Trabajar en este proyecto nos entusiasma. Aprendemos al ritmo con que se construye esta cadena de conocimiento. Y si al comienzo fue un reto, ahora se nos antoja como un acto de responsabilidad. Ilusiona ver cómo toma forma cada libro así como la amigable respuesta que reciben nuestros llamamientos. Las ideas cuajan, en tanto que los textos van llegando. El milagro del libro. Nace de la nada y al cabo se llega al todo. Y nuestro itinerario barroco va tomando forma, con una traza que pareciera no tener correspondencia con este arte, tan rectilínea como profunda es. Se empezó tratando de descubrir, con toda la complicidad posible, las «Visiones renovadas» y buscando a continuación las permanencias. Y casi sin darnos cuenta llegamos a la decena de títulos. Tras los cuatro libros del Simposio de Jóvenes, el primer libro en portugués, el que hace justo el nº 10 de la biblioteca. A través de él hemos viajado por el rico barroco brasileño; un periplo que continúa con el que sigue, que nos llega de São Paulo («No embalo da rede…»), que también empezaremos a editar en breve. Y ello sin olvidar el que se ha convocado entre Lisboa y Belo Horizonte. Y por más, un largo etcétera, con la «Pintura Ilusionista», «A la luz de Roma» y el «Tornaviaje», este ya en proceso de maquetación. México y Perú representados en este libro; Brasil y Portugal en los anteriormente citados; Colombia, en el recientemente convocado. Y así, oteando el horizonte, otros países barrocos que integran este «Universo Barroco Iberoamericano, que no por vasto, nos frena en nuestro afán por seguir explorándolo, lo que haremos hasta que las energías nos los permitan.