{"id":30879386,"date":"2023-07-20T14:14:16","date_gmt":"2023-07-20T12:14:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/?p=30879386"},"modified":"2023-07-20T14:14:16","modified_gmt":"2023-07-20T12:14:16","slug":"la-dieta-es-uno-de-los-factores-que-mas-afectan-a-la-conexion-cerebro-intestino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/cursos-verano\/2023\/07\/la-dieta-es-uno-de-los-factores-que-mas-afectan-a-la-conexion-cerebro-intestino\/","title":{"rendered":"\u201cLa dieta es uno de los factores que m\u00e1s afectan a la conexi\u00f3n cerebro-intestino\u201d"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_30879387\" aria-describedby=\"caption-attachment-30879387\" style=\"width: 750px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mercedes-Atienza.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-30879387\" src=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mercedes-Atienza-750x520.jpg\" alt=\"Mercedes Atienza durante el curso \u2018Abordaje diet\u00e9tico-nutricional de las patolog\u00edas digestivas'\" width=\"750\" height=\"520\" srcset=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mercedes-Atienza-750x520.jpg 750w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mercedes-Atienza-420x291.jpg 420w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mercedes-Atienza-768x532.jpg 768w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mercedes-Atienza-95x67.jpg 95w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mercedes-Atienza.jpg 1125w\" sizes=\"auto, (max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-30879387\" class=\"wp-caption-text\">Mercedes Atienza durante el curso \u2018Abordaje diet\u00e9tico-nutricional de las patolog\u00edas digestivas&#8217;<\/figcaption><\/figure>\n<p>Las conexiones entre cerebro e intestino son extremadamente complejas. Algunas de ellas son directas, como la conexi\u00f3n establecida a trav\u00e9s del nervio vago y otras indirectas, como la v\u00eda sist\u00e9mica, la neuroendocrina y la inmunol\u00f3gica. Unas llevan la informaci\u00f3n de forma m\u00e1s r\u00e1pida y otras de forma m\u00e1s lenta, pero todas ellas son necesarias y participan en funciones distintas. Estas conexiones est\u00e1n a su vez moduladas por la microbiota o flora intestinal a trav\u00e9s de las conexiones bidireccionales que mantiene con el sistema nervioso ent\u00e9rico, localizado en las paredes del tracto gastrointestinal, el sistema inmune y el sistema neuroendocrino.<\/p>\n<p>Son palabras de <strong>Mercedes Atienza Ruiz, profesora del Departamento de Fisiolog\u00eda, Anatom\u00eda y Biolog\u00eda Celular de la Universidad Pablo de Olavide<\/strong>, quien ha participado hoy en el <strong>curso \u2018Abordaje diet\u00e9tico-nutricional de las patolog\u00edas digestivas: actualizaci\u00f3n, teor\u00eda y pr\u00e1ctica\u2019<\/strong>, donde ha impartido la conferencia \u201cConexi\u00f3n cerebro-intestino: \u00bftenemos un segundo cerebro?\u201d. Dicho curso de verano est\u00e1 dirigido por la tambi\u00e9n profesora de la UPO Griselda Herrero Mart\u00edn, del Departamento de Biolog\u00eda Molecular e Ingenier\u00eda Bioqu\u00edmica.<\/p>\n<p>Seg\u00fan explica, en las paredes del tracto gastrointestinal tenemos una extensa y compleja red de c\u00e9lulas nerviosas capaces de controlar de forma aut\u00f3noma, sin necesidad de que act\u00fae el sistema nervioso central, la motilidad intestinal y las secreciones gastrointestinales. \u201cEl hecho de que estas c\u00e9lulas est\u00e9n estructural y funcionalmente organizadas de forma muy similar a como lo est\u00e1n las c\u00e9lulas nerviosas del cerebro es por lo que se conoce al sistema nervioso ent\u00e9rico como segundo cerebro\u201d, asegura.<\/p>\n<p>La dieta es uno de los factores que m\u00e1s afectan al buen funcionamiento de la conexi\u00f3n cerebro-intestino, no solo por sus efectos directos sobre la microbiota intestinal, sino tambi\u00e9n por sus efectos sobre la estructura y funci\u00f3n del tejido adiposo y por su impacto sobre el metabolismo, el sistema inmune y el sistema cardiovascular, seg\u00fan la profesora. De esta forma, ingerir m\u00e1s calor\u00edas de las que finalmente se gastan y mantener una dieta rica en carnes rojas, quesos, embutidos y boller\u00eda industrial, y pobre en vegetales, hortalizas, frutas, legumbres, cereales, semillas y frutos secos afecta negativamente a la microbiota, disminuyendo su diversidad y desequilibr\u00e1ndola a favor de las bacterias nocivas para la salud. \u201cPor otra parte, este tipo de alimentaci\u00f3n favorece la aparici\u00f3n de enfermedades cr\u00f3nicas como la obesidad, diabetes tipo 2, y s\u00edndrome metab\u00f3lico, todo lo cual contribuye a aumentar la inflamaci\u00f3n de bajo grado y el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, psiqui\u00e1tricas y neurodegenerativas. Al contrario de lo que se puede pensar, el consumo de una comida con las caracter\u00edsticas mencionadas m\u00e1s arriba puede alterar la microbiota intestinal en un breve periodo de tiempo, en las siguientes 48 horas. Claro que si este tipo de consumo es ocasional, el efecto es f\u00e1cilmente reversible\u201d, sostiene Mercedes Atienza.<\/p>\n<p>Al contrario de la dieta occidental, la dieta mediterr\u00e1nea, caracterizada por un consumo elevado de cereales, verduras, frutas, legumbres, nueces y aceite de oliva y un consumo moderado de pescado y pollo, ha demostrado aumentar la diversidad de la microbiota intestinal y favorecer el crecimiento y la actividad de los microorganismos que son beneficiosos para la salud. \u201cEste tipo de dieta ayuda a controlar el peso y a regular de forma adecuada el metabolismo, disminuyendo as\u00ed el riesgo de sufrir enfermedades cr\u00f3nicas. Sus efectos beneficiosos sobre la microbiota intestinal probablemente sean en parte responsables de los efectos beneficiosos sobre la salud gastrointestinal y sobre el buen funcionamiento cerebral, cognitivo y afectivo, aunque las evidencias disponibles hasta la fecha todav\u00eda no permiten confirmar una relaci\u00f3n de causalidad\u201d, asevera.<\/p>\n<p>Las evidencias tambi\u00e9n indican, seg\u00fan la docente, que en condiciones patol\u00f3gicas como las mencionadas anteriormente, la suplementaci\u00f3n con prebi\u00f3ticos y probi\u00f3ticos puede resultar altamente beneficiosa para la salud del intestino y del cerebro.<\/p>\n<p>El hecho, adem\u00e1s, de que exista una comunicaci\u00f3n tan estrecha entre el intestino y el cerebro es lo que explica que las enfermedades del sistema gastrointestinal y las enfermedades metab\u00f3licas coexistan con enfermedades psiqui\u00e1tricas y enfermedades neurodegenerativas. \u201cDe hecho, es frecuente que las personas que sufren trastornos de ansiedad y\/o depresi\u00f3n presenten tambi\u00e9n trastornos gastrointestinales y metab\u00f3licos, y viceversa, que las personas que sufren s\u00edndrome de intestino irritable, diabetes tipo 2 o s\u00edndrome metab\u00f3lico tengan una mayor probabilidad de sufrir trastornos de la conducta alimentaria, depresi\u00f3n y enfermedad de Alzheimer\u201d, apunta.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n al papel que desempe\u00f1an las emociones en la relaci\u00f3n entre el cerebro y el intestino, la profesora asegura que las emociones negativas, al igual que los est\u00edmulos estresantes, activan el eje hipot\u00e1lamo-hipofisiario-adrenal. \u201cEsta activaci\u00f3n incrementa los niveles de cortisol, los cuales pueden alterar la motilidad intestinal, de ah\u00ed que sintamos que tenemos los nervios en el est\u00f3mago, y la microbiota intestinal. Si las emociones negativas y\/o los est\u00edmulos estresantes persisten y el eje permanece activo mucho tiempo, el sistema inmune terminar\u00e1 vi\u00e9ndose afectado igualmente, con sus consiguientes efectos negativos sobre la salud. La buena noticia es que si la microbiota intestinal goza de buena salud, puede contribuir a inhibir la liberaci\u00f3n de cortisol y aliviar as\u00ed las emociones negativas y la ansiedad asociada a las situaciones de estr\u00e9s\u201d.<\/p>\n<p>Para prevenir los problemas de salud relacionados con esta conexi\u00f3n, Mercedes Atienza recomienda mantener un estilo de vida saludable. Y es que, tan importante como la dieta lo es aumentar la actividad f\u00edsica, hacer ejercicio, mantener rutinas que ayuden a sincronizar los ritmos biol\u00f3gicos, adoptar estrategias adecuadas de afrontamiento del estr\u00e9s y aumentar las relaciones sociales. \u201cTodos estos h\u00e1bitos, adem\u00e1s de contribuir a aumentar el tono parasimp\u00e1tico, inclinan la balanza a favor de las bacterias beneficiosas en detrimento de las bacterias nocivas con el consiguiente beneficio sobre la salud. Pero tambi\u00e9n es importante subrayar que la mejora de la composici\u00f3n de la microbiota intestinal puede contribuir a mantener el buen funcionamiento de los relojes biol\u00f3gicos as\u00ed como a potenciar las relaciones sociales, dos hechos que cobran especial importancia al final de la vida\u201d, concluye la profesora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La profesora de la UPO Mercedes Atienza asegura que la dieta mediterr\u00e1nea ayuda a controlar el peso y a regular de forma adecuada el metabolismo, disminuyendo as\u00ed el riesgo de sufrir enfermedades cr\u00f3nicas.<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":30879387,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[729],"tags":[8184,2413,22,1129,519],"class_list":["post-30879386","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cursos-verano","tag-area-de-nutricion-y-bromatologia","tag-cerebro","tag-cursos-de-verano","tag-mercedes-atienza","tag-olavide-en-carmona"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30879386","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30879386"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30879386\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30879388,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30879386\/revisions\/30879388"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30879387"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30879386"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30879386"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30879386"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}