¡Hola coloraos y colorás!
Me gustaría rescatar una polémica muy comentada durante el pasado año. Y es que el Icónica Fest Santalucía Sevilla ha establecido una relación de amor-odio con la ciudad, cuyos detractores y defensores aún hoy no consiguen ponerse de acuerdo.
Pero, ¿cuál es la polémica?
En primer lugar tenemos que entender su localización: la Plaza de España de Sevilla. Uno de los monumentos más valiosos de la ciudad que, además, se constituye como uno de los mejores ejemplos de la arquitectura monumental de principios del siglo XX en Andalucía y, en específico, el mejor ejemplo del estilo regionalista inaugurado por la escuela de Aníbal González, muy localizado en una parte del territorio andaluz.
El valor patrimonial del monumento choca directamente con el uso del cual que se viene haciendo desde hace décadas: al modelo masivo de turismo que azota la ciudad y que ya se ha visto criticado en numerosas ocasiones, tanto por ciudadanos como por partidos políticos y colectivos en defensa del patrimonio, a fenómenos más recientes, como la celebración de eventos multitudinarios del tipo del Icónica Fest. Problemas que no consiguen hacer aterrizar soluciones consensuadas, o que contenten a todas las partes.
La crítica al modelo seguido por el festival de celebrar grandes eventos se plantea por diversas causas. Según el diario The Objective, el problema no es solo el desgaste y destrucción provocados por el paso de personas y maquinaria pesada en el pavimento y la cerámica, sino también las estructuras metálicas que usan el monumento como punto de apoyo, o el daño sufrido por las especies que habitan las inmediaciones de la Plaza, en el Parque de María Luisa, tanto por la contaminación acústica como lumínica, entre las que se incluyen, incluso, especies protegidas.
La polémica, además, se ha alimentado por un proceso judicial, sobre el cual ha informado El Diario de Sevilla, en torno a la adjudicación del espacio por 11 años consecutivos para la celebración de dicho festival. Adjudicación que se ha visto envuelta en la sospecha de procesos irregulares. Del mismo modo que los procesos en marcha para mesurar el impacto real de la celebración del evento, y que parecen apuntar a que el festival continuará su andadura, por más que no paren de acumularse testimonios sobre el visible desperfecto y el peligro que supone para el entorno natural circundante.
¿Cuál es tu opinión al respecto?
Referencias





Que Icónica Fest, o cualquier otro concierto se haga en un entorno residencial, de por si, es una aberración. Los barrios residenciales on para vivir de manera tranquila, y sobre todo, para dormir. El ruido de Icónica Fest invade nuestras viviendas, obligándonos a cerrar las ventanas por la noche en verano. Los macroconciertos se deben celebrar en espacios específicos para ello, alejados de los barrios. diseñados para albergar miles de personas a diario, y con una acústica y apantallamiento de esta, para evitar que no entre un decibelio en ninguna vivienda. El dinero no lo puede justificar todo. Si fuese así, se podría justificar también el del narcotráfico.
Aparte está el riesgo al daño patrimonial. Controlar a 17.000 personas cuya gran mayoría a consumido alcohol y vaya a usted a saber qué, es imposible que se pueda garantizar que el patrimonio no vaya a sufrir ningún percance. En sí, el daño lo sufre el Parque de María Luisa, que está catalogado como BIC (Jardín Histórico). Miles de personas haciendo botellón y que pasan por dónde les da la gana, aparte de dejarlo hecho una mierda. Y el estrés que sufre la avifauna, y probablemente la flora. Además, hay que añadir la saturación del aparcamiento residencial por la gran afluencia de coches, por ejemplo.
Simplemente, los barrios son para dormir, y un parque es para pasear y disfrutar de la naturaleza dentro de un entorno urbano. La semiprivatización de la Plaza de España durante 45 días, es un robo al ciudadano. Un espacio público y que todo ese parque, incluido ese espacio, fue donado para que el sevillano accediese de manera gratuita. En si, se está incumpliendo el condicionado.
No todo vale, y este caso, es uno de ellos. Para un alcalde que vive en Tomares, es muy fácil dar licencias en Sevilla capital