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El descubrimiento del que venimos a hablar se trata del Tesoro de Tomares, un hallazgo que supuso un gran imprevisto para el Museo Arqueológico de Sevilla. Este descubrimiento propició necesarios reajustes de planificación y de almacenamiento por su importancia y magnitud.
El hallazgo
El 27 de abril de 2016 unos obreros que estaban haciendo una zanja con una pala excavadora en Tomares toparon con varias ánforas de cerámica repletas de monedas. Tras dar conocimiento a las autoridades del descubrimiento, se realizó inmediatamente un sondeo en el lugar que llevó a cabo un equipo arqueológico dirigido por los arqueólogos Jacobo Vázquez, Pablo Garrido y Jesús Mellado. Gracias a las prospecciones se pudo determinar que el lugar se trataba en un origen de un conjunto de edificios con funcionalidades agropecuarias destinadas al almacenamiento y transformación de los productos agrarios en la parte norte y a una zona residencial en la parte sur.
En cuanto al sondeo, se perdió el contexto inmediato de la fosa donde estaban las ánforas por motivo de una deficiente extracción por parte de los trabajadores. Pero la excavación permitió documentar los muros, una estructura de base de un soporte vertical y también restos de pavimento, que confirmaron la función de un antiguo edificio destinado a los menesteres agropecuarios.
Entre los descubrimientos había ánforas dressel 20 completamente esféricas, el tipo de ánfora clásica de transporte de aceite con la que se identificaba la procedencia del aceite bético en todo el imperio romano y también otro tipo de ánforas que se comenzaron a popularizarse a finales del siglo III para el mismo fin. El tesoro estaba formado por diecinueve ánforas; nueve de ellas se recuperaron intactas, dos semifragmentadas y las ocho restantes completamente partidas. En ellas había una cifra aproximada de 53.200 monedas. Estas monedas fueron datadas en la época de la tetrarquía romana. De ahí que se encontraran acuñaciones de hasta cuatro emperadores distintos, entre ellos Constancio, Galerio, Diocleciano y Maximiano Hercúleo.
Las monedas corresponden a la reforma monetaria de Diocleciano, quién acuñó una moneda nueva de bronce —aunque con un pequeño contenido de plata para darle empaque—. Otra de las reformas impulsadas por Diocleciano fue la reorganización administrativa del Imperio, que quedó dividido en diócesis para una gestión más eficaz del territorio. Asimismo, instauró un sistema de poder compartido al asociar a cada augusto un coeperador, dentro del modelo de la Tetrarquía, con el fin de garantizar una mayor estabilidad política y militar.
La Universidad de Sevilla se mostró interesada en estudiar el tesoro. Así pues, empezaron los primeros contactos y los acuerdos de colaboración que culminarían en 2018 con la firma de un convenio. El Museo Arqueológico de Sevilla por su parte empezó a hacer un estudio arqueológico de las ánforas y dataron la cronología de estas gracias a la datación de las monedas. Finalmente a partir de 2016 se celebraron algunas exposiciones para mostrar al público el tesoro, como la que tuvo lugar desde diciembre del 2016 hasta septiembre de 2017.
Bibliografía
Museo Arqueológico de Sevilla. (2025, 5 de junio). El Tesoro de Tomares: un proyecto multidisciplinar [Video]. YouTube. https://youtu.be/jlcGIazzeVE (Mesa redonda moderada por María Soledad Gil de los Reyes con Concepción San Martín Montilla, Pablo Quesada Sanz, Paloma Otero Morán, Francisco Ager Vázquez y Ruth Pliego Vázquez, sobre el proceso de conservación e investigación del Tesoro de Tomares, en el contexto de la exposición «Monedas que brotan de la tierra», Museo Arqueológico de Sevilla / Museo Arqueológico Nacional).
Fuente fotografía: exposición El Tesoro de Tomares en 2025 en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid. / EFE/ Borja Sanchez-Trillo.




