¡Hola, colorás y coloraos!
Si os piden que penséis en una flamenca, ¿qué se os viene a la cabeza? Un traje de lunares, ¿verdad? Es una asociación inmediata, lo más natural, como si los lunares hubiesen estado ahí desde el inicio, como si hubiesen nacido junto al traje, pero, ¿fue así?
La primera Feria de Abril de Sevilla se celebra en 1847 y lejos de ser la fiesta que es hoy en día, en sus inicios era una feria de ganado. Es en esta época cuando se comienza a ver una vestimenta estrella en la feria: una bata con volantes y lunares que acabó convirtiéndose en el traje de flamenca actual. Esta vestimenta alcanzó su estatus de traje oficial de la feria en 1929 con la Exposición Iberoamericana y es a partir de este momento cuando comienza a asociarse a la cultura española y más concretamente, a la andaluza.
Pero, si volvemos a lo que nos ocupa, ¿qué pasa con los lunares? El origen de este estampado no fue para nada deliberado ni una decisión artística, fue un error que se produjo en las fábricas textiles españolas del siglo XVIII. En estas fábricas a veces se utilizaba un método de estampación llamado huecograbado, que consistía en grabar imágenes o texto en cilindros que transfieren a la tela mediante pequeñas cavidades que contienen tinta, pero esta técnica acababa haciendo que apareciesen unas manchas en las telas. Al encontrarse con estas telas defectuosas, los fabricantes las vendieron muy baratas para deshacerse de ellas y acabaron en manos de las mujeres más humildes de la Andalucía de la época, que las usaron para sus trajes. Con sus lunares, colores y diseños, los trajes de estas mujeres, muchas de ellas de etnia gitana, se convirtieron, además de en una seña de identidad para ellas, en la última moda, en algo que las mujeres ricas comenzaron a replicar.
La historia de los lunares, desde esas batas de faena, hechas con telas defectuosas que enamoraron a las mujeres pudientes en las ferias de ganado, hasta llegar a ser uno de los elementos más icónicas del traje de flamenca, pasó por muchas etapas, pero la paradoja que representa su historia es preciosa: un defecto textil descartado se convirtió en un elemento identitario para las clases menos favorecidas que, con su visión y creatividad, vieron su potencial e hicieron que acabase siendo un símbolo de la cultura española. Puede que este estampado llegase a la fama por error, pero ya tenemos más que comprobado que ha llegado para quedarse.
Referencias
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Höhle, A. (2026) “¿Por qué los trajes de flamenca tienen lunares? El origen de un icono.” Consultado el 11 de abril de 2026. https://flamencaastridhohle.es/por-que-los-trajes-de-flamenca-tienen-lunares-el-origen-de-un-icono/?srsltid=AfmBOooc3ALYHs_2EZX6cH05eYl_HfWNk1wxtguduhtTrCR8A-wuHy2n
Vázquez García, C. (2025) “El traje de flamenca como símbolo cultural y artístico.” Trabajo fin de grado. Grado en Bellas Artes – Universidad de Sevilla. Consultado el 11 de abril de 2026. https://idus.us.es/server/api/core/bitstreams/65102300-0bf2-4548-985e-d3d05dcf18fe/content


