Bajo las calles, plazas y viviendas de Carmona se conserva uno de los patrimonios arqueológicos más singulares y menos conocidos de Andalucía. A varios metros de profundidad, una extensa red de minas de agua excavadas hace casi dos mil años sigue documentando cómo los romanos captaban, conducían y gestionaban un recurso esencial para la vida de la ciudad. Este legado subterráneo, prácticamente invisible para quienes pasean hoy por sus calles, constituye el eje de la séptima edición del curso ‘Introducción a la Espeleoarqueología aplicada: el estudio de las minas de agua. José Millán Naranjo in memoriam’, que ha comenzado hoy en el marco de la 24ª edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona.
Dirigido por el arqueólogo municipal de Carmona, Juan Manuel Román Rodríguez, y el espeleólogo Miguel Ángel Carranco Sancho, el curso combina formación teórica con trabajo de campo en el interior de estas estructuras hidráulicas, ofreciendo al alumnado una experiencia poco habitual incluso para muchos profesionales de la Arqueología. El curso cuenta con un equipo de profesorado perteneciente a la Asociación Andaluza de Exploraciones Subterráneas (AAES). Durante tres jornadas, los participantes aprenderán las técnicas específicas que permiten documentar, estudiar y conservar estos elementos patrimoniales. En el acto de presentación de dicho curso celebrado esta mañana han participado Ramón Gavira Gordón, concejal de Cultura, Patrimonio Histórico y Turismo del Ayuntamiento de Carmona, así como los directores del mismo.
Las minas de agua de Carmona constituyen uno de los conjuntos de ingeniería hidráulica romana más singulares conservados en Andalucía. Excavadas directamente en la roca, estas galerías permitían interceptar los acuíferos y conducir el agua mediante un sistema de pozos y canales que abasteció a la ciudad durante siglos. Muchas de ellas permanecieron olvidadas durante generaciones y solo en los últimos años han comenzado a estudiarse de manera sistemática gracias al trabajo conjunto del Servicio Municipal de Arqueología y de la AAES.
El curso nace precisamente de esa experiencia investigadora. Las exploraciones desarrolladas desde 2016 han permitido localizar, documentar y cartografiar una compleja red subterránea que ha revelado hasta qué punto el subsuelo de Carmona conserva un patrimonio todavía poco conocido.
Para afrontar estos trabajos ha sido necesario desarrollar una metodología específica que combina técnicas propias de la arqueología con procedimientos de progresión vertical y exploración espeleológica. Esa metodología es la que ahora se traslada al alumnado durante las sesiones prácticas.
Los participantes realizarán ejercicios de progresión vertical con cuerda y accederán al interior de algunas de estas minas para conocer de primera mano cómo se documentan sus estructuras, cómo se registran los datos arqueológicos y cuáles son las medidas de seguridad imprescindibles para trabajar en espacios subterráneos. El material técnico necesario será aportado por la organización del curso.
Más allá del interés científico, los responsables del curso destacan la importancia de conservar unas infraestructuras que permiten comprender cómo las sociedades antiguas resolvían un recurso tan esencial como el abastecimiento de agua. En una época marcada por los desafíos relacionados con la sostenibilidad y la gestión de los recursos hídricos, estas obras de ingeniería ofrecen también una valiosa oportunidad para reflexionar sobre el aprovechamiento del territorio y la capacidad técnica alcanzada por las civilizaciones del pasado.
Nuevos hallazgos arqueológicos
La actividad se desarrolla, además, en una ciudad que continúa ofreciendo nuevos hallazgos arqueológicos. Carmona, con más de cinco mil años de ocupación ininterrumpida, sigue revelando testimonios de prácticamente todas las etapas históricas, desde la Prehistoria hasta la época contemporánea. Sus excavaciones recientes demuestran que el potencial arqueológico del municipio está lejos de agotarse y consolidan a la ciudad como un punto neurálgico de investigación patrimonial de España.
El curso rinde homenaje a José Millán Naranjo, quien fue uno de los grandes impulsores del estudio de las minas de agua de Carmona y una figura de referencia de la espeleología andaluza, además de codirector durante varias ediciones de este curso de verano, junto a Juan Manuel Román. Su trabajo contribuyó de forma decisiva al conocimiento y protección de este patrimonio subterráneo, formando además a numerosos especialistas que continúan desarrollando hoy esa labor.
El curso ‘Introducción a la Espeleoarqueología aplicada: el estudio de las minas de agua. José Millán Naranjo in memoriam‘ se celebra del 27 al 29 de julio en modalidad presencial y será el que cierre la 24 edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona. A través de una combinación de teoría y práctica, ofrece una aproximación especializada a una disciplina todavía poco conocida, pero esencial para descubrir, documentar y preservar uno de los patrimonios más singulares que esconde el subsuelo de Carmona.




