las dos primeras ediciones del diploma. “Se ha limitado el acceso al máster a veinte estudiantes, los cuales van a ser seleccionados por el aprovechamiento y rendimiento anterior en el diploma” afirma Pérez Pulido.

 

Se trata de unos Títulos Propios que se imparten de forma online y que darán comienzo en las primeras semanas de octubre, el día 2 el máster y el día 9 el diploma, proporcionando a sus alumnos las herramientas necesarias para queadquieran una formación específica en técnicas como el big data o el machine learning, que tratan de sacar todo el partido a la gran cantidad de datos biológicos que existen en la actualidad.

 

Entre los módulos que se imparten en este título de máster se encuentran: Bases y fundamentos de la Bioinformática, Análisis de datos biológicos a gran escala y Bioinformática Avanzada. Tres módulos y más de trece asignaturas con las que los alumnos se especializarán en Bioinformática a lo largo del año, hasta finalizar en octubre de 2018.

 

Más información en: Máster en Análisis Bioinformático Avanzado

“La persona que se suicida no quiere acabar con su vida, sino poner fin a su sufrimiento”

El director del Máster en Conducta Suicida de la UPO, Andoni Anseán, asegura que el suicidio es uno de los grandes tabúes de la sociedad española y está asociado a un fuerte oscurantismo mediático

Las muertes por suicidio son la principal causa de muerte no natural en España, produciendo más del doble de fallecimientos que los accidentes de tráfico, 13 veces más que los homicidios y 67 veces más que las acaecidas por violencia de género, pero socialmente no se ven. Entre los varones de 15 a 29 años es la primera causa absoluta de muerte y la segunda, después de los tumores, en mujeres de esa franja de edad. Así lo asegura el psicólogo Andoni Anseán Ramos, director del Máster en Conducta Suicida de la Universidad Pablo de Olavide y presidente de la Fundación Salud Mental España para la prevención de los trastornos mentales y el suicidio (FSME).

Sin embargo, el suicidio sigue siendo uno de los grandes tabúes de la sociedad española y está asociado a un fuerte oscurantismo mediático. Como afirma Anseán, “no está tampoco en las agendas políticas, sociales o sanitarias. Nosotros les llamamos las muertes invisibles porque parece que, socialmente, no se ven”.

Las cifras hablan por sí solas. En el año 2015 fallecieron por suicidio en nuestro país un total de 3.602 personas, de acuerdo a los datos del Observatorio del Suicidio del FSME, recopilados a partir de las estadísticas del INE de ese año, las últimas disponibles en la actualidad. En coherencia con el mayor volumen de población, Andalucía registra el mayor número de suicidios en España, concretamente 682 en 2015, aunque su tasa está en la media estatal, en torno a 8 muertes por 100.000 habitantes. En el caso de Sevilla, fallecieron por suicidio 127 personas, de las que un 83 por ciento (105) fueron hombres.

Aunque el instinto de supervivencia es innato en las personas, este instinto puede quedar en segundo plano y la persona puede atentar contra su propia vida. Esto ocurre cuando “el sufrimiento es insoportable y no se ve otra solución a ese sufrimiento más que la muerte. No hay que olvidar que nadie que es feliz se suicida, que el suicida no quiere morir y mucho menos matarse y que no quiere acabar con su vida, sino con su sufrimiento. En otros casos, como pueden ser trastornos psicóticos, el suicidio puede ser resultado de obediencia a órdenes alucinatorias o, en casos como las fases maníacas, pueden llevar a comportamientos arriesgados e impulsivos que pueden desembocar en un suicidio”, sostiene Andoni Anseán.

Como siempre, depende de cada caso y situación. Y es que en relación a las causas de un suicidio, el director del máster explica que “hay tantas causas como personas que se suicidan. Detrás de ellas hay una mezcla personal de factores de riesgo y factores precipitantes que, junto con la ausencia o disminución de factores protectores hacen que una persona presente conducta suicida, entendida ésta como ideación, intento o suicidio”.

La familia y otras personas allegadas sufren especialmente el hecho de que una persona decida quitarse la vida. Tanto, que la demolición emocional que se sufre tras un suicidio es devastadora, además de inesperada, y su duelo es uno de los más complicados de elaborar. “La OMS refiere que por cada suicidio hay seis personas afectadas directamente. La muerte por suicidio genera mucha culpa entre los allegados. En muchos casos, tendrán que aprender a convivir con ella, junto con la pena por la pérdida, de por vida”, apunta el presidente de la FSME.

Aún así, el suicidio se puede prevenir: “Esta prevención debe girar en torno a la sensibilización social, la formación de profesionales, la limitación de acceso a medios letales, la protocolización de actuaciones, la coordinación entre diferentes instituciones, la atención a supervivientes, etc. Es decir, sabemos cómo prevenir el suicidio, pero no lo hacemos”, apunta Andoni.

 

Sin embargo, “en general, en España no se realizan acciones preventivas de esas muertes evitables. A nivel autonómico, las experiencias son todavía escasas y muy recientes. Es el caso de Andalucía, que participó en su día en el proyecto europeo Euregenas, pero que actualmente no posee plan, programa o estrategia autonómica de prevención del suicidio, aunque incluye actuaciones dentro del III Plan Integral de Salud Mental”, declara Anseán.

 

En el Máster de Conducta Suicida de la Universidad Pablo de Olavide, cuya tercera edición comenzará el próximo mes de noviembre, se abordan todos los temas que influyen en la conducta suicida. Hay una primera parte de aproximación epidemiológica, histórica y cultural, que sirve para sensibilizar al alumnado sobre este problema; otra parte de evaluación del riesgo suicida, otra sobre intervención en la conducta suicida y otra sobre las personas que sobreviven al suicidio de un ser querido.

 

“Después del máster, el alumno será un gran experto en el tema, especialmente en cuanto a su detección y abordaje. Es un programa docente de alta especialización que capacita para la prevención, intervención y postvención en conducta suicida”, concluye Andoni Anseán.

 

Para más información sobre el máster: MÁSTER EN CONDUCTA SUICIDA

 

El mal uso y abuso de las nuevas tecnologías provoca conflictos en los que es clave la figura del mediador

El director del Máster La Mediación: Estrategias y Metodologías de Prevención y Resolución de Conflictos de la UPO, José Luis Sarasola Sánchez-Serrano, explica cómo aborda un mediador los nuevos conflictos que surgen en la actualidad

 Un correo electrónico que no debió enviarse, los mensajes de Whatsapp, las publicaciones en las redes sociales o el uso indiscriminado de las nuevas tecnologías está provocando nuevos problemas que afectan a la vida familiar, a la pareja o a la conciliación profesional y personal. Nuevos conflictos que como explica el profesor José Luis Sarasola, director académico del Máster La Mediación: Estrategias y Metodologías de Prevención y Resolución de Conflictos, son diferentes a los que se producían antes y por ello deben abordarse de otra manera.

Actualmente, “en una comida familiar con cinco personas es frecuente que haya cuatro que estén mirando y atendiendo el móvil; en las clases, muchos alumnos consultan sus teléfonos o tablets mientras el profesor está explicando; en las empresas se envían correos a los trabajadores fuera de su horario laboral” y estas situaciones dañan las relaciones personales o profesionales. Por ello, el máster plantea como novedad un módulo en el que se aborda que son las tecnologías, cuáles son los peligros que conllevan, cuáles son los nuevos conflictos que se producen y cómo pueden resolverse desde la mediación, alcanzando un acuerdo consensuado entre las partes.

Sin embargo, a pesar de las leyes aprobadas, la mediación como sistema de resolución extrajudicial de conflictos aún no está consolidada y las cifras de demandas siguen aumentando. En este sentido, el profesor Sarasola apunta que “de cada 100 casos que pasan a mediación, no alcanzan el éxito un 40 por ciento” y que es necesario un trabajo conjunto de la Universidad, los docentes, los alumnos y la administración pública con competencias en la materia para lograr invertir estas cifras. Además, afirma “que tengamos una ley, un decreto o una orden que desarrolle la mediación, no sirve si la opinión pública sigue pensando que cuando tiene un conflicto la solución se dirime mejor en un juzgado que en un acuerdo entre las partes mediante una solución consensuada”.

Entre los rasgos que definen un buen mediador, José Luis Sarasola señala que “la mejor cualidad es que deben ser personas que busquen consenso”, aunque también destaca que es muy importante que sean buenas personas, empáticas y asertivas. Como explica “el mediador nunca impone una solución, la solución, aunque al mediador le parezca mala, será la que han consensuado y acordado como la más adecuada para sus problemas las partes en conflicto que hayan acudido al proceso de mediación”. El fin del mediador es buscar soluciones que las dos partes acepten libremente, que sientan que están siendo bien tratadas en la negociación, que las dos partes den su anuencia para alcanzar el acuerdo.

Entre los conflictos que recurren con más frecuencia a la mediación se encuentran: la mediación familiar (en caso de separación o divorcio); la mediación comunitaria (conflictos con personas que ejercen la prostitución, botellones, ruido, inexistencia de equipamiento público, la ubicación de un equipamiento no demandado por la comuinidad…, problemas en los que un barrio se enfrenta contra otro por no haber sido adjudicatario de un servicio que el otro dispone, unas personas contra otras o del propio barrio contra la administración) y la mediación intercultural (en la sociedad hay cada vez más personas inmigrantes y tienen unas costumbres que a veces interfieren en su convivencia con los vecinos).

Sin embargo, también hay problemas que no son susceptibles de ser abordados a través de la mediación y como apunta el profesor Sarasola son aquellos en los que media una denuncia que ya están en marcha, si la persona está incapacitada porque está en prisión, si existe una condena previa o los casos de violencia de género.

El Máster La Mediación: Estrategias y Metodologías de Prevención y Resolución de Conflictos es un título propio de la Universidad Pablo de Olavide, gestionado por la Fundación y que en esta primera edición ha contado con 18 alumnos. Un programa que han cursado fundamentalmente graduados y diplomados o licenciados en Trabajo Social, Educación Social y Derecho pero que como reconoce su director está enfocado a que se conozca y profundice en la mediación y se aprenda a ejercer como mediador por lo que va dirigido a cualquier profesional interesado en este ámbito. Además, “la mediación y la cultura del entendimiento va cada día calando más, no sólo como profesión sino también como formación auxiliar porque nos aporta técnicas, habilidades y conocimientos que permiten ejercer mejor como profesional”.

La depresión, la ansiedad y el insomnio, los tres problemas de salud mental con mayor incidencia entre la población

El director del Máster en Gestión Clínica y Sanitaria en Salud Mental de la UPO, Andoni Anseán, asegura que el ritmo tan acelerado que vivimos actualmente favorece el padecimiento de problemas de salud mental

La depresión, la ansiedad y el insomnio son los tres problemas de salud mental con mayor incidencia y prevalencia entre la población. Así lo asegura el psicólogo Andoni Anseán Ramos, director del Máster en Gestión Clínica y Sanitaria en Salud Mental de la Universidad Pablo de Olavide, quien ha señalado además que la esquizofrenia, el trastorno bipolar, los trastornos de la personalidad o las adicciones también afectan de manera importante a las personas en la sociedad actual.

Los datos no son muy esperanzadores, puesto que la tasa de prevalencia de las enfermedades mentales va en aumento. La depresión es el mejor ejemplo de ello. Actualmente es la tercera causa de años vividos con discapacidad y la OMS calcula que en 2020 será la primera, por delante de cualquier otra enfermedad física.
El ritmo tan acelerado que vivimos actualmente y el alto nivel de exigencia de la sociedad puede favorecer el padecimiento de enfermedades mentales, puesto que impone unas exigencias estresantes y que, ante determinados perfiles vulnerables, da lugar a trastornos mentales. Además, “influye mucho el fenómeno de psiquiatrización de la vida cotidiana, de procesos vitales normales, como las separaciones, el duelo o el desempleo. Son motivos que antes no llegaban a las consultas y ahora suponen casi una cuarta parte de la Atención Primaria y, en cuanto a especializada, se calcula que el 25 por ciento de las demandas en Salud Mental no poseen trastorno mental diagnosticable”, explica Andoni Anseán.

Por lo general, las enfermedades mentales son más difíciles de abordar que las físicas, puesto que “no conocemos ni una sola causa de los trastornos mentales, ni tenemos marcadores biológicos para identificarlas, lo que las hace especialmente complejas a nivel clínico. No obstante, conocemos suficientemente la forma de prevenirlas y abordarlas, sólo que requieren un mayor esfuerzo de atención”, según este experto.
Sin embargo, existen formas de prevenir el padecimiento de trastornos mentales propiciando la concienciación y sensibilización social sobre ellos. Además, para ello el psicólogo cree fundamental realizar “un abordaje en edades tempranas y una enseñanza de la gestión de emociones. A nivel sanitario también se puede hacer una detección precoz y una intervención personalizada que minimice los efectos de un trastorno mental”. Y manifiesta que el día que esté igual de normalizada la atención y prevención de los trastornos mentales que otras enfermedades, se habrá avanzado mucho en este sentido.

Aunque las enfermedades mentales afectan cada vez a un mayor número de personas en nuestro país, en opinión de Anseán no existen recursos suficientes en la sanidad española que permitan atender adecuadamente a estos enfermos: “La reforma psiquiátrica de los años 90 se cerró en falso, dejando inacabada una alternativa real a los hospitales psiquiátricos. Aunque se ha avanzado bastante en los últimos 30 años, queda mucho por hacer. La crisis económica reciente no ha venido más que a dificultar este avance”, sostiene el director del máster.

El Máster en Gestión Clínica y Sanitaria en Salud Mental de la Universidad Pablo de Olavide se compone de 60 asignaturas relacionadas con la atención a la salud mental y su gestión. Una, macro, dedicada a las políticas sanitarias en salud mental. Otra, de mesogestión, dedicada a la dirección de centros y servicios de salud mental. La tercera aborda la microgestión o gestión clínica en esta materia y la cuarta, por último, a los nuevos retos de atención en salud mental.

Según el director del máster, los alumnos aprenderán a gestionar redes, centros y servicios de salud mental, y podrán conocer también los nuevos retos de atención a la salud mental. El máster capacita para poder optar a puestos de gestión en el ámbito de la salud mental, actualmente muy solicitados.

Para más información sobre el máster: Máster en Gestión Clínica y Sanitaria en Salud Mental 

La Universidad Pablo de Olavide, pionera en impartir un máster en Building Information Modeling (BIM)

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Es la primera universidad andaluza que ofrece un título propio sobre esta materia, que está revolucionando los tiempos de construcción en el seno de la industria

Conocido, también, en español con el nombre de “modelado de información del edificio”, el BIM (Building Information Modeling) es una herramienta que ha marcado un punto de inflexión en el sector de la industria en los últimos años. Carlos Francisco Lucena, arquitecto de formación y director ejecutivo del Máster BIM Manager for Project Management & Lean Construction, argumenta que “el BIM ha implicado una revolución tecnológica para el sector, un hito comparable a lo que significó para los arquitectos, ingenieros y delineantes comenzar a emplear el ordenador y abandonar el rotring”.

Se trata de un Máster propio que posee una carga lectiva de 60 créditos ECTS y está encuadrado dentro del marco educativo andaluz para el curso académico 2016-17. Una iniciativa que nace con el claro objetivo de formar a los BIM Managers del presente y del futuro, conformando un nuevo perfil especializado dentro de equipos de trabajo cada vez más interdisciplinares que van desde BIM Modeler, BIM Expert o BIM Consultant, entre otros, según palabras del director del Máster.

El Building Information Modeling es una nueva metodología caracterizada por “la especialización” y “el trabajo colaborativo” para la gestión de proyectos de edificación. Se basa en emplear un nuevo modelo de software a la gestión eficaz de un edificio a través de una maqueta digital que conforma una gran base de datos que permite gestionar los elementos de la infraestructura durante todo el ciclo de vida de la misma. Una tecnología que abarca la geometría del edificio, las relaciones espaciales, la información geográfica, así como las cantidades y las propiedades de sus componentes.

La principal ventaja que tiene la aplicación de esta herramienta para el mundo de la construcción es la disminución de pérdida de tiempo: “Un proyecto de edificación que en los 90 tardaba en estar listo unos tres meses, en la actualidad, con el uso del BIM, podemos reducirlo incluso a una tercera parte”, explica Lucena. Además, el arquitecto, también sostiene que el uso de este software reduce considerablemente los costes de recursos humanos, así como de diseño y construcción del proyecto.

Asimismo, el director del master también da algunas claves que considera imprescindibles no sólo para la aplicación de este nuevo software, heredado de la industria anglosajona, del que reconoce “se requiere tiempo para formar al personal de manera correcta”; sino que también, recuerda a los futuros ingenieros que para conseguir un puesto de trabajo en España o en el extranjero “es imprescindible, además de estar familiarizado con el BIM, tener un nivel considerable de inglés, que no baje del B2” explica.

Por ello, desde la Universidad Pablo de Olavide se impulsa este nuevo título como una puesta en valor de aquellos arquitectos, aparejadores e ingenieros que estén interesados en la especialización en una materia que desde hace años se aplica en EE.UU., Canadá, Oriente Medio, China, el Golfo Pérsico o Australia, entre otros, y que a partir de 2018 se consolidará en España con una normativa específica.

La Universidad Pablo de Olavide se pone a la cabeza de la oferta educativa de postgrado con una amplísima variedad de cursos y títulos propios, siendo además la única Universidad de Andalucía que cuenta con esta titulación.

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