La Triana que perdimos: los corrales de vecinos

Los tiempos cambian, los años vuelan y mucho del patrimonio que conocemos propio de ciertas zonas se va abandonando, cambiando o destruyendo junto a la mirada, a veces impasible, de los vecinos testigos de ello.

Este es el caso de los corrales de vecinos en Sevilla -comúnmente llamados patios de vecinos también- y concretamente, de los de Triana. Triana era el barrio de Sevilla que albergaba el mayor número de patios de vecinos de toda la ciudad, alcanzando la centena a finales del siglo XIX. En el censo del año 2000 aún quedaban 47, pero, hoy en día, no son ni 15 los que se conservan.

El mismo Luis Montoto, en el libro que dedicó a los corrales de vecinos en el año 1884, definía este especial lugar como “un edificio de construcción antiquísima, que revela a la legua el haber sido, allá corriendo los siglos, casa solariega de un noble que vino a menos y por cuatro cuartos la malbarató para retocar los carteles de su enmohecido escudo”.

Aun así, hay que tener en cuenta que los corrales de vecinos eran la viva imagen de la pobreza y de las condiciones extremas que se vivían en el pasado. Literalmente, era una forma de convivir compartiendo todo lo que se tenía. Hemos de saber que, tal y como nos comenta Nicolás Salas, escritor y periodista, los patios de vecinos eran focos de miseria y enfermedades, ya que muchas veces las residencias no contaban con los elementos básicos para mantener una higiene y sanidad apropiadas. Aun así, y manteniendo sus propias palabras, “fueron escuelas de ciudadanía y ofrecieron testimonios con valores cristianos”.

Respecto a su morfología, podemos destacar que los corrales de vecinos apenas variaban en forma: contaban con un gran patio central rodeado de habitaciones, servicios básicos de lavandería, agua y retrete, y una cocina humilde situada fuera de la habitación, de un solo fuego, sin luz eléctrica. Aunque en algunos casos puede que hubiera viviendas de dos habitaciones, lo habitual es que solo fueran de una. Tras esta descripción, podemos entender perfectamente las condiciones de insalubridad que se han mencionado anteriormente.

El fin de muchas de estas viviendas vinieron de la mano del abandono y de la especulación, que hizo desalojar las casas y construir nuevos bloques de pisos, en los que la esencia del patio de vecinos quedaba sepultada para siempre. De manera obvia, no puede añorarse en Triana esta forma tan precaria de vivir, pero quizás la solución, más que el derrumbe y la construcción nueva, podría haber sido la remodelación de este tipo de corrales, para así posibilitar la vida en ellos.

Para terminar, mostramos a continuación varias imágenes de los corrales de vecinos en Triana:

 

 

Fuentes utilizadas para la elaboración del artículo y la obtención de las imágenes:

Ana Ortiz García
Ana Ortiz García

Apasionada del arte, de las letras y de Andalucía.
Estudiante de Traducción e Interpretación + Humanidades en la UPO. Contacto: ana (arroba) patiocolorao (punto) org

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