{"id":692607,"date":"2013-03-15T14:00:57","date_gmt":"2013-03-15T14:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/?p=692607"},"modified":"2013-03-15T15:40:41","modified_gmt":"2013-03-15T15:40:41","slug":"existe-vida-tras-la-muerte-celular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upo.es\/diario\/ciencia\/2013\/03\/existe-vida-tras-la-muerte-celular\/","title":{"rendered":"Existe vida tras la muerte celular"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_692611\" aria-describedby=\"caption-attachment-692611\" style=\"width: 320px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/ataud-celular-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-692611\" alt=\"En rojo, el &quot;ata\u00fad&quot; formado para proteger la membrana celular \" src=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/ataud-celular-2-320x303.jpg\" width=\"320\" height=\"303\" srcset=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/ataud-celular-2-320x303.jpg 320w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/ataud-celular-2-1024x971.jpg 1024w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/ataud-celular-2-600x569.jpg 600w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/ataud-celular-2.jpg 1054w\" sizes=\"auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-692611\" class=\"wp-caption-text\">En rojo, el \u00abata\u00fad\u00bb formado para proteger la membrana celular<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_692612\" aria-describedby=\"caption-attachment-692612\" style=\"width: 320px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/inves_muertecelular.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-692612\" alt=\"El investigador Jos\u00e9 Antonio S\u00e1nchez Alc\u00e1zar, arriba a la derecha, junto a su equipo de investigaci\u00f3n\" src=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/inves_muertecelular-320x211.jpg\" width=\"320\" height=\"211\" srcset=\"https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/inves_muertecelular-320x211.jpg 320w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/inves_muertecelular-1024x677.jpg 1024w, https:\/\/www.upo.es\/diario\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/inves_muertecelular-600x396.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-692612\" class=\"wp-caption-text\">El investigador Jos\u00e9 Antonio S\u00e1nchez Alc\u00e1zar, arriba a la derecha, junto a su equipo de investigaci\u00f3n<\/figcaption><\/figure>\n<p>Existe vida tras la muerte celular, o al menos una zona libre de muerte durante la apoptosis. As\u00ed lo ha demostrado un estudio pionero liderado por Jos\u00e9 Antonio S\u00e1nchez Alcazar, investigador de la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla, que supone un cambio conceptual en el proceso natural de muerte celular. Los resultados del trabajo, publicados por la revista <i><a href=\"http:\/\/www.nature.com\/cddis\/index.html\">Cell Death and Disease<\/a><\/i>, demuestran por primera vez c\u00f3mo el c\u00f3rtex celular mantiene su integridad, mientras el resto de la c\u00e9lula est\u00e1 siendo \u201cdegradado\u201d por las caspasas. El hallazgo aporta nuevos conocimientos sobre esta materia, con posibles aplicaciones m\u00e9dicas en \u00e1reas como el tratamiento del c\u00e1ncer.<\/p>\n<p>En torno a 3.000.000 de c\u00e9lulas mueren cada segundo en el organismo humano de manera natural. En su mayor\u00eda lo hacen por apoptosis, es decir, degrad\u00e1ndose sin liberar su contenido al exterior celular a la espera de ser comidas por c\u00e9lulas vecinas o por c\u00e9lulas especializadas como los macr\u00f3fagos. Por el contrario, ante una quemadura o un golpe, se produce el proceso antit\u00e9tico: la necrosis, en la que el contenido celular se disemina. \u201cSi la c\u00e9lula fuese una uva, estar\u00edamos comparando una pasa, que se va consumiendo por dentro, con otra uva que explota producto de un martillazo\u201d, se\u00f1ala S\u00e1nchez Alc\u00e1zar. Una diferencia importante ya que, como apunta este investigador, la necrosis trae consecuencias para el organismo, como efectos t\u00f3xicos a las c\u00e9lulas vecinas y una reacci\u00f3n inflamatoria en su entorno.<\/p>\n<p>\u201cLa muerte por apoptosis es similar a una implosi\u00f3n. La c\u00e9lula es como una carpa de circo, est\u00e1 llena de vigas que componen el citoesqueleto, con microt\u00fabulos, filamentos intermedios, filamentos de actina\u2026 Cuando \u00e9stos \u00faltimos se contraen al comienzo de la apoptosis, el resto de elementos se despolimerizan y la c\u00e9lula se queda sin sost\u00e9n, la carpa se viene abajo\u201d, afirma el responsable del trabajo. Las caspasas, prote\u00ednas encargadas de degradar el interior celular, juegan adem\u00e1s un papel importante en este proceso. Sin embargo, su acci\u00f3n pone en peligro la integridad de la membrana plasm\u00e1tica. Si llegaran a degradarla, interrumpiendo la actividad de las prote\u00ednas ligadas a ella, se producir\u00eda una necrosis y la liberaci\u00f3n de los componentes t\u00f3xicos intracelulares.<\/p>\n<p><b>Ata\u00fad celular<\/b><\/p>\n<p>Es por ello que la c\u00e9lula, seg\u00fan un trabajo previo de estos investigadores, desarrolla lo que se ha bautizado como el \u201cata\u00fad celular\u201d. Una pared de microt\u00fabulos, que se crea en el c\u00f3rtex celular, sosteniendo y protegiendo a la membrana de las c\u00e9lulas de la acci\u00f3n de las caspasas. \u201cMientras dura el ata\u00fad, las c\u00e9lulas apopt\u00f3ticas mantienen su contenido que est\u00e1 siendo degradado dentro de las c\u00e9lulas, el tiempo suficiente para que otra c\u00e9lula vecina o un macr\u00f3fago se la coma\u201d, apunta S\u00e1nchez Alc\u00e1zar. Pero para que esto sea posible, como demuestran en este nuevo estudio, lo que hay entre la nueva pared de microt\u00fabulos y la membrana debe permanecer viva y funcionando con normalidad. \u201cEs vida despu\u00e9s de la muerte\u201d, subraya este investigador.<\/p>\n<p>En concreto, los cient\u00edficos de la Universidad Pablo de Olavide han constatado en cultivos celulares que, gracias a este ata\u00fad, el c\u00f3rtex celular se mantiene vivo. Un trabajo en el que se ha comprobado la integridad de todas las prote\u00ednas que lo integran (las de sost\u00e9n y adhesi\u00f3n celular, las reguladoras del calcio y el sodio\u2026). Una situaci\u00f3n que permite, entre otras cosas, describir la hip\u00f3tesis de la \u201cfresh meat\u201d, o carne fresca. Es decir, \u201cgracias a este proceso, las otras c\u00e9lulas reconocen que las c\u00e9lulas apopt\u00f3ticas han muerto recientemente y se encuentran en buen estado, la ven como un bocado apetitoso y se la comen, pudiendo ser reemplazada por otra en su lugar\u201d, apunta S\u00e1nchez Alc\u00e1zar. Para esto, es necesario que la fosfatidilserina, grupo de fosfol\u00edpidos que normalmente mira hacia la cara interna de la c\u00e9lula, mire hacia el exterior. Una se\u00f1al que hace posible que las c\u00e9lulas apopt\u00f3ticas sean devoradas de manera limpia y sin consecuencias para el conjunto del organismo.<\/p>\n<p>Para Jos\u00e9 Antonio S\u00e1nchez Alc\u00e1zar este hallazgo abre nuevas l\u00edneas de trabajo, estableciendo campos de desarrollo para posibles aplicaciones m\u00e9dicas en \u00e1reas como el tratamiento del c\u00e1ncer. \u201cCuando se dise\u00f1an drogas, muchas veces la medicina intenta matar c\u00e9lulas y para ello hay que hacerlo del modo correcto si se quieren evitar efectos secundarios adversos. Es el caso de la quimioterapia, donde frecuentemente se busca que las c\u00e9lulas cancerosas mueran por apoptosis para evitar los efectos t\u00f3xicos e inflamatorios de la necrosis\u201d, apunta este cient\u00edfico. En este sentido, considera que \u201ccon estos descubrimientos podemos dise\u00f1ar quimioter\u00e1picos que act\u00faen de forma m\u00e1s eficiente y con menos efectos t\u00f3xicos secundarios\u201d. Otra l\u00ednea de estudio ser\u00eda, a partir de ahora, ver la posibilidad de conseguir que las c\u00e9lulas no tumorales evitaran la necrosis durante el tratamiento quimioter\u00e1pico, disminuyendo de esta forma los efectos adversos sobre las c\u00e9lulas normales del organismo.<\/p>\n<p><i><a href=\"http:\/\/www.nature.com\/cddis\/journal\/v4\/n3\/abs\/cddis201358a.html\">M\u00a0Oropesa-\u00c1vila, A\u00a0Fern\u00e1ndez-Vega, M\u00a0de la Mata, J G\u00a0Maraver, M D\u00a0Cordero, D\u00a0Cot\u00e1n, M\u00a0de Miguel, C P\u00a0Calero, M V\u00a0Paz, A D\u00a0Pav\u00f3n, M A\u00a0S\u00e1nchez, A P\u00a0Zaderenko, P\u00a0Ybot-Gonz\u00e1lez and J A\u00a0S\u00e1nchez-Alc\u00e1zar. <b>Apoptotic microtubules delimit an active caspase free area in the cellular cortex during the execution phase of apoptosis<\/b>. Cell Death Di., 2013, 4: e527.<\/a><\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existe vida tras la muerte celular, o al menos una zona libre de muerte durante la apoptosis. 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