{"id":10559448,"date":"2015-09-16T10:41:48","date_gmt":"2015-09-16T10:41:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/?p=10559448"},"modified":"2015-09-16T10:41:48","modified_gmt":"2015-09-16T10:41:48","slug":"un-pequeno-buho-rural-coloniza-sin-miedo-la-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/ciencia\/2015\/09\/un-pequeno-buho-rural-coloniza-sin-miedo-la-ciudad\/","title":{"rendered":"Un peque\u00f1o b\u00faho rural coloniza sin miedo la ciudad"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_10559449\" aria-describedby=\"caption-attachment-10559449\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/inves_buho-rural.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-10559449\" alt=\"Mochuelo en su h\u00e1bitat natural\" src=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/inves_buho-rural-600x362.jpg\" width=\"600\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/inves_buho-rural-600x362.jpg 600w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/inves_buho-rural-320x193.jpg 320w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/inves_buho-rural.jpg 671w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-10559449\" class=\"wp-caption-text\">Los mochuelos m\u00e1s tolerantes a las perturbaciones humanas son los que colonizan la ciudad<\/figcaption><\/figure>\n<p><b>Pensamos en la ciudad y a nuestra mente vienen im\u00e1genes de tr\u00e1fico, contaminaci\u00f3n, ruido y muchedumbre. La urbe no parece ser el h\u00e1bitat id\u00f3neo para otros animales adem\u00e1s de los humanos. Sin embargo, cient\u00edficos espa\u00f1oles y argentinos demuestran que alguna especie, como el mochuelo de las madrigueras, lleva unas pocas d\u00e9cadas adentr\u00e1ndose en la metr\u00f3poli desde el campo sin sufrir estr\u00e9s.<\/b><\/p>\n<p>La acelerada tasa de crecimiento de la poblaci\u00f3n humana y la consiguiente expansi\u00f3n de los n\u00facleos urbanos suponen una de las mayores amenazas para la conservaci\u00f3n de la biodiversidad en el mundo. Esto se debe a la presencia de nuevos competidores, el ruido, los cambios en las fuentes de alimento, la contaminaci\u00f3n lum\u00ednica y las perturbaciones humanas. En este sentido, diversos trabajos sugieren que, entre otros factores, los h\u00e1bitats urbanos pueden ser una fuente importante de estr\u00e9s para los animales que viven en ellos.<\/p>\n<p>Pero mientras una inmensa mayor\u00eda de las especies no son capaces de persistir en estos entornos modificados, otras los ocupan con \u00e9xito e incluso alcanzan densidades m\u00e1s altas que en los medios naturales. \u201cEsto sugiere que quiz\u00e1s no siempre las zonas urbanas supongan una fuente de estr\u00e9s\u201d, adelanta a SINC Martina Carrete, investigadora de la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla (UPO) y la Estaci\u00f3n Biol\u00f3gica de Do\u00f1ana (CSIC).<\/p>\n<p>El nuevo trabajo, publicado en la revista\u00a0<i>Scientific Reports<\/i>, ha analizado la situaci\u00f3n del b\u00faho de las madrigueras (<i>Athene cunicularia<\/i>) que ha colonizado en pocas d\u00e9cadas la ciudad de Bah\u00eda Blanca, en la provincia de Buenos Aires (Argentina). Los resultados revelan que tanto los individuos rurales como los urbanos presentan los mismos niveles de estr\u00e9s.<\/p>\n<p>Para llegar a estas conclusiones, los investigadores, entre los que han participado adem\u00e1s de la UPO la Estaci\u00f3n Biol\u00f3gica de Do\u00f1ana (CSIC), la Universidad Nacional del Sur y la Universidad de Buenos Aires (estas dos \u00faltimas de Argentina), midieron los niveles de una hormona clave en la respuesta al estr\u00e9s en las aves, la corticosterona, en ejemplares de ciudad y de campo.<\/p>\n<p><b>Una hormona indicadora del estr\u00e9s<\/b><\/p>\n<p>Los cient\u00edficos utilizaron la concentraci\u00f3n de esta hormona en las plumas como medida general del estr\u00e9s experimentado por los mochuelos durante un periodo de varias semanas. As\u00ed pudieron comprobar si los niveles de estr\u00e9s difieren entre poblaciones y si esta variabilidad est\u00e1 relacionada con la supervivencia de las aves a\u00f1o tras a\u00f1o.<\/p>\n<p>\u201cA pesar de que los individuos urbanos y rurales difieren en la exposici\u00f3n que tienen a las perturbaciones y en la distancia a la que huyen de las personas, no encontramos diferencias en los niveles de hormona del estr\u00e9s\u201d, subraya Carrete quien a\u00f1ade que esto se debe a que, al ocupar la ciudad, los mochuelos urbanos no perciben las perturbaciones humanas como un peligro porque son individuos que presentan una mayor tolerancia que los mochuelos rurales.<\/p>\n<p>Pero los niveles de esta hormona en los individuos urbanos se relaciona con su supervivencia. \u201cLos individuos urbanos con niveles muy bajos o muy altos de esta hormona tienen una menor supervivencia que aquellos que presentan niveles intermedios\u201d, declara a Sinc Natalia Rebolo-Ifr\u00e1n, autora principal del estudio e investigadora en la Universidad de Buenos Aires.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la cient\u00edfica, esto se debe al efecto complejo que tiene esta hormona en el organismo \u201cya que a niveles intermedios favorece la actividad motora y la alerta de los individuos, pero a niveles elevados tiene efectos negativos y puede provocar la muerte\u201d.<\/p>\n<p>En cambio, en los individuos rurales no hay relaci\u00f3n entre supervivencia y niveles de estr\u00e9s \u201cprobablemente debido a que las altas tasas de predaci\u00f3n est\u00e1n enmascarando esta relaci\u00f3n\u201d, se\u00f1alan las autoras.<\/p>\n<p>Los resultados apoyan la idea de que los mochuelos de las madrigueras m\u00e1s tolerantes a las perturbaciones humanas son los que colonizan la ciudad. \u201cSalvo en situaciones de estr\u00e9s inusualmente altas, su supervivencia no se ve afectada por este factor\u201d, concluyen las investigadoras, quienes aseguran que a\u00fan queda mucha investigaci\u00f3n para extrapolar estos resultados a otras especies de aves que habitan con \u00e9xito en entornos urbanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Referencia bibliogr\u00e1fica:<\/b><\/p>\n<p><b>Natalia Rebolo-Ifr\u00e1n, Martina Carrete, Ana Sanz-Aguilar, Sol Rodr\u00edguez-Mart\u00ednez,\u00a0<\/b><b>Sonia Cabezas, Tracy A. Marchant, Gary R. Bortolotti &amp; Jos\u00e9 L. Tella.<br \/>\n<\/b><b><a href=\"http:\/\/dx.doi.org\/10.1038\/srep13723\" target=\"_blank\">\u201cLinks between fear of humans, stress and survival support a non-random distribution of birds among urban and rural habitats\u201d<\/a><br \/>\n<i>Scientific Reports<\/i>\u00a05:13723 | DOi: 10.1038\/srep13723 septiembre de 2015<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pensamos en la ciudad y a nuestra mente vienen im\u00e1genes de tr\u00e1fico, contaminaci\u00f3n, ruido y muchedumbre. La urbe no parece ser el h\u00e1bitat id\u00f3neo para otros animales adem\u00e1s de los humanos. Sin embargo, cient\u00edficos espa\u00f1oles y argentinos demuestran que alguna especie, como el mochuelo de las madrigueras, lleva unas pocas d\u00e9cadas adentr\u00e1ndose en la metr\u00f3poli desde el campo sin sufrir estr\u00e9s.<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[2067,246,2596,45,710,317,2597,56,734],"class_list":["post-10559448","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia","tag-aves","tag-biologia","tag-ciudad","tag-csic","tag-especies","tag-estres","tag-habitat","tag-investigacion","tag-investigadores"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10559448","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10559448"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10559448\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10559543,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10559448\/revisions\/10559543"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10559448"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10559448"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10559448"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}