{"id":30865319,"date":"2021-04-22T02:45:26","date_gmt":"2021-04-22T00:45:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/?p=30865319"},"modified":"2021-04-22T10:56:48","modified_gmt":"2021-04-22T08:56:48","slug":"neurociencia-del-enamoramiento-y-de-otras-adicciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/theconversation\/2021\/04\/neurociencia-del-enamoramiento-y-de-otras-adicciones\/","title":{"rendered":"Neurociencia del enamoramiento&#8230; y de otras adicciones"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/profiles\/jose-maria-delgado-garcia-1224677\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-30865321\" src=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/the-conversation_20210420-750x375.jpg\" alt=\"ilustraci\u00f3n sobre el enamoramiento y las funciones biol\u00f3gicas: coraz\u00f3n y ritmo card\u00edaco\" width=\"750\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/the-conversation_20210420-750x375.jpg 750w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/the-conversation_20210420-360x180.jpg 360w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/the-conversation_20210420-600x300.jpg 600w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/the-conversation_20210420.jpg 754w\" sizes=\"auto, (max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/>Jos\u00e9 Mar\u00eda Delgado Garcia<\/a>, <em><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/institutions\/universidad-pablo-de-olavide-1362\">Universidad Pablo de Olavide<\/a><\/em><\/p>\n<p>Desde los a\u00f1os 50 del siglo pasado, los avances en el conocimiento de las funciones del cerebro han trastocado m\u00e1s de un concepto cultural acerca de nuestra personalidad. Uno de ellos se refiere a la g\u00e9nesis y peculiaridades de las emociones y los sentimientos.<\/p>\n<h3>El papel del cerebro en las emociones<\/h3>\n<p>Es cierto que, desde los tiempos de Arist\u00f3teles, se asum\u00eda que estas sensaciones internas se generan y almacenan en el coraz\u00f3n. Sin embargo, hoy d\u00eda se sabe con suficiente detalle que <a href=\"https:\/\/www.agapea.com\/libros\/Manual-de-Neurociencia-9788477386001-i.htm\">los procesos emotivos se originan y controlan en el cerebro<\/a>. En concreto, en el sistema l\u00edmbico: una parte evolutivamente antigua, ya presente en aves y mam\u00edferos.<\/p>\n<p>El sistema l\u00edmbico recibe este nombre porque forma un limbo o c\u00edrculo alrededor del t\u00e1lamo, la parte central del enc\u00e9falo. Dentro de este sistema neuronal hay diferentes estructuras. Por ejemplo, las que est\u00e1n especializadas en el control de funciones motivacionales tanto positivas, como el n\u00facleo accumbens, como negativas, en el caso de la am\u00edgdala y el septum. Tambi\u00e9n relacionadas con las memorias, la rememoraci\u00f3n y el olvido, como el hipocampo.<\/p>\n<p>No es que las funciones emocionales y cognitivas est\u00e9n fragmentadas por el cerebro. M\u00e1s bien, lo que ocurre es que hay puntos nodales o sitios cerebrales <a href=\"https:\/\/neurology.mhmedical.com\/book.aspx?bookID=1049\">donde dichas funciones se ponen particularmente de manifiesto<\/a>.<\/p>\n<h3>En el amor, m\u00e1s cerebro que coraz\u00f3n<\/h3>\n<p>Entre las emociones m\u00e1s importantes en nuestra evoluci\u00f3n personal est\u00e1 el amor rom\u00e1ntico. Y con \u00e9l, <a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/31371074\/\">la intensa conmoci\u00f3n psicof\u00edsica que nos sacude cuando nos enamoramos<\/a>.<\/p>\n<p>El enamoramiento es, de alguna forma, una brusca ca\u00edda en un \u201cmundo m\u00e1gico\u201d. En ella transferimos al objeto de nuestro amor una serie de caracter\u00edsticas f\u00edsicas y de cualidades ps\u00edquicas m\u00e1s o menos imaginarias.<\/p>\n<p>Puede ocurrir, como ya se\u00f1alaba <a href=\"https:\/\/plato.stanford.edu\/entries\/pascal\/\">Blaise Pascal<\/a>, que nos guste vivir en la mente de los dem\u00e1s. En t\u00e9rminos psicoanal\u00edticos: si nuestro mayor anhelo es que los dem\u00e1s nos deseen, estas caracter\u00edsticas funcionales de nuestra mente se agudizan en el enamoramiento.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, si las expectativas y deseos imaginariamente adscritos al <em>partenaire<\/em> est\u00e1n muy lejos de su realidad, pueden convertir todo el proceso emocional en una neurosis m\u00e1s o menos transitoria.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista cognitivo, la persona amada no cambia porque la amemos. Esto quiere decir que la percepci\u00f3n visual, auditiva y, en suma, sensorial que tengamos de ella en realidad es la misma. Lo que se modifica es la interpretaci\u00f3n de esa informaci\u00f3n sensorial. Este fen\u00f3meno ocurre de modo decisivo en el l\u00f3bulo prefrontal, m\u00e1s que probable sede de nuestra interpretaci\u00f3n cognitiva de la realidad.<\/p>\n<p>Esta misma estructura contribuye a la g\u00e9nesis de respuestas comportamentales que acompa\u00f1an al enamorado. \u00bfC\u00f3mo cuales? Desde las palpitaciones card\u00edacas al cambio de coloraci\u00f3n de la piel (sonrojado, p\u00e1lido). Desde el temblor o la flacidez muscular a la p\u00e9rdida de apetito.<\/p>\n<p>Estos fen\u00f3menos funcionales ocurren por la acci\u00f3n del l\u00f3bulo prefrontal sobre la am\u00edgdala y de ah\u00ed a las porciones inferiores del cerebro y de la m\u00e9dula espinal. Tambi\u00e9n sobre el hipot\u00e1lamo y de \u00e9ste al complejo sistema endocrino y metab\u00f3lico de nuestro organismo.<\/p>\n<h3>Me quiere, no me quiere<\/h3>\n<p>Aunque los estados emotivos se generan en el sistema l\u00edmbico, hay un componente motivacional muy importante en el enamoramiento y es el nivel de satisfacci\u00f3n del deseo. Esto es la recompensa que se obtiene con la consecuci\u00f3n del objeto deseado.<\/p>\n<p>En este proceso interviene especialmente el sistema dopamin\u00e9rgico, denominado as\u00ed porque libera un comunicador molecular interneuronal llamado dopamina. Lo que hace es actuar en el n\u00facleo accumbens induciendo la sensaci\u00f3n interna de satisfacci\u00f3n cuando nos dan el ansiado \u201cs\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>En relaciones algo m\u00e1s duraderas intervienen tambi\u00e9n las neurohormonas oxitocina y vasopresina. Ambas se han relacionado recientemente con la generaci\u00f3n de comportamientos sociales, como el apego que se establece entre los amantes. Tambi\u00e9n los protocolos conductuales caracter\u00edsticos del apareamiento y de la cr\u00eda.<\/p>\n<h3>Enamoramiento, drogadicci\u00f3n emocional y s\u00edndrome de abstinencia<\/h3>\n<p>La dependencia excesiva del otro en un enamoramiento equivocado puede conducir a una suerte de drogadicci\u00f3n emocional.<\/p>\n<p>Por otra parte, se asume que la adicci\u00f3n a una sustancia determinada (nicotina, coca\u00edna, morfina, alcohol) s\u00f3lo se diferencia de la situaci\u00f3n del adicto emocional en el objeto con el que se pretende compensar (de forma equivocada, claro) un vac\u00edo o necesidad interior no bien identificada.<\/p>\n<p>De hecho, la sintomatolog\u00eda que caracteriza el s\u00edndrome de abstinencia en algunas drogadicciones (coca\u00edna o anfetaminas) <a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/28725282\/\">es similar a los s\u00edntomas del enamoramiento no correspondido<\/a>.<\/p>\n<p>Recuerden a Lou Reed cuando canta:<\/p>\n<p><strong>\u201c\u2026 heroin: it\u2019s my wife and it\u2019s my life\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>El s\u00edndrome de abstinencia que caracteriza a la mayor parte de las drogas tiene un componente de dependencia psicol\u00f3gica que suele ser com\u00fan a todas ellas. Tambi\u00e9n est\u00e1 presente en el enamorado frustrado.<\/p>\n<p>Tanto el drogadicto como el enamorado no correspondido tienen una necesidad inmediata y exigente de reactivar sus centros nerviosos de recompensa. Sobre todo el n\u00facleo accumbens. Es una necesidad imperiosa y compulsiva, acompa\u00f1ada de toda la cohorte de s\u00edntomas que caracterizan el s\u00edndrome de dependencia.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, es f\u00e1cilmente observable (tanto por el que lo sufre como por el que lo observa) <a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/30026695\/\">la inmediata desaparici\u00f3n del s\u00edndrome de abstinencia cuando se consigue el esperado s\u00ed<\/a>. O cuando se administra una nueva dosis de droga.<\/p>\n<p>En ambos casos se produce una activaci\u00f3n del centro neural de recompensa (n\u00facleo accumbens) con la importante contribuci\u00f3n del sistema dopamin\u00e9rgico.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el componente f\u00edsico del s\u00edndrome de abstinencia ocurre por las adaptaciones fisiol\u00f3gicas y metab\u00f3licas que se producen tras el consumo repetido y abusivo de una droga determinada. Al final, su ausencia desequilibra la balanza.<\/p>\n<p>Este componente f\u00edsico depende en particular de las rutas metab\u00f3licas que sigue la droga de que se trate, as\u00ed que en este particular hay evidentes diferencias de unas sustancias a otras.<\/p>\n<p>Por ejemplo, hero\u00edna y morfina act\u00faan sobre neuronas relacionadas con las endorfinas. Estas est\u00e1n a su vez relacionadas con la ausencia de dolor y la sensaci\u00f3n de satisfacci\u00f3n y placer.<\/p>\n<p>Sin embargo, la coca\u00edna act\u00faa sobre complejos grupos neuronales. En este caso, se relacionan con la serotonina (reguladora del estado de \u00e1nimo), la noradrenalina (estados de atenci\u00f3n y alerta) y la dopamina ya mencionada.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n: entender c\u00f3mo funciona su cerebro le ayudar\u00e1 a conocerse mejor\u2026 Y recuerde \u00a1que la medalla del amor que regale el pr\u00f3ximo 14 de febrero tenga forma de sistema l\u00edmbico!<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/profiles\/jose-maria-delgado-garcia-1224677\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Delgado Garcia<\/a>, Profesor Em\u00e9rito de Neurociencia, <em><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/institutions\/universidad-pablo-de-olavide-1362\">Universidad Pablo de Olavide<\/a><\/em><\/p>\n<p>Este art\u00edculo fue publicado originalmente en <a href=\"https:\/\/theconversation.com\">The Conversation<\/a>. Lea el <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/neurociencia-del-enamoramiento-y-de-otras-adicciones-158881\">original<\/a>.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important; text-shadow: none !important;\" src=\"https:\/\/counter.theconversation.com\/content\/158881\/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced\" alt=\"The Conversation\" width=\"1\" height=\"1\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Mar\u00eda Delgado Garcia, Universidad Pablo de Olavide Desde los a\u00f1os 50 del siglo pasado, los avances en el conocimiento de las funciones del cerebro han trastocado m\u00e1s de un concepto cultural acerca de nuestra personalidad. 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