{"id":30890471,"date":"2026-03-05T17:01:57","date_gmt":"2026-03-05T16:01:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/?p=30890471"},"modified":"2026-03-17T17:10:42","modified_gmt":"2026-03-17T16:10:42","slug":"el-legado-economico-de-los-senorios-del-antiguo-regimen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/theconversation\/2026\/03\/el-legado-economico-de-los-senorios-del-antiguo-regimen\/","title":{"rendered":"El legado econ\u00f3mico de los se\u00f1or\u00edos del Antiguo\u00a0R\u00e9gimen"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_30890474\" aria-describedby=\"caption-attachment-30890474\" style=\"width: 750px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-30890474\" src=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/castillo-de-jadraque-750x396.jpeg\" alt=\"Castillo del se\u00f1or\u00edo de Jadraque.\" width=\"750\" height=\"396\" srcset=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/castillo-de-jadraque-750x396.jpeg 750w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/castillo-de-jadraque-420x222.jpeg 420w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/castillo-de-jadraque-768x406.jpeg 768w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/castillo-de-jadraque.jpeg 975w\" sizes=\"auto, (max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-30890474\" class=\"wp-caption-text\">Cstillo del se\u00f1or\u00edo de Jadraque, concedido en 1434 a do\u00f1a Mar\u00eda de Castilla (nieta del rey Pedro I de Castilla) como dote por su boda con don G\u00f3mez Carrillo, en la actual provincia de Guadalajara (Espa\u00f1a).<\/figcaption><\/figure>\n<p><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/profiles\/daniel-oto-peralias-1380947\">Daniel Oto-Peral\u00edas<\/a>, <em><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/institutions\/universidad-pablo-de-olavide-1362\">Universidad Pablo de Olavide<\/a><\/em><\/p>\n<p>En el imaginario colectivo espa\u00f1ol, <a href=\"https:\/\/dpej.rae.es\/lema\/se%C3%B1or%C3%ADo\">los se\u00f1or\u00edos del Antiguo R\u00e9gimen<\/a> (XVI-XIX) gozan de mala fama. Se trataba de <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.eeh.2025.101737\">una forma de ordenaci\u00f3n territorial de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica<\/a> de origen medieval, por la cual las tierras y sus habitantes quedaban sometidos a un titular privado. Seg\u00fan qui\u00e9n ejerciera los derechos jurisdiccionales, estos pod\u00edan ser nobiliarios, eclesi\u00e1sticos o de \u00f3rdenes militares, mientras que las tierras no sometidas a dicho r\u00e9gimen se consideraban de realengo.<\/p>\n<p>Como escrib\u00eda a principios del siglo XX el historiador <a href=\"https:\/\/biblioteca.ief.es\/cgi-bin\/koha\/opac-detail.pl?biblionumber=112972&amp;shelfbrowse_itemnumber=128060\">Claudio S\u00e1nchez-Albornoz<\/a>: \u201cal solo nombre o\u00eddo se alzan en la mente castillos almenados con mazmorras sombr\u00edas y horcas sangrantes adornadas con despojos humanos\u2026\u201d.<br \/>\nEl <a href=\"https:\/\/cvc.cervantes.es\/lengua\/biblioteca_fraseologica\/r7_alvarez\/senorios_01.htm\">refranero castellano<\/a> ofrece ejemplos (menos siniestros) de esta mala visi\u00f3n de los se\u00f1or\u00edos, como \u201cen lugar de se\u00f1or\u00edo no hagas tu nido\u201d o \u201cen tierra de se\u00f1or\u00edo ni lo que piso es m\u00edo\u201d.<\/p>\n<p>Pero \u00bferan tan temibles los se\u00f1or\u00edos? \u00bfSe viv\u00eda peor en los se\u00f1or\u00edos que en los lugares de realengo, pertenecientes a la Corona? M\u00e1s importante a\u00fan: \u00bfhan tenido un legado econ\u00f3mico negativo los se\u00f1or\u00edos del Antiguo R\u00e9gimen?<\/p>\n<h3>El legado econ\u00f3mico del r\u00e9gimen se\u00f1orial<\/h3>\n<p>La mitad de la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola en el Antiguo R\u00e9gimen era vasalla de un se\u00f1or, quien ejerc\u00eda amplias competencias jurisdiccionales. Los se\u00f1ores nombraban a cargos y oficios concejiles, juzgaban en segunda instancia, establec\u00edan ordenanzas y pod\u00edan disfrutar de ciertos monopolios sobre actividades econ\u00f3micas. Adem\u00e1s, sol\u00edan recaudar tributos cedidos por la Corona y eran, a veces, grandes propietarios.<\/p>\n<p>En un <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.eeh.2025.101737\">trabajo reciente<\/a> recopilo datos de los m\u00e1s de 20\u00a0000 pueblos recogidos en el <a href=\"https:\/\/otoperalias.github.io\/Lordships\/\">Censo de Floridablanca de 1787<\/a> para responder a estas preguntas. Lo primero que hago es analizar si los municipios que fueron se\u00f1or\u00edos nobiliarios son en la actualidad m\u00e1s pobres que los de realengo. Encuentro que, efectivamente, los antiguos pueblos de se\u00f1or\u00edo tienen un 4\u00a0% menos de renta per c\u00e1pita, menos veh\u00edculos por persona y menor nivel educativo, y adem\u00e1s experimentaron un menor crecimiento demogr\u00e1fico en el siglo XX.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 los antiguos lugares de se\u00f1or\u00edo son relativamente m\u00e1s pobres en la actualidad? Quiz\u00e1s simplemente se deba a que eran originariamente m\u00e1s pobres y menos poblados. Desafortunadamente, se presenta aqu\u00ed un problema: es pr\u00e1cticamente imposible saber c\u00f3mo eran inicialmente los lugares concedidos en se\u00f1or\u00edo para el conjunto de Espa\u00f1a, ya que muchos de ellos se remontan a la Alta Edad Media.<\/p>\n<h3>Granada: \u00faltimo territorio repartido en se\u00f1or\u00edos<\/h3>\n<p>Para abordar este problema, me centro en los se\u00f1or\u00edos granadinos, creados por los Reyes Cat\u00f3licos tras la conquista de Granada. La concesi\u00f3n de estos se\u00f1or\u00edos <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=1356668\">fue precipitada<\/a> y <a href=\"https:\/\/editorial.ugr.es\/libro\/senores-y-oligarcas_137553\/\">careci\u00f3 de sistematicidad<\/a>, por varias razones: el apremio por recompensar a los nobles que hab\u00edan prestado ayuda en la guerra, el desconocimiento del terreno y la confusi\u00f3n generada por los top\u00f3nimos locales.<\/p>\n<figure class=\"align-right zoomable\">\n<p><figure style=\"width: 339px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/images.theconversation.com\/files\/719119\/original\/file-20260218-64-3e6bd5.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/images.theconversation.com\/files\/719119\/original\/file-20260218-64-3e6bd5.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=237&amp;fit=clip\" sizes=\"auto, (min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px\" srcset=\"https:\/\/images.theconversation.com\/files\/719119\/original\/file-20260218-64-3e6bd5.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=764&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https:\/\/images.theconversation.com\/files\/719119\/original\/file-20260218-64-3e6bd5.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=764&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https:\/\/images.theconversation.com\/files\/719119\/original\/file-20260218-64-3e6bd5.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=764&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https:\/\/images.theconversation.com\/files\/719119\/original\/file-20260218-64-3e6bd5.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=960&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https:\/\/images.theconversation.com\/files\/719119\/original\/file-20260218-64-3e6bd5.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=960&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https:\/\/images.theconversation.com\/files\/719119\/original\/file-20260218-64-3e6bd5.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=960&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w\" alt=\"\" width=\"339\" height=\"431\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-caption-text\">Escudo del se\u00f1or\u00edo de Sanl\u00facar, concedido en 1295 por el rey Sancho IV a Guzm\u00e1n el Bueno, y confirmado mediante privilegio de donaci\u00f3n por Felipe IV en octubre de 1297. Fuente: Wikimedia Commons, CC BY-NC<\/figcaption><\/figure><figcaption><\/figcaption><\/figure>\n<p>El car\u00e1cter improvisado y asistem\u00e1tico de la concesi\u00f3n de estos se\u00f1or\u00edos es fundamental, ya que permite compararlos de forma rigurosa con las tierras de realengo. As\u00ed, exceptuando los grandes n\u00facleos urbanos reservados a la Corona, los se\u00f1or\u00edos granadinos fueron inicialmente equivalentes a las localidades de jurisdicci\u00f3n real.<\/p>\n<p>Los hallazgos obtenidos resultan contraintuitivos: durante la segunda mitad del siglo XVIII, los pueblos de se\u00f1or\u00edo presentaban niveles de poblaci\u00f3n, desarrollo y condiciones de vida an\u00e1logos a los de realengo.<\/p>\n<p>Asimismo, no se observa en ellos una mayor desigualdad social, factor determinante para el desempe\u00f1o econ\u00f3mico de largo plazo. Es m\u00e1s, los lugares de se\u00f1or\u00edo experimentaron un crecimiento demogr\u00e1fico similar a los de realengo durante el siglo XIX y la primera d\u00e9cada del XX. No fue hasta la segunda d\u00e9cada de dicho siglo cuando los antiguos se\u00f1or\u00edos iniciaron una senda de menor crecimiento, que se ha prolongado hasta la actualidad.<\/p>\n<h3>Menor presencia del Estado central en los se\u00f1or\u00edos<\/h3>\n<p>Surge entonces el interrogante de por qu\u00e9 el legado negativo de los se\u00f1or\u00edos se manifest\u00f3 tan tard\u00edamente, casi un siglo despu\u00e9s de su abolici\u00f3n. La respuesta puede residir en el <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0014498325000841?via%3Dihub#sec0017\">hallazgo principal del estudio<\/a>: la escasa presencia de la administraci\u00f3n regia en estos territorios. Estos contaban con menos empleados con sueldo real y menos establecimientos de la Corona y oficinas de Correos.<\/p>\n<p>En la transici\u00f3n al Estado liberal en el siglo XIX, los antiguos lugares de se\u00f1or\u00edo fueron con menor frecuencia elegidos sede de partido judicial y de casas cuartel de la reci\u00e9n creada Guardia Civil. Adem\u00e1s, continuaron albergando menos oficinas de Correos durante todo el siglo XIX y tambi\u00e9n menos servicio telegr\u00e1fico a comienzos del XX.<\/p>\n<p>En suma, la infraestructura del Estado central fue menor en los se\u00f1or\u00edos, una caracter\u00edstica que persisti\u00f3 durante todo el siglo XIX y hasta bien entrado el XX. Existe tambi\u00e9n evidencia de que <a href=\"https:\/\/events.bse.eu\/live\/files\/5891-diezpapereconomichistory6oct2025\">la informaci\u00f3n y las reales \u00f3rdenes flu\u00edan mejor en los lugares de realengo<\/a> que en los de se\u00f1or\u00edo y las actas de las Cortes de Castilla revelan quejas frecuentes de las poblaciones de realengo sobre la actitud laxa de los se\u00f1ores <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/libro?codigo=903027\">respecto al cumplimiento de las \u00f3rdenes de la Corona<\/a>.<\/p>\n<h3>El papel cambiante del Estado en el crecimiento econ\u00f3mico<\/h3>\n<p>Esta menor presencia y capacidad del Estado no fue un problema para los lugares de se\u00f1or\u00edo durante el Antiguo R\u00e9gimen, cuando la Administraci\u00f3n regia apenas prestaba servicios ni invert\u00eda en los municipios. En realidad, la autoridad se\u00f1orial pod\u00eda ser ventajosa al hacer de contrapeso frente a las excesivas demandas de la Corona.<\/p>\n<p>En cambio, en el siglo XX, particularmente a partir de su segunda d\u00e9cada, el Estado empez\u00f3 a invertir mucho m\u00e1s para promover el desarrollo econ\u00f3mico del pa\u00eds, principalmente en infraestructuras y educaci\u00f3n. Los antiguos pueblos de se\u00f1or\u00edo comenzaron a crecer menos justo cuando el Estado empez\u00f3 a aumentar notablemente el gasto p\u00fablico. Ello sugiere que los pueblos de se\u00f1or\u00edo quedaron rezagados porque se beneficiaron menos de dicha inversi\u00f3n p\u00fablica al contar con lazos m\u00e1s d\u00e9biles con el Estado.<\/p>\n<p>Resulta un tanto parad\u00f3jico que fueran los descendientes de los antiguos vasallos, en lugar de estos, quienes m\u00e1s sufrieran las consecuencias econ\u00f3micas de los se\u00f1or\u00edos, y ello debido a un rasgo institucional \u2013la limitada capacidad del Estado para cubrir esos territorios\u2013 que cobr\u00f3 especial relevancia tard\u00edamente, cuando el Estado empez\u00f3 a desempe\u00f1ar un papel desarrollista.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/profiles\/daniel-oto-peralias-1380947\">Daniel Oto-Peral\u00edas<\/a>, Associate Professor of Economics, Profesor Titular de Econom\u00eda, <em><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/institutions\/universidad-pablo-de-olavide-1362\">Universidad Pablo de Olavide<\/a><\/em><\/p>\n<p>Este art\u00edculo fue publicado originalmente en <a href=\"https:\/\/theconversation.com\">The Conversation<\/a>. Lea el <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/el-legado-economico-de-los-senorios-del-antiguo-regimen-271992\">original<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Daniel Oto-Peral\u00edas, Universidad Pablo de Olavide En el imaginario colectivo espa\u00f1ol, los se\u00f1or\u00edos del Antiguo R\u00e9gimen (XVI-XIX) gozan de mala fama. Se trataba de una forma de ordenaci\u00f3n territorial de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica de origen medieval, por la cual las tierras y sus habitantes quedaban sometidos a un titular privado. 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