La excelencia en la prestación de servicios y el respeto al medio ambiente, retos del sector hostelero español

El director del Máster en Dirección y Administración de Empresas Hosteleras de la Universidad Pablo de Olavide, Jesús Cambra, asegura que España tiene un gran potencial turístico

 El sector turístico en España vive un momento de esplendor después de que el Foro Económico Mundial lo situase por segundo año consecutivo como líder en competitividad turística por la seguridad, las infraestructuras y el patrimonio cultural. Así lo asegura Jesús Cambra Fierro, director del Máster en Dirección y Administración de Empresas Hosteleras de la UPO, título propio gestionado por la Fundación Universidad Pablo de Olavide.

No es para menos. El turismo es una actividad que representa casi el 13 por ciento del empleo nacional y ocupa a más de 2,5 millones de personas, lo que supone el 12 por ciento del PIB. En esta línea, Jesús Cambra sostiene que España “tiene un gran potencial vinculado a los recursos naturales, cultura, gastronomía…, recursos que se complementan con la calidad de la oferta hostelera y la seguridad respecto a otros destinos que tradicionalmente se consideraban competidores”.

Para el director del máster, el futuro del sector se enfoca hacia “la excelencia en la prestación de los servicios y hacia una actividad que genere menos impacto medioambiental, que sea respetuosa con el Medio Ambiente y que ayude a desarrollar la comunidad local”. Por todo ello, es imprescindible que los trabajadores de la hostelería complementen la calidad del servicio con conocimientos en áreas como marketing, administración, recursos humanos, etc.

Debido a este panorama, los profesionales se encuentran ante el reto de mejorar la oferta y la calidad del servicio, sobre todo a la hora de abordar las “carencias formativas y cierto margen de mejora en la gestión, algo que el Máster en Dirección y Administración de Empresas Hosteleras pretende solventar”, señala Jesús Cambra, quien también desglosa las habilidades básicas para ser un buen directivo: don de gentes, empatía, cross-culturalidad, dominio de idiomas y comprender las necesidades del cliente.

Tras nueve ediciones y un total de 300 alumnos, ya se ha aprobado para el próximo curso académico la puesta en marcha de la décima edición de estos estudios universitarios de máster, que comenzaron como un diploma de especialización y cuyo objetivo principal es, según su director, “preparar a los alumnos para desempeñar puestos de responsabilidad en el sector, tanto a nivel de gestión hotelera como de empresas de restauración en un contexto global”.

Pueden acceder a este programa formativo, podrán hacerlo tanto alumnos con formación universitaria como aquellos profesionales del sector que acrediten su capacidad para acceder a ciclos formativos de grado superior; egresados del Programa Universitario para Mayores de la UPO y aquellos que demuestren experiencia profesional relevante en el ámbito de los estudios, que recibirán el título de experto.

Es destacable, además, el alto índice de empleabilidad de estos estudios de máster, cuyos egresados se encuentran trabajando en el sector en países como Estados Unidos, Jamaica, México, República Dominicana, Italia, Francia y España. En nuestro país, las comunidades con más tasa de empleabilidad de alumnos son Andalucía, Islas Baleares e Islas Canarias.

El Máster en Dirección y Administración de Empresas Hosteleras dará comienzo en su nueva edición en el próximo mes de octubre y se impartirá en las dependencias de la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla. Entre los temas que se abordarán destacan la dirección comercial y marketing, el derecho aplicado, la administración y control de gestión o las operaciones hoteleras. El objetivo último es ofrecer una formación completa para que “los futuros responsables del sector sean sensibles a aspectos sociales y medioambientales, tomando conciencia del impacto de su actividad en el entorno”, concluye el director del máster.

 

Para más información: MÁSTER DIRECCIÓN Y ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS HOSTELERAS

 

 

 

 

El mal uso y abuso de las nuevas tecnologías provoca conflictos en los que es clave la figura del mediador

El director del Máster La Mediación: Estrategias y Metodologías de Prevención y Resolución de Conflictos de la UPO, José Luis Sarasola Sánchez-Serrano, explica cómo aborda un mediador los nuevos conflictos que surgen en la actualidad

 Un correo electrónico que no debió enviarse, los mensajes de Whatsapp, las publicaciones en las redes sociales o el uso indiscriminado de las nuevas tecnologías está provocando nuevos problemas que afectan a la vida familiar, a la pareja o a la conciliación profesional y personal. Nuevos conflictos que como explica el profesor José Luis Sarasola, director académico del Máster La Mediación: Estrategias y Metodologías de Prevención y Resolución de Conflictos, son diferentes a los que se producían antes y por ello deben abordarse de otra manera.

Actualmente, “en una comida familiar con cinco personas es frecuente que haya cuatro que estén mirando y atendiendo el móvil; en las clases, muchos alumnos consultan sus teléfonos o tablets mientras el profesor está explicando; en las empresas se envían correos a los trabajadores fuera de su horario laboral” y estas situaciones dañan las relaciones personales o profesionales. Por ello, el máster plantea como novedad un módulo en el que se aborda que son las tecnologías, cuáles son los peligros que conllevan, cuáles son los nuevos conflictos que se producen y cómo pueden resolverse desde la mediación, alcanzando un acuerdo consensuado entre las partes.

Sin embargo, a pesar de las leyes aprobadas, la mediación como sistema de resolución extrajudicial de conflictos aún no está consolidada y las cifras de demandas siguen aumentando. En este sentido, el profesor Sarasola apunta que “de cada 100 casos que pasan a mediación, no alcanzan el éxito un 40 por ciento” y que es necesario un trabajo conjunto de la Universidad, los docentes, los alumnos y la administración pública con competencias en la materia para lograr invertir estas cifras. Además, afirma “que tengamos una ley, un decreto o una orden que desarrolle la mediación, no sirve si la opinión pública sigue pensando que cuando tiene un conflicto la solución se dirime mejor en un juzgado que en un acuerdo entre las partes mediante una solución consensuada”.

Entre los rasgos que definen un buen mediador, José Luis Sarasola señala que “la mejor cualidad es que deben ser personas que busquen consenso”, aunque también destaca que es muy importante que sean buenas personas, empáticas y asertivas. Como explica “el mediador nunca impone una solución, la solución, aunque al mediador le parezca mala, será la que han consensuado y acordado como la más adecuada para sus problemas las partes en conflicto que hayan acudido al proceso de mediación”. El fin del mediador es buscar soluciones que las dos partes acepten libremente, que sientan que están siendo bien tratadas en la negociación, que las dos partes den su anuencia para alcanzar el acuerdo.

Entre los conflictos que recurren con más frecuencia a la mediación se encuentran: la mediación familiar (en caso de separación o divorcio); la mediación comunitaria (conflictos con personas que ejercen la prostitución, botellones, ruido, inexistencia de equipamiento público, la ubicación de un equipamiento no demandado por la comuinidad…, problemas en los que un barrio se enfrenta contra otro por no haber sido adjudicatario de un servicio que el otro dispone, unas personas contra otras o del propio barrio contra la administración) y la mediación intercultural (en la sociedad hay cada vez más personas inmigrantes y tienen unas costumbres que a veces interfieren en su convivencia con los vecinos).

Sin embargo, también hay problemas que no son susceptibles de ser abordados a través de la mediación y como apunta el profesor Sarasola son aquellos en los que media una denuncia que ya están en marcha, si la persona está incapacitada porque está en prisión, si existe una condena previa o los casos de violencia de género.

El Máster La Mediación: Estrategias y Metodologías de Prevención y Resolución de Conflictos es un título propio de la Universidad Pablo de Olavide, gestionado por la Fundación y que en esta primera edición ha contado con 18 alumnos. Un programa que han cursado fundamentalmente graduados y diplomados o licenciados en Trabajo Social, Educación Social y Derecho pero que como reconoce su director está enfocado a que se conozca y profundice en la mediación y se aprenda a ejercer como mediador por lo que va dirigido a cualquier profesional interesado en este ámbito. Además, “la mediación y la cultura del entendimiento va cada día calando más, no sólo como profesión sino también como formación auxiliar porque nos aporta técnicas, habilidades y conocimientos que permiten ejercer mejor como profesional”.