Dicho programa formativo ha sido seleccionado entre 191 planes formativos e incluye las mejores prácticas sobre emprendimiento cooperativo en Europa

El Máster Gestión de Empresas de Economía Social y Emprendimiento Colectivo, título propio de la Universidad Pablo de Olavide, ha sido incluido en la Guía de Buenas Prácticas de Ecoope (Entrepreneurial Cooperative Experience) y seleccionado entre 191 planes formativos. Dicha guía identifica y recopila en un documento de consulta abierta las mejores prácticas sobre emprendimiento cooperativo en Europa

Ecoope es el primer proyecto europeo del Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE), fue puesto en marcha en mayo de 2017 y está cofinanciado por la Unión Europea en el ámbito de la relación formación emprendedora-cooperativismo. Su objetivo es mejorar la empleabilidad de los jóvenes de educación secundaria y superior en Europa, aportándoles conocimientos en emprendimiento enfocados a la creación de cooperativas o a la incorporación de sus iniciativas en cooperativas ya existentes.

Este máster de la UPO, que dirigen los profesores José Antonio Sánchez Medina y Laura López de la Cruz, comenzó el pasado 8 de febrero y persigue varios objetivos, en línea con los objetivos de la Cátedra de Economía Social, Ética y Ciudadanía El Roble: promover un conocimiento preciso y ajustado de las distintas entidades de la economía social y reflexionar sobre nuevas fórmulas de negocio y las oportunidades que éstas suponen para el desarrollo económico a través del emprendimiento colectivo. Además, se apuesta por dotar a recién egresados, técnicos de la administración y miembros de organizaciones de economía social de unos recursos técnicos y del conocimiento necesario que les permitan promocionar, participar o liderar con éxito iniciativas económicas en el ámbito de la economía social.

La importancia de formarse en este sector es clara. Y es que la situación actual de crisis económica de marcado carácter internacional ha demostrado las debilidades del sistema económico y financiero imperante y el fracaso de determinadas políticas de mercado que no han sabido aportar soluciones a los principales problemas sociales de este siglo, tales como el desempleo, el empleo precario, las desigualdades sociales y el empobrecimiento de las personas y del territorio.

Es por ello que desde determinados sectores públicos y privados se propone la promoción y el fomento de la economía social, esto es, un modo distinto de entender la economía donde se da prioridad a las personas y el fin social de las empresas sobre el capital, apostando por una gestión democrática y participativa. También se apuesta claramente por un compromiso con el desarrollo local, la igualdad de oportunidades y la lucha contra la exclusión social, la generación de empleo estable y de calidad y la sostenibilidad.

Además, la economía social supone una forma alternativa de hacer economía, que tiene como principios básicos, entre otros, la democracia, la equidad, la gestión participativa, la solidaridad económica y el compromiso con la sociedad y el medio ambiente. En este sentido, las empresas de economía social son organizaciones empresariales democráticas cuyo fundamento reside en la primacía de la persona o del factor humano sobre el capital, con una alta capacidad competitiva, que generan empleo de calidad y resuelven crisis sectoriales o territoriales debido fundamentalmente a su carácter colectivo y a la no deslocalización de la producción.

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