Huevos en purgatorio

Dificultad: baja
Tiempo de preparación: 30 min
Coste: 1,52 €
Consejos:
Para una yema líquida, prestar atención al tiempo de cocción una vez incluido el huevo. Con 3 o 4 minutos debería ser suficiente.
Preferible que el corte de las verduras sea lo más uniforme posible, para que todas tengan el mismo tiempo de cocción.
Cuidado con el ajo y con el pimentón, si se queman amargan y se arruina el sofrito.
Si el tomate natural queda demasiado ácido, una pizca de azúcar lo soluciona.
Curiosidades:
Este plato es una variante de la Shakshuka del Magreb o del Pisto manchego. Es la prueba de que con ingredientes básicos de cualquier despensa se puede llegar a hacer un plato sabroso y completo.
El huevo es una de las mejores fuentes proteínas de alto valor biológico, al contar con todos los aminoácidos esenciales y con una gran biodisponibilidad.
Ingredientes (para una persona):
- 3 dientes de ajo
- Media cebolla
- Tomate frito, dos cucharadas
- Un pimiento verde
- Un tomate natural
- Dos huevos
- Pimentón dulce, media cucharadita
- Sal (al gusto)

Elaboración:
- Cortar el ajo y cebolla a brunoise. El pimiento y tomate en dados levemente más grandes
- Añadir el ajo a la sartén y dejar dorar a fuego medio
- Agregar la cebolla y esperar a que poche
- Incorporar el pimiento y esperar unos 5 minutos hasta que se cocine un poco
- Añadir dos cucharadas de tomate frito
- Tras 3 o 4 minutos, agregar el tomate troceado y dejar a fuego bajo 10 minutos
- Añadir sal y pimenton dulce
- Incluir los dos huevos encima sin remover, ponerle la tapa y esperar a que se cocinen a fuego bajo.






Este es un plato que me hacía mi abuela de pequeña, que me resulta muy recomfortante. Al aplicar la técnica de corte de brunoise, se permite que la superficie de contacto de las verduras sea mayor y haya una caramelización uniforme, libreando una gran cantidad de compuestos aromáticos. Nutricionalmente hablando es un plato muy completo, en el que encontramos vitaminas y minerales de las verduras y proteínas de alto valor biológico. Y como el ritual manda comerlo con pan, cerramos el círculo con los hidratos de carbono del cereal. Una comida completa, técnica y equilibrada.

Opiniones de los comensales:
Comensal 1: «¡Brutal! Me ha encantado el detalle del corte en brunoise. Normalmente la gente corta la verdura de cualquier manera, pero se nota muchísimo en la textura final; el sofrito casi se funde con el tomate. Le puse un poco de pimentón de la Vera ahumado y el olor al destapar la sartén era de otro planeta.»
Comensal 2: «Me has salvado la cena. Es la receta perfecta para cuando no tienes nada en la nevera pero te apetece comer algo que no sea pasta con bote de tomate. Por menos de 2 euros he comido como en casa de mi abuela. ¡El truco de tapar la sartén para que el huevo se haga con el vapor es clave!»
Comensal 3: «Hacía tiempo que no probaba un sofrito tan bien hecho. Me recuerda mucho a los huevos al plato que se hacían antes, donde lo importante era el cariño que le dabas a la verdura. Mojar pan en esa yema mezclada con el pimentón y el tomate natural es un placer de los de siempre.»