{"id":30295709,"date":"2019-02-01T00:01:51","date_gmt":"2019-02-01T00:01:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/?p=30295709"},"modified":"2019-02-01T14:01:52","modified_gmt":"2019-02-01T14:01:52","slug":"margaret-dayhoff-pionera-de-la-biologia-computacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/11-febrero\/2019\/02\/margaret-dayhoff-pionera-de-la-biologia-computacional\/","title":{"rendered":"Margaret O. Dayhoff: pionera de la Biolog\u00eda Computacional"},"content":{"rendered":"<p><b>Ana M. Rojas<br \/>\n<\/b><strong>&#8216;Con ciencia de mujer&#8217;<\/strong>: investigadores de la UPO nos hablan de sus cient\u00edficas de referencia<b><br \/>\n<\/b><\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_30295712\" aria-describedby=\"caption-attachment-30295712\" style=\"width: 320px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-30295712\" alt=\"Margaret O. Dayhoff\" src=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/1000-320x320.jpg\" width=\"320\" height=\"320\" srcset=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/1000-320x320.jpg 320w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/1000-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/1000.jpg 390w\" sizes=\"auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-30295712\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Ruth Dayhoff<\/figcaption><\/figure>\n<p><b>Dayhoff <\/b>ten\u00eda que ser var\u00f3n. Desconozco el motivo exacto de este razonamiento m\u00edo (y del noventa por ciento de mis colegas de entonces), pero lo cierto es que la primera imagen que me ven\u00eda a la cabeza era la de un hombre ensimismado delante de un ordenador <i>vintage<\/i>, que podr\u00eda bien ser de los setenta. Hac\u00eda a\u00f1os que llevaba usando las matrices de sustituci\u00f3n de Dayhoff cuando buscaba secuencias de prote\u00ednas en las bases de datos <i>on line<\/i>, y francamente, en mi juventud, nunca me plante\u00e9 que Dayhoff pudiese ser una mujer.<\/p>\n<p>Ahora, con veinte a\u00f1os de experiencia en ciencia a mis espaldas, creo que quiz\u00e1 esta percepci\u00f3n ven\u00eda de lejos, ya que desde que comenc\u00e9 mi carrera cient\u00edfica, las contribuciones de las mujeres en el avance y desarrollo de la ciencia hab\u00edan sido simplemente ignoradas en los planes curriculares y, por supuesto, era dif\u00edcil encontrar menci\u00f3n alguna en los libros de texto, en las charlas acad\u00e9micas, o en las clases (v\u00e9anse los casos de <b>Cecilia Payne, Rosalind Franklin, Lisa Meitner<\/b>, etc.). Tristemente cierto, lo que no se nombra no se conoce. \u00a0Por ello mismo la ausencia de menciones a mujeres que de alguna manera contribuyeron al avance de nuestra sociedad, refuerza probablemente esos sesgos intr\u00ednsecos que tenemos los humanos sobre los estereotipos tan fuertes que perduran respecto a la capacidad de las mujeres como aportadoras del avance cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Ciertamente en el \u00e1rea de la ciencia a la que me dedico, la Biolog\u00eda Computacional, el ambiente era (y sigue si\u00e9ndolo, aunque en menor medida) claramente andr\u00f3gino. Sigo percibiendo esa sensaci\u00f3n inc\u00f3moda y siempre presente desde finales de los 90 (cuando me inici\u00e9 en esta \u00e1rea), que me hacia preguntarme constantemente \u2018pero, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n las mujeres?\u2019. Entonces, el argumento tristemente aceptado era \u00a0la carencia de mujeres en las Ciencias de la Computaci\u00f3n, cantera de la Biolog\u00eda Computacional. Y desde esa perspectiva distorsionada en su concepci\u00f3n, ten\u00eda cierto sentido, all\u00ed claramente el d\u00e9ficit era abrumador. El campo no se nutr\u00eda desde la Biolog\u00eda y, aunque la tendencia ha ido cambiando, sigue siendo insuficiente. Aquel razonamiento sigue incomod\u00e1ndome profundamente.<\/p>\n<p>La Biolog\u00eda Computacional surgi\u00f3 como la \u2018matematizaci\u00f3n\u2019 de la Biolog\u00eda, y trata la misma desde un punto de vista cuantitativo. Es un \u00e1rea cient\u00edfica que actualmente aborda problemas biol\u00f3gicos muy diversos desde un punto de vista te\u00f3rico con un fuerte componente de an\u00e1lisis de los datos moleculares (por ejemplo, c\u00f3mo se relacionan las diferentes especies, por qu\u00e9 se producen las mutaciones en nuestro ADN, c\u00f3mo se relacionan las prote\u00ednas entre ellas, c\u00f3mo afecta un f\u00e1rmaco a una prote\u00edna, etc.). Esta disciplina surgi\u00f3 como consecuencia del avance de los m\u00e9todos experimentales que permitieron la secuenciaci\u00f3n de las mol\u00e9culas ligado al famoso \u2018dogma de la Biolog\u00eda\u2019 estipulado por F. Crick en 1957 y que cambi\u00f3 radicalmente nuestro marco de entendimiento. Las limitaciones experimentales de entonces \u00fanicamente permit\u00edan centrarse en uno o pocos genes (o prote\u00ednas), lo que no permit\u00eda pensar en t\u00e9rminos estad\u00edsticos porque la Biolog\u00eda segu\u00eda siendo cualitativa en lugar de cuantitativa. Y en este contexto hist\u00f3rico, en los a\u00f1os sesenta, es cuando las contribuciones de Margaret Dayhoff fueron vitales para el desarrollo de la Biolog\u00eda Computacional y Bioinform\u00e1tica tal y como las conocemos hoy en d\u00eda, donde comparamos rutinariamente miles de genes\/prote\u00ednas\/mutaciones en miles de especies o individuos.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqui\u00e9n fue Margaret O Dayhoff (1925-1983)? Estadounidense de nacimiento, se gradu\u00f3 en matem\u00e1ticas, se doctor\u00f3 en Qu\u00edmica Cu\u00e1ntica por la Universidad de Columbia, y continu\u00f3 sus investigaciones postdoctorales primero en el Instituto Rockefeller (1948-1951) y, m\u00e1s tarde, en la Universidad de Maryland (1952), donde tuvo acceso a una de las computadoras mas avanzadas de su tiempo. En 1960 acept\u00f3 el cargo de directora asociada de la prestigiosa <i>National Biomedical Research Foundation<\/i> (NBFR), cargo que ostentar\u00eda durante 21 a\u00f1os, adem\u00e1s de realizar labor docente como profesora en la Universidad de Georgetown.<\/p>\n<p>Dayhoff fue la primera persona en usar ordenadores con el prop\u00f3sito de coleccionar, almacenar y crear programas inform\u00e1ticos para comparar las secuencias de prote\u00ednas. Sus programas consiguieron acelerar el proceso de reconstrucci\u00f3n de secuencias a partir de p\u00e9ptidos en minutos, tareas que llevaban meses. \u00a0Pero quiz\u00e1, su mayor contribuci\u00f3n fue la creaci\u00f3n del Atlas de Prote\u00ednas (<i>Atlas of Protein Sequence and Structure<\/i>). Por aquel entonces, la determinaci\u00f3n experimental de prote\u00ednas estaba restringida a muy pocos laboratorios experimentales, que las publicaban en art\u00edculos cient\u00edficos. Margaret las recopil\u00f3 todas en un Atlas que ir\u00eda actualiz\u00e1ndose con nuevas entradas, hasta que toda la informaci\u00f3n se digitaliz\u00f3.<\/p>\n<p>El Atlas fue enviado a un selecto grupo de cient\u00edficos siendo recibido positivamente por la mayor\u00eda. Sin embargo, tambi\u00e9n recibi\u00f3 cr\u00edticas que cuestionaban la validez cient\u00edfica del recurso y los m\u00e9todos asociados, refiri\u00e9ndose al equipo de Dayhoff como simple \u2018recolectores\u2019. Este aspecto nos traslada a un contexto hist\u00f3rico muy determinado que ilustraba perfectamente la situaci\u00f3n de las mujeres en el marco de desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico. El equipo de trabajo que desarroll\u00f3 el Atlas estaba casi exclusivamente constituido por mujeres (ocho), con la excepci\u00f3n de Richard Eck. En este sentido, la creaci\u00f3n del Atlas encaja en el marco donde \u00fanicamente se contrataba mujeres para realizar tareas repetitivas y poco valoradas tales como \u2018c\u00e1lculo y programaci\u00f3n\u2019, situaci\u00f3n an\u00e1loga al equipo de mujeres de la NASA, las \u2018computadoras humanas\u2019 (para m\u00e1s informaci\u00f3n, cons\u00faltese el enlace https:\/\/crgis.ndc.nasa.gov\/historic\/Human_Computers#cite_note-0).<\/p>\n<p>Consideraciones hist\u00f3ricas aparte, Dayhoff y Eck desarrollaron m\u00e9todos con el objeto de abordar el origen y la relaciones evolutivas de prote\u00ednas usando todas las secuencias que hab\u00edan recopilado, estableciendo el primer an\u00e1lisis comparativo de secuencias. En 1966 desarrollaron la primera aplicaci\u00f3n para inferir relaciones evolutivas a partir de alineamientos m\u00faltiples. Se crearon las famosas matrices de sustituci\u00f3n de amino\u00e1cidos que reflejan las relaciones evolutivas entre las secuencias analizando la frecuencia de cambio de amino\u00e1cidos en las posiciones de los alineamientos.\u00a0 Uno de sus intereses cient\u00edficos era\u00a0 deducir las relaciones entre los distintos reinos de los seres vivos a partir de sus secuencias. En particular, present\u00f3 evidencia molecular de que las mitocondrias y cloroplastos fueron primigeniamente organismos aut\u00f3nomos, que mas tarde invadir\u00edan las c\u00e9lulas estableciendo una relaci\u00f3n simbi\u00f3tica. Este trabajo fue crucial para que la comunidad internacional comenzara a aceptar la teor\u00eda Endosimbi\u00f3tica de Lyn Margulis, propuesta en los sesenta, y que hab\u00eda sido ampliamente rechazada por la comunidad cient\u00edfica por poco ortodoxa. Pese a su enorme contribuci\u00f3n, Margaret fue obviada por la comunidad de cient\u00edficos que produc\u00edan las secuencias de prote\u00ednas.<\/p>\n<p>Dayhoff no s\u00f3lo realiz\u00f3 contribuciones en el campo de la evoluci\u00f3n molecular, tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de la astrof\u00edsica, donde colabor\u00f3 con Carl Sagan y Ellis Lippincott desarrollando modelos qu\u00edmicos en atm\u00f3sferas planetarias, creando los programas inform\u00e1ticos que calculaban estos modelos y que continuar\u00edan los trabajos de S. Miller y colaboradores sobre el origen de los amino\u00e1cidos.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, con bases de datos inspiradas en su modelo, que recolectan millones de secuencias de organismos,\u00a0 seguimos usando sus matrices de sustituci\u00f3n y derivaciones posteriores, que a\u00fan funcionan para b\u00fasquedas de secuencias. Seg\u00fan palabras textuales de David Lipman, director del <i>National Center for Biotechnology Information<\/i> desde 1989 hasta 2017, ella fue \u201cla madre y el padre de la Bioinform\u00e1tica\u201d. Y yo no podr\u00eda estar m\u00e1s de acuerdo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Ana M. Rojas<\/b> es cient\u00edfica titular del CISIC. Bi\u00f3loga computacional y bioinform\u00e1tica.<br \/>\nCentro Andaluz de Biolog\u00eda del Desarrollo. Campus Universidad\u00a0 Pablo de Olavide<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/11defebrero.org\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-30295699\" alt=\"11defebrero.org\" src=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Cartel-11F-150x150.jpg\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo sobre Margaret Dayhoff de la cient\u00edfica Ana M. Rojas con motivo de la celebraci\u00f3n del D\u00eda Internacional de la Mujer y la Ni\u00f1a en la Ciencia.<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":30297010,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[5778],"tags":[5833,517,5776],"class_list":["post-30295709","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-11-febrero","tag-ciencia","tag-igualdad","tag-iniciativa-11-de-febrero"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30295709","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30295709"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30295709\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30297011,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30295709\/revisions\/30297011"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30297010"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30295709"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30295709"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30295709"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}