{"id":30867775,"date":"2021-07-21T16:32:06","date_gmt":"2021-07-21T14:32:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/?p=30867775"},"modified":"2021-07-21T16:32:46","modified_gmt":"2021-07-21T14:32:46","slug":"cotorra-argentina-inquilinos-relacion-no-siempre-perjudicial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/ciencia\/2021\/07\/cotorra-argentina-inquilinos-relacion-no-siempre-perjudicial\/","title":{"rendered":"La cotorra argentina y sus inquilinos: una compleja relaci\u00f3n que no siempre es perjudicial"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_30867777\" aria-describedby=\"caption-attachment-30867777\" style=\"width: 750px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/cotorras-arg.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-30867777\" src=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/cotorras-arg-750x251.jpg\" alt=\"\" width=\"750\" height=\"251\" srcset=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/cotorras-arg-750x251.jpg 750w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/cotorras-arg-360x120.jpg 360w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/cotorras-arg-768x257.jpg 768w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/cotorras-arg-600x201.jpg 600w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/cotorras-arg.jpg 1297w\" sizes=\"auto, (max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-30867777\" class=\"wp-caption-text\">Inquilinos en colonias de cotorras argentinas. Desde la izquierda: c\u00e1rabo com\u00fan, gorri\u00f3n dom\u00e9stico y paloma zurita\u00a0 | Foto: Dailos Hern\u00e1ndez-Brito<\/figcaption><\/figure>\n<p>Cuando una especie invasora es introducida en un nuevo ambiente, interacciona de manera irremediable con otras especies de la comunidad receptora. Entre las diferentes interacciones que surgen, las m\u00e1s estudiadas han sido las interacciones negativas, como la competencia, la depredaci\u00f3n, la hibridaci\u00f3n y la transmisi\u00f3n de enfermedades, ya que tienen impactos sobre las especies nativas. Sin embargo, <strong>un nuevo estudio liderado por la<\/strong> <strong>Estaci\u00f3n Biol\u00f3gica de Do\u00f1ana (CSIC) en el que ha participado Martina Carrete<\/strong>, profesora del Departamento de Sistemas F\u00edsicos, Qu\u00edmicos y Naturales de la UPO, <strong>ha demostrado que en algunos casos s\u00ed existen interacciones positivas: algunas especies nativas pueden beneficiarse de ciertas especies invasoras, como es el caso de la cotorra argentina<\/strong>.<\/p>\n<p>La<strong> cotorra argentina<\/strong> (<em>Myiopsitta monachus<\/em>) es una de las aves invasoras m\u00e1s exitosas del mundo. Originaria de Sudam\u00e9rica, es muy comercializada como mascota. Tras numerosos escapes, intencionales o accidentales, esta especie ha logrado establecerse en diferentes pa\u00edses fuera de su rango nativo. Una de las claves de su \u00e9xito como invasor es su singular estrategia de nidificaci\u00f3n, ya que es la \u00fanica especie de loro que construye sus nidos, un conglomerado de ramas que alberga c\u00e1maras internas, que la cotorra ocupa todo el a\u00f1o, llegando as\u00ed a formar grandes colonias.<\/p>\n<p>\u201cSe ha observado que algunas especies pueden llegar a ocupar los nidos de cotorra argentina, aunque el alcance ecol\u00f3gico de estas ocupaciones es desconocido, especialmente en las zonas invadidas\u201d explica Dailos Hern\u00e1ndez Brito, investigador de la Estaci\u00f3n Biol\u00f3gica de Do\u00f1ana y primer autor del estudio. \u201cPor ello, hemos estudiado el rol de la cotorra argentina como ingeniero ecosist\u00e9mico, es decir, modificador del medio capaz de crear un nuevo recurso (en este caso sitios de nidificaci\u00f3n), que otras especies pueden explotar\u201d.<\/p>\n<p><strong>Para la realizaci\u00f3n de este trabajo, se realizaron diferentes campa\u00f1as de muestreo en zonas rurales y urbanas de siete pa\u00edses entre 2013 y 2020, monitorizando poblaciones nativas e invasoras de cotorra argentina y censando los inquilinos que ocupaban sus nidos<\/strong>. De esta manera, el grupo de investigaci\u00f3n ha podido comprender los factores que favorecen la presencia, abundancia, riqueza y persistencia de inquilinos en estas colonias, as\u00ed como tambi\u00e9n el tipo de interacciones que ocurren entre las cotorras hospedadoras y sus inquilinos.<\/p>\n<p>Del total de 2.595 nidos de cotorra argentina que se monitorizaron, se registraron 2.690 nidos de 42 especies inquilinas diferentes, en su mayor\u00eda aves que nidifican en cavidades y que estaban presentes en el 26% de los nidos de cotorra. Dicha proporci\u00f3n de ocupaci\u00f3n era m\u00e1s baja en las zonas invadidas que en las zonas nativas de la cotorra. Sin embargo, los modelos han demostrado que la presencia, abundancia y riqueza de inquilinos fueron m\u00e1s altas en las zonas invadidas que en las nativas, en nidos con un mayor n\u00famero de c\u00e1maras y, sobre todo, en aquellos localizados en zonas rurales.<\/p>\n<p>Estos par\u00e1metros, junto con las diferentes estrategias de nidificaci\u00f3n de los inquilinos, daban como resultado colonias mixtas de especies. \u201cEn una misma colonia pudimos contar hasta 35 nidos de inquilinos, mayoritariamente gorriones, que junto con sus cotorras hospedadoras formaban una enorme comunidad interespec\u00edfica en un s\u00f3lo \u00e1rbol\u201d, explica Hern\u00e1ndez Brito. Adem\u00e1s, han podido comprobar que los nidos de cotorra argentina usados por inquilinos tambi\u00e9n era un recurso valioso para estos \u00faltimos, ya que su persistencia en estos nidos a lo largo de los a\u00f1os de estudio, se vio favorecida especialmente en aquellas colonias establecidas en zonas rurales, con m\u00e1s c\u00e1maras y menos densidad de cotorras hospedadoras.<\/p>\n<h3><strong>Hospedador e inquilino: una relaci\u00f3n compleja<\/strong><\/h3>\n<p>En cuanto a las interacciones entre hospedador e inquilino, las agresiones registradas entre ambos fueron s\u00f3lo el 21% de las interacciones, principalmente iniciadas por la cotorra hospedadora, aunque menos de la mitad de estas agresiones dieron como resultado la expulsi\u00f3n del inquilino de la colonia. A pesar de estas agresiones y del robo de nidos por parte de algunos inquilinos, tambi\u00e9n ocurrieron eventos de cooperaci\u00f3n entre especies en la defensa de las colonias frente a depredadores, como rapaces y ratas. As\u00ed, los modelos mostraron que dicha cooperaci\u00f3n facilitaba el \u00e9xito en la defensa antidepredadora. En consecuencia, los hospedadores e inquilinos desarrollaban una relaci\u00f3n compleja de inquilinismo que pod\u00edan resultar positivas, negativas o neutras para la cotorra hospedadora. \u201cEste tipo de inquilinismo es recurrente en insectos sociales como las termitas, pero la complejidad de relaciones que hemos estudiado aqu\u00ed no se hab\u00eda descrito previamente en aves\u201d, explica la coautora Martina Carrete, investigadora de la Universidad Pablo de Olavide.<\/p>\n<p>Este estudio muestra la complejidad de las interacciones entre especies en el contexto de las invasiones biol\u00f3gicas, en el cual pueden suceder tanto relaciones positivas como negativas para las especies nativas. Como ingeniera ecosist\u00e9mica, la cotorra argentina provee sitios de nidificaci\u00f3n a especies que necesitan cavidades para criar, pero no pueden excavarlas por ellas mismas. Este principal beneficio se complementa con las caracter\u00edsticas termorreguladoras de las c\u00e1maras y la cooperaci\u00f3n interespec\u00edfica en la defensa de las colonias, que favorecen directamente el \u00e9xito reproductivo de los inquilinos. Esto puede ser de especial inter\u00e9s de conservaci\u00f3n para especies inquilinas en declive o raras. \u201cUn ejemplo de esta facilitaci\u00f3n se puede apreciar en Madrid, donde un gran n\u00famero de parejas de paloma zurita y grajilla, especies que presentan poblaciones reducidas, cr\u00edan en nidos de cotorras\u201d, a\u00f1ade el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales Guillermo Blanco.<\/p>\n<p>Sin embargo, el uso continuo de dichos nidos a lo largo de los a\u00f1os aumenta la carga parasitaria, lo cual podr\u00eda reducir el \u00e9xito reproductivo. Adem\u00e1s, se ha observado que las cotorras argentinas en sus zonas invadidas introducen par\u00e1sitos ex\u00f3ticos a especies nativas con las que coexisten. Por otra parte, tanto en su zona invadida como en su zona nativa, la cotorra argentina tambi\u00e9n provee nidos a especies invasoras, por lo que facilita el proceso de invasi\u00f3n no s\u00f3lo de los inquilinos invasores sino tambi\u00e9n de las propias cotorras argentinas al aumentar la efectividad de defensa antidepredatoria mediante la cooperaci\u00f3n intersespec\u00edfica entre invasores. \u201cEstos procesos de facilitaci\u00f3n mutua entre invasores son todav\u00eda m\u00e1s complejos y estamos realizando m\u00e1s estudios de sus implicaciones ecol\u00f3gicas\u201d, comenta Dailos Hern\u00e1ndez Brito.<\/p>\n<h3><strong>Mitigar efectos adversos sobre especies nativas<\/strong><\/h3>\n<p>A pesar de esta dualidad de efectos sobre las especies nativas, los planes de manejo y actuaci\u00f3n sobre poblaciones invasoras de cotorra argentina no pueden demorarse m\u00e1s. Estas poblaciones mantienen un crecimiento constante, especialmente en pa\u00edses del Mediterr\u00e1neo, lo que aumenta el grado y alcance de sus impactos no s\u00f3lo en el ecosistema, sino tambi\u00e9n en infraestructuras y cultivos. \u201cLas acciones de manejo sobre estas poblaciones son urgentes, pero deben considerar y mitigar potenciales efectos adversos sobre especies nativas inquilinas durante la retirada de nidos\u201d, a\u00f1ade Jos\u00e9 Luis Tella, investigador de la Estaci\u00f3n Biol\u00f3gica de Do\u00f1ana y supervisor del estudio. Por lo tanto, el estudio de las interacciones biol\u00f3gicas en el escenario de las invasiones biol\u00f3gicas no s\u00f3lo arroja m\u00e1s luz en la comprensi\u00f3n de este problema global sino tambi\u00e9n en el desarrollo e implementaci\u00f3n de planes de manejo efectivos.<\/p>\n<p><strong>Referencia:<\/strong><\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez-Brito, D.; Carrete, M.; Blanco, G.; Romero-Vidal, P.; Senar, J.C.; Mori, E.; White, T.H., Jr.; Luna, \u00c1.; Tella, J.L. <strong>The Role of Monk Parakeets as Nest-Site Facilitators in Their Native and Invaded Areas. <\/strong>Biology 2021, 10, 683.<strong> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.3390\/biology10070683\">https:\/\/doi.org\/10.3390\/biology10070683<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Fuente: CSIC &#8211; Andaluc\u00eda y Extremadura<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando una especie invasora es introducida en un nuevo ambiente, interacciona de manera irremediable con otras especies de la comunidad receptora. 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