El psicólogo sistémico y especialista en Neuroeducación y director del Máster de Neurociencia, Mindfulness y Terapias de Tercera Generación, Rafael Nieto, ha afirmado que la relación entre la familia y la escuela es «la gran asignatura pendiente del sistema educativo actual».

En una entrevista a Europa Press, ha añadido que familias y educadores «deben funcionar como un equipo», ya que «la familia se encarga de la crianza, y el profesorado de la educación formal», lo que supone «dos contextos de la misma tarea, por lo que deben trabajar unidos».

Nieto ha dirigido el seminario ‘Neuroeducación, mindfulness y conflicto en el aula. Una aproximación desde el enfoque sistémico. 4ª edición’, celebrado en el marco de la XIX edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) en Carmona (Sevilla).

El psicólogo ha apuntado que «el nivel de conflicto en el mundo de la niñez y la adolescencia se va incrementando» y que se están realizando investigaciones «sobre la incidencia y la influencia que pueden estar teniendo el mundo de los videojuegos e internet».

En esta línea, ha manifestado que «hay una influencia decisiva de determinados contenidos que se manejan en el mundo digital, y uno de ellos tiene que ver con la violencia que aparece en los videojuegos».

Respecto a este aumento de conflictos en las aulas, también ha señalado el impacto del «ritmo de estrés al que está sometida la sociedad y la preocupación excesiva por el currículum, las notas y las exigencias administrativas».

El psicólogo ha recalcado que «el mundo de la niñez y la adolescencia se empapa de este estado de tensión» existente en el profesorado y las familias.

Nieto ha destacado que «hay niños de primaria que se comportan como plenos adolescentes», esto es, «se generan climas de conflicto más propios de la adolescencia en edades muy tempranas».

También ha puesto de relieve «la gran dificultad que hay en las aulas con la atención y el esfuerzo», lo que deriva en «un alto grado de abandono escolar en la secundaria, de adolescentes que tiran la toalla».

El director del seminario ha sostenido que la neurociencia y el mindfulness «ayudan al mundo de la escuela, tanto a la familia como a los educadores a crear ambientes y climas donde los niños estén más tranquilos, porque es necesaria una calma para poder aprender».

A este respecto, ha explicado que la neurociencia «enseña qué camino seguir para respetar y cuidar la integridad del sistema nervioso y cómo gestionar los conflictos para que no produzcan alteraciones y accidentes a nivel relacional que generen una mala convivencia».

Nieto ha precisado que en este ámbito hay una serie de herramientas relacionadas con «el conocimiento del cerebro y de todo el sistema nervioso autónomo» que ayudan a responder en situaciones difíciles y de conflictos «creando un clima en el que las personas puedan reflexionar con calma y buscar soluciones y posibilidades ante los problemas».

Por otro lado, ha resaltado que el mindfulness «tiene demostrado y acreditado desde hace más de cuatro décadas que funciona a los efectos de que ayuda a mejorar la calidad de vida y de la comunicación y ayuda a generar un ambiente mucho más tranquilo donde la gente se siente segura».

Ha mantenido que el mindfulness «tiene todo un bagaje de ejercicios que ayudan a las personas a mantenerse en un equilibrio emocional suficientemente bueno».

Para concluir, el director del curso ha subrayado que «la idea de estas herramientas es insertarlas en el ámbito educativo a través de la formación de los educadores, fundamentalmente para que ellos puedan aplicar dentro del aula estos conocimientos, ayudando a los alumnos a resolver situaciones de la vida cotidiana».

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