¡Hola colorás y coloraos!
Para concluir esta serie, hablaremos un poco del papel que tuvo la mujer en la historia del coleccionismo y como participaron en la recolección de obras de arte en la catedral.
Aunque el rol de la mujer ha quedado siempre en segundo plano frente a la de los hombres de la nobleza y la alta burguesía, las investigaciones actuales muestran que no fueron solo receptoras de arte, sino también agentes con iniciativa propia, gusto definido y una capacidad económica relevante para gestionar su patrimonio. Su papel en el coleccionismo y el patronazgo artístico en Sevilla fue notablemente activo a finales del siglo XVIII, llegando a representar aproximadamente el 45% de la documentación notarial conservada.
Su intervención se documentó principalmente a través de cartas dotales, testamentos e inventarios. Estos documentos, por lo general, pertenecen a la alta burguesía. De este conjunto podemos destacar las obras de arte pertenecientes a Vicenta María Mendíbil, Luisa Herrera o Juana Bucarelli, mujeres que, debido a su estatus, albergaron obras de arte.
En cuanto a sus preferencias, predominaban las temáticas religiosas de carácter amable, especialmente de la vida de la Virgen o el Niño Jesús, mientras es prácticamente nula la presencia de temáticas mitológicas o escenas de género. También hay un marcado interés por la obra de Murillo, siguiendo modelos cortesanos como el de Isabel de Farnesio, además de objetos de pequeño formato y modas decorativas como las chinoiserie.
Algunas de las mujeres que aportaron donaciones a la Catedral de Sevilla fueron María del Rocío Esteller y Rodríguez en 1884, cuando donó los relicarios del Lignum Crucis y Lucía Coll y Reyes en 1913 que entregó de forma particular una Piedad con el Padre Eterno firmada por Juan de Sevilla. En otros casos, fueron pintoras las que intentaron presentar sus cuadros en la Catedral, como Joaquina Lozano y Guillén, que donó a la Catedral un cuadro de la Virgen del Carmen pintado por ella misma en 1818. Sin embargo, tras generar revuelo entre intelectuales por su baja calidad, la obra fue devuelta a su propietaria después de haber estado expuesta 36 días. Forma parte de las obras que aceptó el Cabildo, pero que según los encargados no merecían estar en el templo.
En conjunto, estas prácticas convierten a las mujeres en figuras clave del patronazgo artístico, cuya acción tuvo un impacto directo en el enriquecimiento del patrimonio institucional sevillano. Ellas también han demostrando que las mujeres podíamos formar parte de este grupo intelectual y cultural.
Bibliografía
Hernández Núñez, J. C. (2012). Coleccionismo y puesta en valor: la colección pictórica de la Catedral de Sevilla entre 1840 y 1929. I Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores.
Illán Martín, M. (2006). Coleccionismo y patronazgo artístico femenino en la Sevilla de finales del siglo XVIII. Lorenzana de la Puente, F. y Mateos Ascacíbar, FJ (aut.): Arte, poder y sociedad y otros estudios sobre Extremadura, 109-118.
Foto: Piedad con el Padre Eterno. Juan de Sevilla. Catedral de Sevilla.




