{"id":30866859,"date":"2021-06-15T09:16:50","date_gmt":"2021-06-15T07:16:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/?p=30866859"},"modified":"2021-06-15T09:16:50","modified_gmt":"2021-06-15T07:16:50","slug":"como-regula-nuestro-cerebro-en-que-momento-dejar-de-comer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/theconversation\/2021\/06\/como-regula-nuestro-cerebro-en-que-momento-dejar-de-comer\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo regula nuestro cerebro en qu\u00e9 momento dejar de\u00a0comer"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/profiles\/jose-maria-delgado-garcia-1224677\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-30866860\" src=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/the-conversation_20210615-750x422.png\" alt=\"\" width=\"750\" height=\"422\" srcset=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/the-conversation_20210615-750x422.png 750w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/the-conversation_20210615-360x202.png 360w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/the-conversation_20210615-600x337.png 600w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/the-conversation_20210615.png 754w\" sizes=\"auto, (max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/>Jos\u00e9 Mar\u00eda Delgado Garcia<\/a>, <em><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/institutions\/universidad-pablo-de-olavide-1362\">Universidad Pablo de Olavide<\/a><\/em><\/p>\n<p>Ahora que tanto se habla de libertad, conviene recordar que somos libres de emplear todo el tiempo del que disponemos en actuar sobre nuestro entorno f\u00edsico o en socializar con nuestros cong\u00e9neres gracias a que nuestro organismo nos libera de inn\u00fameras decisiones fisiol\u00f3gicas, endocrinas y metab\u00f3licas.<\/p>\n<p>Piense por un momento que ma\u00f1ana tuviese que escoger c\u00f3mo adaptar su ritmo respiratorio o las pulsaciones de su coraz\u00f3n a sus necesidades diarias. O ajustar su temperatura corporal, concentraci\u00f3n de glucosa en sangre o la insulina que su cuerpo necesita. Incluso que fuese usted mismo quien tuviese que regular su producci\u00f3n de orina.<\/p>\n<p>A estas funciones se pueden a\u00f1adir otras mucho m\u00e1s complejas. \u00bfAlgunos ejemplos? La regulaci\u00f3n del ciclo vigilia\/sue\u00f1o o la regulaci\u00f3n hormonal del comportamiento sexual. Incluyendo, por supuesto, todo lo relacionado con embarazo, cr\u00eda y lactancia.<\/p>\n<p>En realidad, todas estas tareas se realizan de forma autom\u00e1tica e inconsciente. Esto permite que quede libre la actividad consciente para ocuparse de las relaciones con el mundo y con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>El \u00f3rgano rector de esas funciones y otros muchos cometidos es <a href=\"https:\/\/medlineplus.gov\/spanish\/ency\/article\/002380.htm\">el hipot\u00e1lamo, un peque\u00f1o centro nervioso<\/a> que no representa m\u00e1s de un 1% del peso total del cerebro.<\/p>\n<h3>El cerebro a la hora de comer<\/h3>\n<p>La pregunta que hoy nos concierne es: <a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/24840801\/\">\u00bfC\u00f3mo regula nuestro cerebro la ingesta de alimentos?<\/a>. En concreto, \u00bfc\u00f3mo decide el momento oportuno de dejar de comer?<\/p>\n<p>A partir de mediados del siglo pasado, los neurocient\u00edficos comenzaron el estudio experimental sobre la <a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC3769497\/\">regulaci\u00f3n cerebral de la ingesta de alimentos<\/a> mediante t\u00e9cnicas de estimulaci\u00f3n o lesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Gracias a ellas, <a href=\"https:\/\/www.agapea.com\/libros\/Manual-de-Neurociencia-9788477386001-i.htm\">se describi\u00f3 en el hipot\u00e1lamo lateral la presencia de un centro del hambre<\/a>. Su estimulaci\u00f3n en animales de laboratorio produc\u00eda hiperfagia (aumento de la ingesta). Su destrucci\u00f3n, anorexia (disminuci\u00f3n de la ingesta).<\/p>\n<p>Al tiempo, tambi\u00e9n se describi\u00f3 la presencia de un centro de la saciedad, situado en el n\u00facleo ventromedial (NVM) del hipot\u00e1lamo. Este cumpl\u00eda funciones opuestas al anterior: su estimulaci\u00f3n produc\u00eda el cese de la ingesta y anorexia a largo plazo y su lesi\u00f3n, hiperfagia y obesidad experimental.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde se descubri\u00f3 que determinadas neuronas del NVM ten\u00edan receptores para la glucosa presente en la sangre. De tal manera, si su concentraci\u00f3n aumentaba, estas neuronas se encargaban de <a href=\"https:\/\/www.medigraphic.com\/pdfs\/invsal\/isg-2006\/isg063i.pdf\">inhibir el centro del hambre<\/a>. As\u00ed, contribuyen a la disminuci\u00f3n del apetito y al cese de la ingesta de alimentos.<\/p>\n<h3>Otros factores que modulan el apetito<\/h3>\n<p>Existen factores m\u00e1s tempranos que tambi\u00e9n modulan el apetito. Por ejemplo, la mera distensi\u00f3n de las paredes del est\u00f3mago por la presencia de alimentos ya produce sensaci\u00f3n de saciedad.<\/p>\n<p>Conforme avanza la digesti\u00f3n, aumenta la concentraci\u00f3n en sangre de muy diversas sustancias y hormonas (leptinas, insulina, colecistoquinina). Estas llegan al hipot\u00e1lamo, bien directamente como mol\u00e9culas disueltas en la sangre o por activaci\u00f3n del nervio vago (que no quiere decir que sea \u201cun flojo\u201d, sino que tiene un recorrido errante y complicado por muchas v\u00edsceras de nuestro organismo).<\/p>\n<p>As\u00ed pues, cuando lo ingerido alcanza niveles \u201csuficientes\u201d, todos estos mecanismos hormonales y nerviosos hacen que disminuya el deseo de comer.<\/p>\n<p>En contraste, cuando los niveles en sangre de glucosa o de amino\u00e1cidos est\u00e1n disminuidos o cuando el tubo digestivo carece de alimentos en su interior,<a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/3095717\/\"> se produce la sensaci\u00f3n de hambre<\/a>. Como sabemos, act\u00faa como un motivo interno para ponerse a buscar algo de comer.<\/p>\n<h3>Efectos a largo plazo<\/h3>\n<p>Hay que hacer un par de salvedades. Algunos de los mecanismos descritos producen efectos a largo plazo: para producir obesidad o anorexia hace falta una inhibici\u00f3n o activaci\u00f3n sostenida en el tiempo de los centros del hambre o de la saciedad. En contraste, en una comida normal, el apetito queda saciado antes de que se activen las se\u00f1ales hormonales y nerviosas que regulan el proceso digestivo.<\/p>\n<p>A este respecto, desde hace tiempo se especulaba que la dopamina (una mol\u00e9cula que act\u00faa como mensajera entre distintos grupos neuronales) podr\u00eda estar relacionada con el mecanismo de la saciedad. Es decir, de considerar como suficiente la cantidad de alimento ingerido.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/advances.sciencemag.org\/content\/7\/22\/eabf8719\">En un reciente estudio experimental<\/a> se ha confirmado de modo convincente que neuronas que liberan dopamina, ubicadas en el \u00e1rea tegmental ventral (ATV) del mesenc\u00e9falo, proyectan sobre grupos neuronales del hipot\u00e1lamo lateral (recuerde, donde se ubica el centro del hambre). As\u00ed, inhiben su actividad y producen una disminuci\u00f3n del apetito y el cese de la ingesta antes incluso de que se pongan en marcha las se\u00f1ales hormonales y nerviosas relacionadas con la digesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Los autores del estudio han relacionado este mecanismo fisiol\u00f3gico con la inhibici\u00f3n del apetito y la p\u00e9rdida de peso que ocurre en los pacientes con trastorno por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n e hiperactividad (TDAH) tratados con metilfenidato o con derivados anfetam\u00ednicos. Una posible relaci\u00f3n es que estas sustancias incrementan la actividad de las neuronas dopamin\u00e9rgicas arriba indicadas.<\/p>\n<h3>No siempre comemos por hambre: tambi\u00e9n lo hacemos por placer<\/h3>\n<p>Ahora bien, la ingesta de alimentos tambi\u00e9n tiene componentes hedon\u00edsticos que alcanzan el nivel consciente. Por ejemplo, un motivo suficiente para comer es tener hambre, <a href=\"https:\/\/neurology.mhmedical.com\/book.aspx?bookID=1049\">pero no todos los alimentos nos atraen igual<\/a>.<\/p>\n<p>Algunos act\u00faan como incentivos adicionales si son particularmente de nuestro agrado, por su especial sabor o presentaci\u00f3n. As\u00ed pues, es m\u00e1s que probable que en estudios experimentales venideros se ponga de manifiesto que centros cerebrales como la corteza prefrontal medial y el n\u00facleo <em>accumbens<\/em> (dos importantes zonas relacionadas con la sensaci\u00f3n subjetiva consciente de agrado, bienestar o satisfacci\u00f3n) tambi\u00e9n desempe\u00f1en un importante papel en la modulaci\u00f3n consciente de las se\u00f1ales de apetito y saciedad.<\/p>\n<p>En resumen, comer es relativamente f\u00e1cil si uno tiene alimentos a mano. En particular, si estos son gustosos o atractivos. Esto lo vivimos de forma consciente, pero no est\u00e1 de m\u00e1s agradecer a nuestro organismo el preciso y regulado trabajo digestivo, metab\u00f3lico y nervioso que realiza.<\/p>\n<p>Todo ello sin que lleguemos a enterarnos.<!-- Below is The Conversation's page counter tag. 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M\u00e1s informaci\u00f3n: http:\/\/theconversation.com\/es\/republishing-guidelines --><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/profiles\/jose-maria-delgado-garcia-1224677\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Delgado Garcia<\/a>, Profesor Em\u00e9rito de Neurociencia, <em><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/institutions\/universidad-pablo-de-olavide-1362\">Universidad Pablo de Olavide<\/a><\/em><\/p>\n<p>Este art\u00edculo fue publicado originalmente en <a href=\"https:\/\/theconversation.com\">The Conversation<\/a>. Lea el <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/como-regula-nuestro-cerebro-en-que-momento-dejar-de-comer-161920\">original<\/a>.<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important; text-shadow: none !important;\" src=\"https:\/\/counter.theconversation.com\/content\/161920\/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced\" alt=\"The Conversation\" width=\"1\" height=\"1\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ahora que tanto se habla de libertad, conviene recordar que somos libres de emplear todo el tiempo del que disponemos en actuar sobre nuestro entorno f\u00edsico o en socializar con nuestros cong\u00e9neres gracias a que nuestro organismo nos libera de inn\u00fameras decisiones fisiol\u00f3gicas, endocrinas y metab\u00f3licas.<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":30866860,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[5390],"tags":[674,2413,923,592,5739,2412,261],"class_list":["post-30866859","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-theconversation","tag-alimentacion","tag-cerebro","tag-fisiologia","tag-jose-maria-delgado","tag-libertad","tag-neurociencias","tag-nutricion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30866859","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30866859"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30866859\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30866861,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30866859\/revisions\/30866861"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30866860"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30866859"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30866859"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30866859"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}