{"id":30517865,"date":"2019-02-17T22:35:28","date_gmt":"2019-02-17T22:35:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/?p=30517865"},"modified":"2019-02-17T22:37:04","modified_gmt":"2019-02-17T22:37:04","slug":"jane-goodall-una-simia-blanca-grande-y-rara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/11-febrero\/2019\/02\/jane-goodall-una-simia-blanca-grande-y-rara\/","title":{"rendered":"&#8216;Jane Goodall, una simia blanca, grande y rara&#8217;"},"content":{"rendered":"<p><b>Santiago Mart\u00edn Bravo<br \/>\n<\/b><strong>&#8216;Con ciencia de mujer&#8217;<\/strong>: investigadores de la UPO nos hablan de sus cient\u00edficas de referencia<b><br \/>\n<\/b><\/p>\n<hr \/>\n<figure id=\"attachment_30517864\" aria-describedby=\"caption-attachment-30517864\" style=\"width: 220px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/149_2073741.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-30517864\" alt=\"Jane Goodall\" src=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/149_2073741-220x320.jpg\" width=\"220\" height=\"320\" srcset=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/149_2073741-220x320.jpg 220w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/149_2073741-413x600.jpg 413w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/149_2073741.jpg 551w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-30517864\" class=\"wp-caption-text\">Jane Goodall | Stephen Robinson \/ NHPA \/ Photoshot \/ Universal Images Group<\/figcaption><\/figure>\n<p>As\u00ed describe Valerie Jane Morris Goodall c\u00f3mo se sent\u00eda a ojos de los chimpanc\u00e9s que estudiaba a diario con infinitas dosis de paciencia y curiosidad, en el Parque Nacional de Gombe, un remoto rinc\u00f3n a orillas del lago Tanganica, en los confines occidentales de la actual Tanzania. Casi 60 a\u00f1os han pasado desde los primeros contactos de esta simia inglesa con sus parientes salvajes africanos, durante los cuales ha llegado a convertirse en una figura de enorme transcendencia en el mundo de la ciencia. Hoy en d\u00eda se la considera un icono, no s\u00f3lo por sus revolucionarios descubrimientos en el campo de la biolog\u00eda del comportamiento de los primates, sino tambi\u00e9n por su compromiso social, capacidad de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica, y defensa ac\u00e9rrima de los valores de protecci\u00f3n de la naturaleza. Muchos de los investigadores e investigadoras de la Universidad Pablo de Olavide, especialmente los dedicados a las ciencias de la naturaleza, estar\u00e1n probablemente de acuerdo conmigo en que no por bien conocida, la Dra. Jane Goodall no deber\u00eda faltar en esta serie de art\u00edculos sobre mujeres cient\u00edficas de relevancia, m\u00e1xime teniendo en cuenta que entre sus m\u00faltiples honores figura el de doctora \u2018honoris causa\u2019 otorgado por esta misma casa en noviembre de 2009, a propuesta del entonces rector Juan Jim\u00e9nez.<\/p>\n<p>La manera en que Jane se inici\u00f3 y creci\u00f3 en ciencia resulta ciertamente de lo m\u00e1s inspiradora para cualquier persona con vocaci\u00f3n por la investigaci\u00f3n. El amor por la naturaleza y la curiosidad innata por aprender sobre los animales aparecieron muy pronto en ella; con cuatro a\u00f1os esper\u00f3 pacientemente durante horas en el gallinero de una granja para comprobar c\u00f3mo los huevos eran producidos por las gallinas. Su chimpanc\u00e9 de peluche Jubilee, que recibi\u00f3 de regalo de ni\u00f1a y a\u00fan conserva, as\u00ed como un cuento sobre Tarz\u00e1n comprado con 10 a\u00f1os con los ahorros de su paga, no fueron sino aut\u00e9nticas premoniciones de su pasi\u00f3n venidera por \u00c1frica y la primatolog\u00eda. Sin posibilidades econ\u00f3micas para acceder a una formaci\u00f3n universitaria, pero con el apoyo constante de su madre y un enorme af\u00e1n por alcanzar sus sue\u00f1os, Jane trabaj\u00f3 de secretaria y camarera para poder costearse su primer viaje al continente africano. Poco despu\u00e9s, con tan s\u00f3lo 23 a\u00f1os, se \u201cli\u00f3 la manta a la cabeza\u201d y se lanz\u00f3 a una aventura impensable en aquel momento para una mujer, que le cambiar\u00eda la vida para siempre.<\/p>\n<p>Como es bien sabido, algunas de las contribuciones cient\u00edficas derivadas de sus a\u00f1os de estudio de los chimpanc\u00e9s en su h\u00e1bitat natural, como el hecho de que \u00e9stos son capaces de fabricar y utilizar herramientas, comer carne o establecer relaciones afectivas que pueden perdurar de por vida, rompieron esquemas largamente establecidos sobre comportamientos que se consideraban hasta entonces exclusivos de la especie humana. Su primer mentor cient\u00edfico, el paleoantrop\u00f3logo Louis Leakey, ilustr\u00f3 la importancia de sus hallazgos afirmando que hac\u00edan necesaria una redefinici\u00f3n del concepto de ser humano. Ello le permiti\u00f3 matricularse y doctorarse en etolog\u00eda por la Universidad de Cambridge en 1965, convirti\u00e9ndose en una de las primeras personas en conseguirlo sin contar con una titulaci\u00f3n universitaria previa. Asimismo, consigui\u00f3 apoyo de la prestigiosa National Geographic Society para financiar sus investigaciones en \u00c1frica.<\/p>\n<p>Sin embargo, los primeros pasos de Jane Goodall no estuvieron exentos de dificultades para conseguir abrirse camino en los c\u00edrculos cient\u00edficos de los a\u00f1os 60, abrumadoramente dominados por hombres. La historia idealizada y ex\u00f3tica, casi de pel\u00edcula infantil, de la joven inglesa rubia con coleta, pantalones cortos y camisa de guardabosques que conviv\u00eda con los chimpanc\u00e9s en la selva africana, no fue tomada en serio por muchos de sus colegas masculinos. Su falta de cualificaci\u00f3n fue criticada y sus m\u00e9todos cient\u00edficos tachados, probablemente no sin raz\u00f3n, como poco ortodoxos. As\u00ed, Jane suministraba alimento, no evitaba la interacci\u00f3n f\u00edsica y otorgaba nombres propios a los chimpanc\u00e9s que estudiaba \u2013 con la misma inicial si pertenec\u00edan a la misma familia \u2013 ignorando la pr\u00e1ctica establecida de identificarlos con simples n\u00fameros. Igualmente, algunas de sus primeras aportaciones fueron acogidas con escepticismo por parte de la comunidad cient\u00edfica, hasta el punto de ser consideradas como \u201can\u00e9cdotas y especulaciones de una rubia esbelta con m\u00e1s apego por los monos que por los hombres\u201d. Adem\u00e1s, tuvo que acostumbrarse a la circunstancia de que su trabajo atra\u00eda en ocasiones m\u00e1s atenci\u00f3n por quien lo realizaba que por los resultados que obten\u00eda. A pesar de que nunca dese\u00f3 que su imagen fuese el foco de atenci\u00f3n de las fotograf\u00edas y reportajes que documentaban sus investigaciones, termin\u00f3 por entender que pod\u00eda sacar partido a estas concesiones para poder llegar hasta m\u00e1s gente. De esta manera, conseguir\u00eda difundir de manera m\u00e1s efectiva su mensaje de protecci\u00f3n de la biodiversidad mediante la construcci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s respetuosa con la naturaleza y con menos desigualdades sociales.<\/p>\n<p>El legado de la Dra. Goodall es inmenso, y ha inspirado a generaciones de cient\u00edficos, en especial mujeres. La investigaci\u00f3n que inici\u00f3 en Gombe ha continuado ininterrumpidamente hasta la actualidad, generando 35 tesis doctorales, m\u00e1s de 30 libros, m\u00e1s de una decena de pel\u00edculas y documentales, y cientos de art\u00edculos cient\u00edficos y divulgativos. A\u00fan hoy, a sus casi 85 a\u00f1os, sigue viajando incansablemente por todo el mundo, dando conferencias y concediendo entrevistas en las que nos invita a reflexionar sobre nuestra existencia como especie y las consecuencias sociales y ambientales de nuestro actual modo de vida. Ha sido considerada como una de las mujeres cient\u00edficas de mayor impacto del siglo XX, y distinguida con m\u00e1s de 100 premios internacionales, entre ellos el doctorado \u2018honoris causa\u2019 por m\u00e1s de 45 universidades, el Premio Pr\u00edncipe de Asturias de Investigaci\u00f3n, la Medalla de oro de la UNESCO o el t\u00edtulo de Mensajera de la Paz de la ONU. Asimismo, el Instituto Jane Goodall, una organizaci\u00f3n global sin \u00e1nimo de lucro que lleva el nombre de su fundadora, tiene en la actualidad m\u00e1s de 30 oficinas en el mundo y programas de investigaci\u00f3n de vida salvaje, conservaci\u00f3n de la naturaleza y educaci\u00f3n ambiental en cerca de 100 pa\u00edses. En este mismo sentido, podemos comprobar c\u00f3mo la figura de Jane Goodall es cada vez m\u00e1s frecuente en proyectos educativos en las aulas y colecciones de libros infantiles para acercar al alumnado a la vida y obra de mujeres de trayectorias destacadas e inspiradoras, contribuyendo as\u00ed al futuro de nuestra sociedad.<\/p>\n<p>El mensaje de Jane Goodall viaja tambi\u00e9n fuera de nuestras fronteras, en las sondas espaciales Voyager 1 y 2, lanzadas por la NASA en 1977, que prosiguen actualmente su viaje por el espacio interestelar, a miles de millones de kil\u00f3metros de distancia de nuestro planeta. Ambas llevan a bordo una especie de c\u00e1psula con informaci\u00f3n sobre la civilizaci\u00f3n humana y la Tierra, en la que se incluye una foto de Jane Goodall rodeada de chimpanc\u00e9s. Si alguna vez esta botella lanzada al oc\u00e9ano c\u00f3smico es encontrada y su mensaje le\u00eddo, quien quiera que sea quien lo haga, sabr\u00e1 que no estamos solos. Pero, \u00bfc\u00f3mo es posible que siendo tan inteligentes como para haber llegado tan lejos de nuestro hogar estamos al mismo tiempo acabando con \u00e9l?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Santiago Mart\u00edn Bravo<\/strong><br \/>\nProfesor e investigador del \u00c1rea de Bot\u00e1nica. Universidad Pablo de Olavide. Sevilla<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/11defebrero.org\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-30295699\" alt=\"11defebrero.org\" src=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Cartel-11F-150x150.jpg\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo sobre Jane Goodall por Santiago Mart\u00edn Bravo con motivo de la celebraci\u00f3n del D\u00eda Internacional de la Mujer y la Ni\u00f1a en la Ciencia.<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":30517863,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[5778],"tags":[5833,336,517,5776],"class_list":["post-30517865","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-11-febrero","tag-ciencia","tag-genero","tag-igualdad","tag-iniciativa-11-de-febrero"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30517865","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30517865"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30517865\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30553569,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30517865\/revisions\/30553569"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30517863"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30517865"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30517865"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30517865"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}