{"id":355,"date":"2020-10-30T15:57:45","date_gmt":"2020-10-30T14:57:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.upo.es\/investiga\/enredars\/blog\/?p=355"},"modified":"2020-10-30T15:57:46","modified_gmt":"2020-10-30T14:57:46","slug":"lecturas-y-construccion-personal-un-fragmento-del-texto-de-isabelle-touton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upo.es\/investiga\/enredars\/blog\/2020\/10\/30\/lecturas-y-construccion-personal-un-fragmento-del-texto-de-isabelle-touton\/","title":{"rendered":"Lecturas y construcci\u00f3n personal. Un fragmento del texto de Isabelle Touton"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>Lecturas infantiles y escuelas p\u00fablicas<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Crec\u00ed en una familia de peque\u00f1os empleados y obreros del sur de Francia y me form\u00e9 como lectora en casa de manera algo aleatoria. Mis dos libros de cabecera eran, en franc\u00e9s, Las ni\u00f1as modelo de la Comtesse de S\u00e9gur (1858) y el Club de los Cinco de Enid Blyton (1942-1963). El primero me ense\u00f1\u00f3, en un marco de educaci\u00f3n cat\u00f3lico y segregacionista desde el punto de vista del g\u00e9nero, la obediencia y la bondad como valores supremos para una ni\u00f1a. La rabia, la disconformidad y el ego\u00edsmo deb\u00edan ser reprimidos. Pero este modelo de pura abnegaci\u00f3n se vio un poco compensado por el de Claude, la hero\u00edna de los Cinco, ni\u00f1a masculina, atrevida, valiente y llena de iniciativas. Unos a\u00f1os despu\u00e9s, El conde de Montecristo de Alexandre Dumas (1844) fue un texto muy cat\u00e1rtico: la revancha tomada por la v\u00edctima inocente de un contubernio de poderosos exalt\u00f3 sobremanera a la ni\u00f1a t\u00edmida que era entonces\u2026 En la escuela primaria p\u00fablica y laica de un barrio de vivienda social de Toulouse donde me eduqu\u00e9, los maestros y maestras no nos discriminaban ni por ser chicas, ni por ser de procedencia humilde porque era m\u00e1s o menos homog\u00e9nea en todo el alumnado. Para m\u00ed, fue el lugar de la posible ascensi\u00f3n social con lo que conllevaba de emancipaci\u00f3n posible para una mujer. Remedios Zafra, nacida en un pueblo de C\u00f3rdoba cuenta una experiencia parecida aqu\u00ed en la Espa\u00f1a de los 80: De un lado, ser de un contexto humilde condiciona profundamente y opera (en mi caso al menos) como un impulso que te orienta a salir de ese escenario y a no repetir la historia de tus padres. Creo que la educaci\u00f3n p\u00fablica de este pa\u00eds en los a\u00f1os ochenta fue el veh\u00edculo que nos permiti\u00f3 a muchos ni\u00f1os y ni\u00f1as romper la expectativa de repetir las identidades de nuestros padres en nosotros (Touton 2019). A su vez, Najat El Hachmi, escritora catalana un poco m\u00e1s joven, nacida en el Rif marroqu\u00ed, de padres analfabetos y de lengua amazigh (bereber), me explic\u00f3 el papel que jugaron para ella las lecturas que le daban en el colegio en Vic (Barcelona), y en particular c\u00f3mo fue decisiva en su vocaci\u00f3n de escritora el descubrimiento de una novela de Merc\u00e8 Rodoreda: Me acuerdo de la primera vez que me encontr\u00e9 con la representaci\u00f3n literaria de unas vidas que ten\u00edan algo en com\u00fan con la m\u00eda y las de mi entorno: fue en el colegio, en un curso en el que coment\u00e1bamos fragmentos de novelas. Entre ellos hab\u00eda una de las primeras novelas publicadas de Merc\u00e8 Rodoreda, Aloma, escrita en 1936. Yo me sent\u00ed absolutamente identificada con lo que all\u00ed se contaba. [\u2026]. Para m\u00ed, lo m\u00e1s significativo de la novela era que daba importancia narrativa al espacio dom\u00e9stico, al que los escritores no suelen prestar mucha atenci\u00f3n. Al vivir mayormente en este espacio dom\u00e9stico yo ya me hab\u00eda dado cuenta de que pasaban cosas dentro de las casas, cosas muy importantes y que la acci\u00f3n estaba tambi\u00e9n en el interior de las casas. Y por fin me daba cuenta de que ese mundo de las mujeres era posible materia literaria (Touton 2018, 213).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.upo.es\/investiga\/enredars\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Parte-2.2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-357\" width=\"468\" height=\"615\" srcset=\"https:\/\/www.upo.es\/investiga\/enredars\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Parte-2.2.jpg 697w, https:\/\/www.upo.es\/investiga\/enredars\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Parte-2.2-228x300.jpg 228w\" sizes=\"(max-width: 468px) 100vw, 468px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong><em>La elegancia y el mito de la belleza<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al cumplir doce a\u00f1os, mi familia cambi\u00f3 de ciudad y entr\u00e9 en el instituto p\u00fablico m\u00e1s heterog\u00e9neo de una peque\u00f1a ciudad del sur de Toulouse, donde los alumnos estrellas proced\u00edan de la peque\u00f1a burgues\u00eda de provincias. Me percat\u00e9 entonces de mi carencia de elegancia y glamour, relacionada con mi ethos social: no me imped\u00eda sacar buenas notas pero supon\u00eda un inconveniente insalvable a la hora de seducir a los chicos que me atra\u00edan (me hab\u00eda construido preferentemente como heterosexual). Por eso, mis lecturas se orientaron cada vez m\u00e1s hacia la b\u00fasqueda de estrategias para llegar a ser una mujer deseable, para gustar al chico del que estaba secreta y obsesivamente enamorada (siempre hab\u00eda uno y esas relaciones fantaseadas e inaccesibles funcionaban para m\u00ed como una droga dura en todos los sentidos: dependencia, mono, obsesi\u00f3n, s\u00edntomas psicosom\u00e1ticos). Dudaba entre dos opciones: si era preferible ser dulce y callada o tener mucho car\u00e1cter aun a costa de ser autoritaria y caprichosa. Casi todo mi tiempo, mi imaginaci\u00f3n y mi capacidad para construirme estaban orientados por el mito de la belleza (Naomi Wolf) y por el del amor rom\u00e1ntico, que hace sufrir y crea dependencia (Coral Herrera). Este proceso de preadolescentes que se construyen como mujeres deseables, artificiales y algo masoquistas, a partir de la imitaci\u00f3n y la performance del aspecto f\u00edsico, los gestos y las palabras de mujeres famosas, lo cuenta magn\u00edficamente Marta Sanz en su novela Daniela Astor y la caja negra (2013), esta vez en un contexto de destape en plena Transici\u00f3n en Espa\u00f1a. Me parece una lectura muy recomendable para las j\u00f3venes de hoy: a la ni\u00f1a que tiene presa a la adulta que hoy soy no le importar\u00eda que la fotografiasen desnuda sin que ella se percatara. Es un sue\u00f1o. El nuevo cuento de la bella del bosque: no importa si se casa o no se casa con el pr\u00edncipe; lo estimulante es que droguen a Aurora y que puedan abusar de ella mientras duerme sin que la chica tenga la culpa de nada, sin que sea una puta o una instigadora. Lo importante es que ella \u2014Koo o Aurora, la adolescente o la mujer\u2014 sea tan deseable como para que los hombres m\u00e1s hermosos, los m\u00e1s bajos, pobres y ricos, de cualquier raza y religi\u00f3n, los glotones y los ast\u00e9nicos, los viles y los mejores, deseen abusar de ella mientras duerme\u2026 (Sanz 2013, 92).<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La falta de capital cultural (enajenaci\u00f3n y libertad)<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al cambiar de ciudad (de Toulouse me fui a Burdeos) para empezar a cursar estudios superiores entr\u00e9 en una formaci\u00f3n p\u00fablica pero selectiva acad\u00e9micamente y por consiguiente socialmente: me percat\u00e9 entonces de que era inculta, no sab\u00eda hablar, no ten\u00eda soltura y, adem\u00e1s, ten\u00eda un marcado acento sure\u00f1o que me incapacitaba para gozar de credibilidad a la hora de opinar acerca de temas serios o de filosofar. En ese momento, la lectura en clase de sociolog\u00eda de Los herederos (1964) y de La reproducci\u00f3n social (1970) de Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron, textos que desvelan los mecanismos sociales de reproducci\u00f3n de las \u00e9lites en Francia, legitimados por su paso exitoso por las instituciones educativas, y que asientan las nociones de capital econ\u00f3mico, social y cultural, me abri\u00f3 los ojos. Fue a\u00fan m\u00e1s fundamental La distinci\u00f3n. Criterio y bases sociales del gusto (1979), que deconstruye la ideolog\u00eda del carisma natural y explica el funcionamiento de las dominaciones simb\u00f3licas. Empec\u00e9 a entender que mis limitaciones y sentimientos de inferioridad no proced\u00edan de mis incapacidades personales sino de una falta de capital cultural, de referencias obvias para los dem\u00e1s que hab\u00edan ido a museos, hab\u00edan viajado, hab\u00edan escuchado m\u00fasica (ese capital que se adquiere sin haberlo aprendido) y de la carencia de un habitus distinguido que me hac\u00eda sentir rid\u00edcula hasta en las situaciones en las que estaba convencida de tener raz\u00f3n. Fue tambi\u00e9n cuando empec\u00e9 a sentir que el hecho de ser chica pod\u00eda ser un inconveniente (siempre me hab\u00eda sentido feminista en casa, contra los discursos esencialistas de mis padres). La soltura ret\u00f3rica y autoridad de algunos me dejaban en una situaci\u00f3n apor\u00e9tica donde la argumentaci\u00f3n era imposible o se transformaba en justificaciones. La escritora Mercedes Cebri\u00e1n, que fue la que m\u00e1s me habl\u00f3 de este sentimiento de sentirse rid\u00edcula, explica haber tenido que desarrollar un personaje de mujer loca para evitar precisamente esas encerronas que no tienen salida digna: Lo que trato de evitar son las justificaciones. Luc\u00eda Etxebarria teniendo que decir: \u2018oye que yo tambi\u00e9n he le\u00eddo a Proust\u2019, eso no. Todos mir\u00e1ndola. Hay que tener como una ret\u00f3rica para evitar las justificaciones (Touton 2018, 134).<\/p>\n\n\n\n<p>A mediados de 2019, en un congreso en Zaragoza, pude comprobar que segu\u00edan funcionando en m\u00ed y en otras la sideraci\u00f3n o el malestar que provocan los juicios est\u00e9ticos autoritarios. Un prestigioso catedr\u00e1tico de Barcelona explic\u00f3 que a Luisa Carn\u00e9s (1905-1964) se la pod\u00eda rescatar por motivos testimoniales, pero no est\u00e9ticos, que hab\u00eda jerarqu\u00edas y ella estaba abajo. Ninguna de las profesoras que acab\u00e1bamos de hablar entre nosotras de nuestra admiraci\u00f3n por la obra recientemente reeditada de Carn\u00e9s intervinimos. De la misma manera, cuando Javier Mar\u00edas, desde su posici\u00f3n de autoridad y su estilo elegante afirm\u00f3 hace unos a\u00f1os que Gloria Fuertes no era tan buena poeta o cuando el editor Chus Visor declar\u00f3 que no hab\u00eda en los siglos XX o XXI ninguna gran poeta mujer, \u00bfqu\u00e9 se les puede contestar? No hay posibilidad de argumentar racionalmente contra una palabra autoritaria cuando emite un juicio est\u00e9tico. Este tipo de declaraciones nos encierran en un callej\u00f3n sin salida, nos ponen en este lugar apor\u00e9tico al que he aludido antes.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante esos dos a\u00f1os en los que me sent\u00ed algo paleta intent\u00e9 aferrarme a una l\u00ednea de resistencia que implicaba conservar mi acento a pesar de todas las veces que me pidieron que lo atenuara, pero desarroll\u00e9 una fobia a la toma de palabra en p\u00fablico y sufr\u00eda mucho a la hora de escribir, lo que se traduc\u00eda tambi\u00e9n en una escritura bloqueada, que me fue reprochada hasta la redacci\u00f3n de mi tesis. La escritora Natalia Carrero describe en su narrativa y en sus entrevistas este proceso de autoanulaci\u00f3n y autocensura que afect\u00f3 su escritura, su toma de palabra en p\u00fablico, y el papel liberador que cumpli\u00f3 para ella la lectura de Clarice Lispector: Fui descubriendo poco a poco voces femeninas, pero al principio no me llegaban tanto porque no estaba dispuesta a o\u00edrlas. Y de repente te das cuenta y dices, no puedo m\u00e1s, es que de eso tengo bastante, en mi caso fue Clarice Lispector. Soy una caja es la historia de una admiraci\u00f3n, la escucho al cien por cien, y me libera todo un lenguaje que ten\u00eda reprimido, creciendo en la sombra, cabre\u00e1ndose contra aquello. (Touton 2018, 118).<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, otras (y sobre todo otros) destilaban ese carisma aparentemente natural que dejaba pensar que para ellos todo era f\u00e1cil. Hace cuarenta a\u00f1os que Pierre Bourdieu explic\u00f3 el efecto embaucador y paralizante de la distinci\u00f3n de los herederos, pero las cosas han cambiado poco. Puedo comprobar a\u00fan frecuentemente que ciertos trabajos de investigaci\u00f3n no se eval\u00faan a partir de su relaci\u00f3n con una posible verdad extratextual sino por su brillantez o c\u00f3mo la distinci\u00f3n social sigue fascinando en mesas redondas, aunque el discurso sea vac\u00edo, poco argumentado o incluso err\u00f3neo. Generalmente, esta elocuencia va acompa\u00f1ada por una capacidad para orientarse en el laberinto del saber, tal como explica Pierre Bayard en C\u00f3mo hablar de los libros que no se han le\u00eddo: Mi biblioteca intelectual, como cualquier biblioteca, est\u00e1 compuesta por huecos, espacios en blanco, lo cual no tiene, en realidad, ninguna importancia ya que se encuentra suficientemente armada como para que semejante lugar vac\u00edo no sea detectado. [\u2026] El dominio de la biblioteca p\u00fablica es un dominio de las relaciones, no de un elemento aislado [\u2026]. Incluso antes de abrir [un libro], la sola indicaci\u00f3n de su t\u00edtulo o la m\u00e1s simple mirada a su cubierta, bastan para suscitar en el hombre cultivado y curioso una serie de im\u00e1genes e impresiones que tan s\u00f3lo esperan transformarse en una primera opini\u00f3n, facilitada por la representaci\u00f3n que la cultura general confiere al conjunto de libros. (33-34)<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no todo son desventajas. De alguna manera, no saber orientarse en la cultura de manera conforme al benepl\u00e1cito de la clase intelectual, ser de alguna manera autodidacta o dejarse llevar por el azar, la serendipidad y los gustos propios, nos permite tambi\u00e9n forjarnos un criterio m\u00e1s personal, o en resistencia a la dominaci\u00f3n simb\u00f3lica sufrida, y hacernos pronto unas preguntas acerca de la cultura heredada, como bien explica Remedios Zafra. Su padre, un agricultor que no sab\u00eda de libros, pero quer\u00eda que sus hijas leyeran, les tra\u00eda los que encontraba de oferta, sin criterios de selecci\u00f3n: Creo que esas ecl\u00e9cticas combinaciones de libros procedentes de la secci\u00f3n de saldo y oportunidades de unos grandes almacenes han sido muy importantes en mi vida pues generaron preguntas que de otra manera no habr\u00edan sido posibles. De un lado, las colecciones incompletas de libros sobre ciencia en las que s\u00f3lo aparec\u00edan \u201chombres\u201d nos llamaron la atenci\u00f3n porque, de ni\u00f1as, mi hermana y yo siempre supusimos que las mujeres deb\u00edan estar en los libros que nos faltaban. La combinaci\u00f3n pod\u00eda ser disparatada para ilustres organizadores de libros y conocimientos, pero ten\u00eda mucho de deconstructiva, en tanto permit\u00eda cuestionar las formas en las que organizamos conocimientos y estantes. En mi caso, creo que tuvo mucho que ver con mi forma de entender la interdisciplinariedad (Touton 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>Las herramientas te\u00f3ricas que me permitieron entender los mecanismos ocultos de la dominaci\u00f3n y el desconocimiento de la ubicaci\u00f3n en el campo literario de las lecturas que hac\u00eda, me ayudaron a no interiorizar por completo el sentimiento de inferioridad. Ahora me doy cuenta tambi\u00e9n de que una manera de sortear la aplastante dominaci\u00f3n social fue elegir los estudios hisp\u00e1nicos a partir del tercer a\u00f1o de licenciatura \u2014aunque al principio respondi\u00f3 a otra necesidad\u2014 porque me permiti\u00f3 reinventarme en otra lengua, con otros c\u00f3digos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 <strong>Isabelle Touton<\/strong>. Profesora titular de Lengua y Literatura Espa\u00f1olas. Universidad Bordeaux Montaigne. Escritora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00b7 Texto completo en: \u00ab<em>Sentimiento de impostura y estrategias de emancipaci\u00f3n. Tras lo absurdo, las l\u00f3gicas<\/em>\u00ab. VII Encuentro Mil Formas de Mirar y Hacer: Artes y Mujeres. Invisibilidades y Nuevas Agencias. 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