{"id":472,"date":"2023-01-05T19:07:54","date_gmt":"2023-01-05T18:07:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.upo.es\/investiga\/enredars\/blog\/?p=472"},"modified":"2023-01-05T19:08:53","modified_gmt":"2023-01-05T18:08:53","slug":"somos-barrocos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upo.es\/investiga\/enredars\/blog\/2023\/01\/05\/somos-barrocos\/","title":{"rendered":"Somos barrocos"},"content":{"rendered":"\n<p><em>En las sombras del barroco: <\/em>Presentaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Somos barrocos, no lo podemos negar. Y despu\u00e9s de a\u00f1os dentro delabultado vientre de este monstruo barroco que nos digiere y casi nos descompone, hemos logrado transitarhacia su dermis y pasar luegoa perdernos en sus sombras. Sombras que ocultan, pero tambi\u00e9n refuerzan. Las que refuerzan los perfiles, los de la acci\u00f3n barroca que se ha caracterizado precisamente por su sinuosa evoluci\u00f3n formal.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Hemos querido mirar desde fuera para descubrir que inexorablemente somos de nuevo deglutidos por ese [en]ser para retornar a su interior. Porque as\u00ed vemos ahora tambi\u00e9n el Barroco, como esencialmente indefinido e indefinible, porque sus bordes son abultados e indefinidos, que simplemente anuncian que algo acaba, cuando en realidad dicen que en \u00e9l estamos. Tan densas son las sombras, como inaprensibles. Al punto de dificultar su conocimiento, pues no s\u00f3lo es el lugar donde no da el sol, como dir\u00eda Covarrubias (1611), sino tambi\u00e9n la apariencia o semejanza de una cosa, la justicia, la entrada en la c\u00e1rcel o la privaci\u00f3n de alguna parte de luz primaria y directa (<em>Diccionario de autoridades<\/em>, 1739).<\/p>\n\n\n\n<p>El Barroco que no deja impasible, que se mueve aun en su dura materialidad, para atraparnos sin quererlo y sin que nos demos cuenta de que es as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Somos tres los que pensamos de esta forma, pero intuimos que son m\u00e1s quienes as\u00ed lo consideran. Y ahora nosotros nos hacemos eco de lo que otros piensan y sienten en relaci\u00f3n con el Barroco, quienes igualmente se miran en ese espejo donde vibran las im\u00e1genes que bien pudiera parecer inanimadas. Estos amigos son Adam Jasienski, Mar\u00eda Constanza Villalobos, \u00c9dgar Antonio Mej\u00eda Ortiz, Martha Fern\u00e1ndez, Ana Mar\u00eda G\u00f3mez Rom\u00e1n, Agostino De Rosa, Gorka L\u00f3pez de Muniain, Emilce N. Sosa, Alessio Bortot, V\u00edctor M\u00ednguez, Teresa Sorolla Romero, Michael Scholz-H\u00e4nsel, Mar\u00eda del Carmen Garc\u00eda Escudero y Pavel \u0160t\u011bp\u00e1nek, procedentes de Espa\u00f1a, Colombia, M\u00e9xico, Estados Unidos, Italia, Argentina, Alemania y Rep\u00fablica Checa, en clara muestra de la vocaci\u00f3n internacional de la publicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como buenos \u00abbarroquistas\u00bb, t\u00e9rmino reci\u00e9n acu\u00f1ado y que nosotros adoptamos, tiemblan, temen, dudan, gozan, incluso lloran, tambi\u00e9n r\u00eden; pero sobre todo reciben con entusiasmo el mensaje barroco.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Maestros que hemos seguido y hemos podido leer para impregnarnos de barroco, como estuco, como policrom\u00eda, como reverencia y temor de Dios, pero igualmente como trascendencia celestial. Algunos hoy releemos a quienes miden lo barroco en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u00abBarrocos fuimos siempre y barrocos tenemos que seguirlosiendo, por una raz\u00f3n muy sencilla: que para definir, pintar, determinar un mundo nuevo, \u00e1rboles desconocidos, vegetaciones incre\u00edbles, r\u00edos inmensos, siempre se es barroco\u00bb (Alejo Carpentier).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Y que, al fin, desde dentro algunos creadores, m\u00e1s all\u00e1 de los artistas, desde dentro por tanto, han logrado avanzar por los laberintos del barroco. Como Luis de G\u00f3ngora (\u00abA un sue\u00f1o\u00bb) que recit\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>\u201cVaria imaginaci\u00f3n que, en mil intentos,<\/em><\/p><p><em>a pesar gastas de tu triste due\u00f1o<\/em><\/p><p><em>la dulce munici\u00f3n del blando sue\u00f1o,<\/em><\/p><p><em>alimentando vanos pensamientos,<\/em><\/p><p><em>Pues traes los esp\u00edritus atentos<\/em><\/p><p><em>s\u00f3lo a representarme el grave ce\u00f1o<\/em><\/p><p><em>del rostro dulcemente zahare\u00f1o<\/em><\/p><p><em>(gloriosa suspensi\u00f3n de mis tormentos),<\/em><\/p><p><em>El sue\u00f1o (autor de representaciones),<\/em><\/p><p><em>en su teatro, sobre el viento armado,<\/em><\/p><p><em>sombras suele vestir de bulto bello.<\/em><\/p><p><em>S\u00edguele; mostrar\u00e1te el rostro amado,<\/em><\/p><p><em>y enga\u00f1ar\u00e1n un rato tus pasiones<\/em><\/p><p><em>dos bienes, que ser\u00e1n dormir y vello.\u201d<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El sue\u00f1o, el mismo que se asimil\u00f3 al conjunto de la vida por otro gran constructor barroco, Calder\u00f3n de la Barca, quien dijo por boca de Segismundo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>\u00ab\u00a1Valgame el cielo, qu\u00e9 veo!<\/em><\/p><p><em>\u00a1V\u00e1lgame el cielo, qu\u00e9 miro!<\/em><\/p><p><em>Con poco espanto lo admiro,<\/em><\/p><p><em>con mucha duda lo creo.<\/em><\/p><p><em>\u00bfYo en palacios suntuosos?<\/em><\/p><p><em>\u00bfYo entre telas y brocados?<\/em><\/p><p><em>\u00bfYo cercado de criados<\/em><\/p><p><em>tan lucidos y briosos?<\/em><\/p><p><em>\u00bfYo despertar de dormir<\/em><\/p><p><em>en lecho tan excelente?<\/em><\/p><p><em>\u00bfYo en medio de tanta gente<\/em><\/p><p><em>que me sirva de vestir?<\/em><\/p><p><em>Decir que sue\u00f1o es enga\u00f1o;<\/em><\/p><p><em>bien s\u00e9 que despierto estoy.<\/em><\/p><p><em>\u00bfYo Segismundo no soy?<\/em><\/p><p><em>Dadme, cielos, desenga\u00f1o.<\/em><\/p><p><em>Decidme: \u00bfque pudo ser<\/em><\/p><p><em>esto que a mi fantas\u00eda<\/em><\/p><p><em>sucedi\u00f3 mientras dorm\u00eda,<\/em><\/p><p><em>que aqu\u00ed me he llegado a ver?<\/em><\/p><p><em>Pero sea lo que fuere,<\/em><\/p><p><em>\u00bfqui\u00e9n me mete en discurrir?<\/em><\/p><p><em>Dejarme quiero servir,<\/em><\/p><p><em>y venga lo que viniere.\u00bb<\/em><\/p><cite>(La vida es sue\u00f1o, Jornada II, vs 240-265)<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de los quince cap\u00edtulos de que se compone este libro, se alumbran temas que, vinculados con el mundo del arte y los artistas del Barroco, han estado a la sombra y han evitado contemplarlos con luz (acad\u00e9mica) directa y primaria: brujer\u00eda y hechicer\u00eda, masoner\u00eda, artesanos ladrones, procesos inquisitoriales, censura y promoci\u00f3n art\u00edstica, iconograf\u00edas singulares, elementos iconogr\u00e1ficos vinculados con la masoner\u00eda, im\u00e1genes milagrosas, anamorfosis, m\u00e1scaras funerarias, representaciones sociales de car\u00e1cter popular realizada por ind\u00edgenas, negros y mulatos, coleccionismo de instrumentos cient\u00edficos para la observaci\u00f3n de los cuerpos celestes, o el contraste entre auge y decadencia de una ciudad barroca. Junto a ello, se arroja luz sobre el papel de las mujeres pintoras en el Barroco, un cap\u00edtulo que ahora est\u00e1 recibiendo m\u00e1s inter\u00e9s acad\u00e9mico. Tambi\u00e9n emergen bienes art\u00edsticos embalados en Am\u00e9rica y enviados a la Pen\u00ednsula. Y se llega al reflejo de lo barroco en el cine cl\u00e1sico americano, a trav\u00e9s del estudio de las sombras y la composici\u00f3n del encuadre.<\/p>\n\n\n\n<p>Quede aqu\u00ed nuestra presentaci\u00f3n. Volvemos a perdernos en las sombras del Barroco. Invitados est\u00e1n a acompa\u00f1arnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Adri\u00e1n Contreras-Guerrero, \u00c1ngel Justo-Estebaranz y Fernando Quiles.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Eo ipso<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las sombras del barroco: Presentaci\u00f3n Somos barrocos, no lo podemos negar. 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