{"id":30876837,"date":"2023-01-27T15:06:41","date_gmt":"2023-01-27T14:06:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/?p=30876837"},"modified":"2023-02-01T14:00:29","modified_gmt":"2023-02-01T13:00:29","slug":"investigadores-de-la-upo-detectan-alteraciones-cerebrales-en-personas-mayores-con-factores-de-riesgo-de-la-enfermedad-de-alzheimer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/ciencia\/2023\/01\/investigadores-de-la-upo-detectan-alteraciones-cerebrales-en-personas-mayores-con-factores-de-riesgo-de-la-enfermedad-de-alzheimer\/","title":{"rendered":"Investigadores de la UPO detectan alteraciones cerebrales en personas mayores con factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Myelin-content.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-30876838\" src=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Myelin-content-750x614.png\" alt=\"\" width=\"750\" height=\"614\" srcset=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Myelin-content-750x614.png 750w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Myelin-content-385x315.png 385w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Myelin-content-768x629.png 768w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Myelin-content-90x75.png 90w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Myelin-content.png 1028w\" sizes=\"auto, (max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La enfermedad de Alzheimer constituye una de las principales preocupaciones de la sociedad espa\u00f1ola. Seg\u00fan la <a href=\"https:\/\/www.sen.es\/saladeprensa\/pdf\/Link383.pdf\">Sociedad Espa\u00f1ola de Neurolog\u00eda<\/a>, se estima que hasta <strong>800.000 personas sufren esta enfermedad neurodegenerativa en nuestro pa\u00eds<\/strong>, donde ya es la primera causa de discapacidad en personas mayores de 65 a\u00f1os. A falta de un tratamiento eficaz, <strong>la detecci\u00f3n temprana y la prevenci\u00f3n constituyen actualmente las mejores estrategias para luchar contra esta enfermedad<\/strong>, \u201cque comienza de manera silenciosa varias d\u00e9cadas antes de que aparezcan los primeros s\u00edntomas\u201d, tal como explica Jos\u00e9 Luis Cantero, catedr\u00e1tico de Fisiolog\u00eda de la Universidad Pablo de Olavide. \u201cEstamos hablando de personas de entre 55 y 70 a\u00f1os que podr\u00edan sufrir Alzheimer sin saberlo, ya que no presentan manifestaciones cl\u00ednicas de la enfermedad\u201d.<\/p>\n<p>Estudios previos han mostrado que las lesiones cerebrales de la enfermedad de Alzheimer son m\u00e1s abundantes en aquellas personas que muestran el genotipo ApoE4, considerado el principal factor de riesgo gen\u00e9tico de la enfermedad de Alzheimer. Por otra parte, las personas con antecedentes familiares de primer grado (padre y\/o madre) de enfermedad de Alzheimer muestran una mayor predisposici\u00f3n a desarrollar esta enfermedad neurodegenerativa a lo largo de sus vidas. Investigadores de la <strong>Universidad Pablo de Olavide<\/strong> y el Centro de Investigaci\u00f3n Biom\u00e9dica en Red de Enfermedades Neurodegenerativas (<strong>CIBERNED<\/strong>) han publicado un estudio que demuestra que las personas mayores con estos factores de riesgo presentan afectaciones de la mielina en las regiones de la corteza cerebral donde aparecen las primeras lesiones de la enfermedad. La mielina, una capa lipoproteica que envuelve los axones neuronales, facilita la comunicaci\u00f3n neuronal aumentando la rapidez y eficiencia de la transmisi\u00f3n de los potenciales de acci\u00f3n. Peque\u00f1as alteraciones en la estructura de la mielina dan lugar a disfunciones en circuitos corticales, que en \u00faltimo extremo afectar\u00edan a funciones cognitivas superiores promoviendo el deterioro cognitivo que caracteriza a la enfermedad de Alzheimer. Este estudio, realizado por los investigadores <strong>Marina Fern\u00e1ndez-\u00c1lvarez, Mercedes Atienza <\/strong>y<strong> Jos\u00e9 Luis Cantero<\/strong>, ha sido publicado en la revista <em>Alzheimer&#8217;s Research &amp; Therapy<\/em>.<\/p>\n<p>Para realizar el estudio, los investigadores reclutaron a <strong>387 personas mayores neurol\u00f3gica y cognitivamente normales<\/strong> que tuvieran el genotipo ApoE4, que informaran de antecedentes familiares de primer grado de Alzheimer, o que presentaran ambos factores de riesgo. Cada uno de estos grupos llevaba emparejado un grupo control sin factores de riesgo, pero equiparados en edad, sexo y a\u00f1os de educaci\u00f3n. La mielina cortical se estim\u00f3 de forma indirecta en cada participante a partir de <strong>im\u00e1genes de resonancia magn\u00e9tica cerebral <\/strong>cuyo contraste ha demostrado ser sensible a la mielina.<\/p>\n<figure id=\"attachment_30876839\" aria-describedby=\"caption-attachment-30876839\" style=\"width: 385px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/MFernandez-JLCantero_1-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-30876839 size-medium\" src=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/MFernandez-JLCantero_1-385x257.jpg\" alt=\"\" width=\"385\" height=\"257\" srcset=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/MFernandez-JLCantero_1-385x257.jpg 385w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/MFernandez-JLCantero_1-750x500.jpg 750w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/MFernandez-JLCantero_1-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/MFernandez-JLCantero_1-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/MFernandez-JLCantero_1-2048x1365.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 385px) 100vw, 385px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-30876839\" class=\"wp-caption-text\">Marina Fern\u00e1ndez \u00c1lvarez y Jos\u00e9 Luis Cantero en el laboratorio de la UPO donde obtienen las im\u00e1genes de resonancia magn\u00e9tica cerebral<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u201cLas personas mayores con factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer mostraron <strong>alteraciones significativas en el contenido de mielina cortical<\/strong>, en comparaci\u00f3n con el grupo control. Las alteraciones m\u00e1s notables se evidenciaron en el grupo que presentaba los dos factores de riesgo\u201d, indica Cantero. Adem\u00e1s, \u201caquellas regiones de la corteza cerebral que mostraron alteraciones en el contenido de mielina tambi\u00e9n presentaban <strong>d\u00e9ficits en su patr\u00f3n de conectividad funcional, con las consiguientes repercusiones sobre la organizaci\u00f3n funcional de la corteza cerebral<\/strong>\u201d. Parece por tanto que las personas que poseen estos factores de riesgo tienen un cerebro m\u00e1s deteriorado, estructural y funcionalmente, incluso en ausencia de un deterioro cognitivo evidente.<\/p>\n<p>Si bien estas alteraciones de la mielina cortical no garantizan que estas personas vayan a desarrollar Alzheimer en el futuro, el investigador cree que son \u201cun caldo de cultivo perfecto\u201d para la aparici\u00f3n de un deterioro cognitivo incipiente que precediera la enfermedad. De hecho, los estudios realizados en modelos murinos de Alzheimer muestran que la aparici\u00f3n de las primeras lesiones de la enfermedad de Alzheimer (placas de beta amiloide) se acompa\u00f1an de cambios anormales en la mielina cerebral. Al depender la integridad de la mielina de la actividad neuronal subyacente, estos resultados abren la puerta a utilizar t\u00e9cnicas que act\u00faen espec\u00edficamente sobre las regiones corticales afectadas. \u201cDado que la mielina ha demostrado ser dependiente de la actividad neuronal, estas personas en riesgo de desarrollar Alzheimer podr\u00edan beneficiarse de programas de estimulaci\u00f3n cognitiva y\/o de la aplicaci\u00f3n no invasiva de estimulaci\u00f3n cerebral magn\u00e9tica o el\u00e9ctrica\u201d, apunta Cantero. El objetivo es \u201cmantener la integridad\u201d de estas estructuras cerebrales el mayor tiempo posible, y as\u00ed \u201cfrenar un posible deterioro cognitivo en las personas en riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer\u201d.<\/p>\n<p><strong>Referencia:<\/strong><\/p>\n<p>Fernandez-Alvarez, M., Atienza, M. &amp; Cantero, J.L. Effects of non-modifiable risk factors of Alzheimer\u2019s disease on intracortical myelin content. <em>Alzheimers Res Ther <\/em>14(1), 202 (2022). <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1186\/s13195-022-01152-y\">https:\/\/doi.org\/10.1186\/s13195-022-01152-y<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La enfermedad de Alzheimer constituye una de las principales preocupaciones de la sociedad espa\u00f1ola. Seg\u00fan la Sociedad Espa\u00f1ola de Neurolog\u00eda, se estima que hasta 800.000 personas sufren esta enfermedad neurodegenerativa en nuestro pa\u00eds, donde ya es la primera causa de discapacidad en personas mayores de 65 a\u00f1os. 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