{"id":1975,"date":"2021-03-17T18:07:32","date_gmt":"2021-03-17T18:07:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.upo.es\/patio-colorado\/?p=1975"},"modified":"2021-03-18T13:02:28","modified_gmt":"2021-03-18T13:02:28","slug":"la-venta-de-los-gatos-historia-de-dos-enamorados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upo.es\/patio-colorado\/2021\/03\/17\/la-venta-de-los-gatos-historia-de-dos-enamorados\/","title":{"rendered":"La \u00abVenta de los Gatos\u00bb. Historia de dos enamorados."},"content":{"rendered":"<p>Anteriormente en El Patio Colorao hemos hablado de algunas tradiciones y leyendas sevillanas. En esta ocasi\u00f3n, traigo a colaci\u00f3n una leyenda del siglo XIX sobre la \u00abVenta de los Gatos\u00bb, camino que iba desde la Puerta de la Macarena, hasta el monasterio de San Jer\u00f3nimo, es decir, lo que hoy conocemos como la Avenida S\u00e1nchez Pizju\u00e1n, como bien dice Mena en su libro <em>Tradiciones y leyendas sevillanas<\/em>.<\/p>\n<p>Cuenta la leyenda, que dicho lugar era habituado y reconocido por todos los habitantes sevillanos desde al menos el siglo XVIII por una famosa venta llamada, como bien he dicho antes, \u00abLa Venta de los Gatos\u00bb. La gente acud\u00eda all\u00ed por las tardes, los d\u00edas de fiesta, a \u00abpasar el rato\u00bb (como solemos decir los sevillanos). De manera m\u00e1s simple y para entendernos mejor, aquel lugar era un sitio ideal para que los m\u00e1s j\u00f3venes jugasen, y los m\u00e1s mayores descansasen en compa\u00f1\u00eda de sus seres queridos y conocidos. Se cuenta incluso que el c\u00e9lebre poeta Gustavo Adolfo B\u00e9cquer estuvo en la bien o\u00edda \u00abVenta de los Gatos\u00bb all\u00e1 por el a\u00f1o 1854 y se percat\u00f3 de la belleza de una joven muchacha. Asombrado por el divertido canto que entonaba la chica entre un grupo de amigos, el poeta decidi\u00f3 hacer un peque\u00f1o retrato del rostro de la muchacha que luego acabar\u00eda regal\u00e1ndole al novio de esta. Tras intercambiar unas palabras con el joven, el c\u00e9lebre poeta supo acerca de la historia de la joven mocita: se llamaba Amparo, y hab\u00eda sido abandonada en la Casa Cuna para m\u00e1s tarde acabar siendo adoptada por el due\u00f1o de la Venta, quien precisamente era el padre del muchacho. A\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando Gustavo Adolfo B\u00e9cquer se ubicaba de nuevo en la capital espa\u00f1ola, nace en \u00e9l el deseo de volver a dicha venta. Para su sorpresa, al regreso del poeta a Sevilla, este se da cuenta de que la \u00abVenta de los Gatos\u00bb hab\u00eda cambiado durante su ausencia y estancia en Madrid. La Venta hab\u00eda pasado a ser un f\u00fanebre recinto para los muertos, perdiendo as\u00ed todo el verdor y alegre ambiente que antes pose\u00eda. Se construy\u00f3 el Cementerio de San Fernando. Perdidas las risas de aquel dicharachero lugar, el poeta sevillano decidi\u00f3 preguntar al ventero por la joven Amparo y su novio de los que a\u00fan se acordaba con cari\u00f1o, y el ventero le cont\u00f3 entonces el tr\u00e1gico desenlace de dicho amor:<\/p>\n<p>Los dos j\u00f3venes pensaban en un futuro feliz como marido y mujer cuando una tarde que acudieron a la \u00abVenta de los Gatos\u00bb dos se\u00f1ores que tomaban algo por all\u00ed se interesaron por la historia y vida de la chica. El ventero les cont\u00f3 todo lo que sab\u00eda acerca de la que consideraba su hija, pero pronto le revelaron la verdad acerca de sus or\u00edgenes. La muchacha era fruto de unos amores clandestinos de cierta dama principal de Sevilla, la cual, a pesar de abandonarla, no le hab\u00eda quitado el ojo desde su abandono en la Casa Cuna, y ahora que pod\u00eda permit\u00edrselo, la reclamaba como hija suya. A pesar de los esfuerzos, la madre de Amparo acab\u00f3 logrando arrebatarle al pobre ventero y su hijo en los tribunales a la joven Amparo. Ya en la casa se\u00f1orial, esta le prohibi\u00f3 ver a sus padres adoptivos y a su novio, pues la dama ten\u00eda pensado para ella otros planes matrimoniales de alta clase social y pens\u00f3 que as\u00ed acabar\u00eda olvid\u00e1ndolos, pero Amparo en vez de adaptarse a su nueva vida, acab\u00f3 perdiendo poco a poco la sonrisa y la salud. Enferma de melancol\u00eda y nostalgia por la que era su antigua y sencilla vida, la joven acab\u00f3 en cama paciente de tuberculosis. Contagiado por la misma tristeza, su novio, el hijo del ventero, acab\u00f3 sumido en la pena y vagando, a menudo, por aquel cementerio, antes de ambiente alegre y divertido, donde presenciaba algunos de los entierros. Cierto d\u00eda, el muchacho que andaba entre la multitud de uno de los entierros, cae en desgracia al percatarse de que la fallecida es su amada Amparo. Desmayado, algunas de las personas del entierro llevaron al muchacho a la \u00abVenta de los Gatos\u00bb donde tiempo m\u00e1s tarde uno de los sepultureros confirm\u00f3 que el chico viv\u00eda. Despu\u00e9s de un tiempo debati\u00e9ndose entre la vida y la muerte, su salud mejor\u00f3 pero acab\u00f3 perdiendo la raz\u00f3n. Su padre, el ventero, se decidi\u00f3 por preparar una habitaci\u00f3n en la venta y all\u00ed recluir a su hijo, pues despu\u00e9s de todo segu\u00eda siendo una mejor opci\u00f3n que el manicomio. All\u00ed pas\u00f3 el muchacho el resto de su vida de forma pac\u00edfica, en ocasiones llorando y otras cantando canciones improvisadas que siempre iban de lo mismo: recordar el amor que sent\u00eda por su querida Amparo.<\/p>\n<p>As\u00ed finaliza esta tr\u00e1gica pero al mismo tiempo rom\u00e1ntica leyenda sobre dos enamorados de Sevilla.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA:<\/p>\n<p>Mena, J. M. D. (2018). <em>Tradiciones y leyendas sevillanas<\/em>. PLAZA &amp; JANES.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Anteriormente en El Patio Colorao hemos hablado de algunas tradiciones y leyendas sevillanas. 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