Tarta de Queso de Oreo

INGREDIENTES

Base:

  • 220g de galletas oreo
  • 70g de mantequilla

Relleno:

  • 300ml de nata para montar
  • 300g de queso crema
  • 3 cucharadas de azúcar glas (45g)
  • 4 galletas oreo (45g)

Cobertura:

  • 4 galletas oreo (45g)

ELABORACIÓN

  • Triturar con un mortero las galletas para la base hasta que queden completamente desmenuzadas.
  • Derretir la mantequilla y mezclar junto con las galletas trituradas, se formará una especie de pasta.
  • En un molde desmontable de unos 20-22cm, extender la mezcla por toda la base.
  • Refrigerar durante 30 minutos.
  • A continuación, para el relleno, montar la nata con una varillas hasta obtener picos firmes. La nata debe refrigerarse previamente para que este lo más fría posible a la hora de montarla.
  • En otro bol, mezclar el queso con el azúcar.
  • Incorporar suavemente la nata montada con el queso con movimientos envolventes.
  • Triturar con el mortero las 4 galletas oreo y añadirlas a la mezcla.
  • Vertir el relleno en la base que hemos refrigerado antes y alisar la superficie con cuidado.
  • Refrigerar al menos durante 4-5 horas.
  • Por último, antes de servir, espolvorear 4 galletas oreo trituradas por toda la superficie.

CONSEJOS: Es muy importante que la nata este lo más fría posible, ya que de lo contrario, es posible que se corte. Lo ideal es refrigerarla unas horas antes y al montarla hacerlo con las varillas a la máxima velocidad (en el caso de que se monte a mano, realizarlo con vigor). Además lo ideal es dejar la tarta refrigerar toda la noche para que adquiera más consistencia. Por último, para facilitar el momento de desmoldar la tarta, previamente se puede colocar papel de horno en la base.

OPINIÓN DEL RESULTADO FINAL: Desde mi punto de vista, es una tarta con pocos ingredientes y bastante sencillos de encontrar en cualquier sitio. La elaboración tampoco es nada compleja para ser un plato de repostería. Además tienen un sabor y textura suaves al no realizarse con gran cantidad de azúcar en el relleno. También cuenta con la ventaja de que al no realizarse con horno, no es necesario estar controlando los tiempos para que se cuaje la tarta (que es como comúnmente se realizaría una tarta de queso tradicional). Aunque es cierto, que los tiempos de refrigeración son algo largos, el resultado en bastante bueno.



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