Malas artes en economía

Hace unos días conocí de un gráfico que mostraba una comparación sobre la evolución de los salarios y de la productividad en los Estados Unidos desde los años 50. Este trabajo, si es que podemos llamarlo así, era publicado por el Economic Policy Institute, organización que avala la subida salarial de los norteamericanos y otras medidas de carácter laboral en defensa de los derechos de los trabajadores. Por lo que a mi respecta, respeto y comparto absolutamente toda opinión e iniciativa que tenga por objetivo el aumento del bienestar de todos los ciudadanos, por lo que mi opinión en este post no busca criticar la base o fundamento de esta organización o las ideas que la promueven. Si dedico el post sin embargo a criticar las malas artes que han demostrado con la publicación de una serie de gráficos con los que desde un punto de vista falso pretenden crear opinión, una opinión que posteriormente, una vez insertada en la mente de grupos de presión o simplemente de los ciudadanos, es difícil de eliminar, creando un falso conocimiento con negativas consecuencias.

El famoso gráfico, que ha sido considerado como uno de los 10 gráficos del año e incluso publicado por el prestigioso New York Times es el que le inserto a continuación.

En este gráfico se muestra con claridad que la productividad ha crecido desde finales de los años 70 muy por encima de los salarios. Sin embargo los salarios apenas si han crecido una tercera parte. Por lo tanto, el resultado claro es un enorme aumento de las rentas del capital en claro detrimento de la renta salarial que debe de este modo reducirse. Además, justifica la negación de toda medida de política económica que conlleve a elevar la productividad con el pretexto de mejorar el bienestar de los ciudadanos. Esta corriente negacionista es el fundamento y la base, por ejemplo en España, de movimientos populistas que pretenden mejorar las rentas de los ciudadanos por medios ajenos a la productividad. Es evidente que dicho gráfico no es baladí, y es por ello que en la medida de mis posibilidades quería aportar una reflexión y unos datos sobre la falacia de este argumento y lo falso de este gráfico.

Existen varias razones para desconfiar. No voy en este post a realizar un examen pormenorizado de todo, ya que ya se ha hecho con anterioridad por el profesor Rallo. Sin embargo sí voy a resumir unas pocas razones por las que este gráfico debe ser totalmente descartado simplemente con un mero ejercicio de sentido común y un mínimo conocimiento de lo que es la Contabilidad Nacional (no hablo de modelos económicos ni paradigmas, sólo de sumar y restar).

En primer lugar no tiene sentido esta evolución porque un aumento tan limitado de los salarios respecto a la productividad obligaría a considerar que los excedentes de las empresas norteamericanas han crecido muy por encima de, no solo los salarios, sino del propio crecimiento de la economía norteamericana. Esta evidencia no la encontramos en ningún sitio. Los beneficios empresariales han tenido una evolución “normal”, quizás algo, muy poco, por encima de los salarios en el conjunto del período, pero en absoluto en la magnitud que dicho gráfico nos diría. De nuevo ver el post del profesor Rallo para comprobar que esta evolución “monstruosa” no se ha dado.

En segundo lugar, tal evolución hubiera provocado un desplome de los Costes Laborales Unitarios (CLU), de alrededor de unas 2 veces. Los CLU se obtienen como el ratio entre salarios y productividad. Es una medida de competitividad de una economía ya que gran parte de los costes de producción son salarios. Supongamos que en 1970 la productividad y los salarios fueran 100. En este caso los CLU serían 1. Supongamos que la productividad pasa a ser 243,1 en 2013 y los salarios 108,9. En este caso, los CLUs serían 0,448, es decir, un 55% menor. Esto implicaría una reducción de costes brutales, lo que no se ha observado para el conjunto de la economía de ningún país del mundo.

Por lo tanto, solo con estos dos argumentos es posible desmontar esta falacia. Sin embargo, la pregunta pertinente es ¿por qué obtienen estos datos y estos resultados?. Es decir, si es falso, ¿dónde está el truco?

Déjenme ponerles en situación con una cuestión previa antes de entrar a desenmascarar el truco. Un trabajo famoso en la literatura de los economistas Autor, Levi y Murname de 2003 en el Quaterly Journal of Economics, iniciaba un análisis de la desigualdad salarial en los Estados Unidos a partir de una hipótesis novedosa hasta entonces. Según estos autores, los salarios en los Estados Unidos han evolucionado de forma desigual en función de la relación que los trabajadores establecen con el capital y con el cambio tecnológico. Así, simplificando, estos autores argumentaban que los salarios de los trabajadores se han visto beneficiados o perjudicados por el cambio tecnológico en función de las tareas principales que desarrollaran en su puesto de trabajo. De este modo, los trabajadores rutinarios, especialmente aquellos que trabajan en la industria, se han visto sustituidos por robots u otros avances mecánicos, lo ha provocado una reducción de su sueldo. En el argot microeconómico, estos trabajadores son sustitutivos de la tecnología, y como ésta ha reducido su precio debido a los avances recientes, los salarios de estos trabajadores han debido caer también debido a un desplome en su demanda relativa. Por otro lado, los trabajadores que no tienen apenas relación con la tecnología, como son aquellos que se denominan trabajadores manuales, como dependientes, “barmans”, etc… no han sufrido ni un empeoramiento ni una mejora relativa asociada al cambio tecnológico ya que sus sustitución es menor por los avances recientes. Por último, los trabajadores asociados a las tareas más, digámoslo así, abstractas, han visto sus salarios crecer considerablemente, ya que su actividad es complementaria, no sustitutiva, de la tecnología. El avance tecnológico los apoya, mejorando su remuneración y elevando su renta disponible. La conclusión de esta hipótesis es que a medida que el avance tecnológico ha ido consolidándose y acelerándose, la polarización de los ingresos laborales ha ido creciendo, con un cada vez mayor alejamiento de los salarios de los trabajadores abstractos frente al resto. Es más, los trabajadores rutinarios, aquellos que en la distribución de los salarios se encuentran cercanos a la mediana, han visto cómo su renta relativa se ha desplomado, lo que explicaría en parte el debilitamiento del peso de la clase media-baja que tantas veces hemos oído recientemente (ver figura I del trabajo citado y que incluyo abajo) así como explicaría el aumento de las desigualdades en salarios y en renta.

prod_wage2

 

En la siguiente figura, obtenida de otro trabajo de Autor, Katz y Kearny de 2008 en The Review of Economics and Statistics, se muestra cómo los trabajadores están situados de forma “ordenada” en la distribución de salarios en función de la tarea predominante que realizan en su puesto de trabajos. Así, los manuales están sesgado más hacia la parte baja de la distribución, los rutinarios se concentran de forma menos clara aunque con cierta predominancia de la parte intermedia, mientras que los congestivos o abstractos lo hacen en la parte superior de la distribución.

prod_wage4

 

Por lo tanto, un aumento dela demanda relativa de las tareas abstractas frente a las rutinarias ha debido elevar la dispersión salarial. Las siguientes dos figuras muestran este hecho. En la primera se observa que el crecimiento de los salarios más elevados ha sido mayor que la de los salarios medios o bajos entre 1965 y 2005. La siguiente muestra el cambio del empleo (polarización del empleo) y de los salario 8polarización de los salarios) debido al proceso de cambio tecnológico (hacer click en las figuras para ampliar).

prod_wage5

 

 

 

prod_wage3

 

Otros muchos trabajos han analizado esta cuestión y han certificado de manera fehaciente y convincente esta tendencia. ¿Qué tiene esto que ver con este gráfico? Pues que los autores del gráfico consideran sólo una parte de los trabajadores, y su salario, para calcular el salario hora, y los compara con la productividad del conjunto de la economía. ¿Y qué trabajadores utilizan? Aquellos asociados a la actividad productiva en dónde, o vaya, los salarios han crecido menos, por las razones antes argumentaras. Se “olvidan” casualmente, del resto de trabajadores cuyo salario no ha crecido de forma tan intensa.

Si tomamos el conjunto de los trabajadores, el resultado es muy muy distinto. Con la base de datos EUklems, que a su vez toma los datos de salarios de la misma fuente que la de estos autores, se ha calculado la evolución de la productividad y de los salarios desde finales de los 70 en Estados Unidos. La siguiente gráfica muestra esta evolución.

prod_wage

 

Como se puede comprobar, la evolución de los salarios es similar a la de la productividad, COMO NO PUEDE SER DE OTRA FORMA. Si bien es cierto este aumento no ha sido homogéneo entre todos los trabajadores como he argumentado anteriormente, no podemos decir, por el contrario, que haya un desacople entre salarios y productividad.

En el siguiente post explicaré entonces cómo es posible que en las últimas dos décadas el peso de las rentas salariales han podido reducirse en los países desarrollados si parece ser que los salarios no han tenido un comportamiento diferente al de la productividad.