¡Muy buenas, coloraos y colorás!
Sevilla está llena de sitios que conocemos de oídas, que sabemos que están ahí, pero en los que muchas veces no entramos. Y uno de ellos es el Palacio de las Dueñas. Seguro que has pasado cerca, o al menos te suena… pero, ¿te has parado realmente a pensar lo que hay dentro?
Porque ya te digo yo que merece la pena.
Una casa-palacio con mucha historia
El Palacio de las Dueñas no es solo un edificio bonito. Es una casa-palacio que mezcla estilos como el gótico, el mudéjar y el renacimiento, algo muy típico en Sevilla. Esa mezcla ya te da una pista: aquí han pasado muchas cosas.
Durante siglos ha estado ligado a la Casa de Alba, y eso también se nota. No es un sitio cualquiera, es un espacio donde ha vivido gente importante (Duquesa de Alba), pero que al mismo tiempo conserva ese aire de casa sevillana, no de museo frío.
Patios, jardines… y esa luz de Sevilla
Si hay algo que llama la atención cuando entras es el tema de los patios. Volvemos a lo de siempre: el patio como centro, como lugar donde gira todo.
Pero aquí se mezcla con jardines, con vegetación, con esa luz tan característica de Sevilla que entra por todos lados. No es un sitio que impresione por ser enorme o grandioso, sino por el ambiente que tiene.
Es de esos lugares en los que te apetece ir sin prisa. En la foto de la entrada he dejado mi patio preferido el que más me apasiona ver.
Un sitio que también es cultura
Además, el Palacio de las Dueñas no es solo historia antigua. También tiene un punto cultural bastante interesante. Por ejemplo, allí nació Antonio Machado, lo cual ya le añade otra capa más al sitio.
Es curioso porque conecta patrimonio arquitectónico con patrimonio literario, algo que no siempre tenemos en cuenta.
Entre lo privado y lo visitable
Una de las cosas más interesantes es que este tipo de espacios han pasado de ser completamente privados a poder visitarse. Y eso cambia mucho la forma en la que los entendemos.
Ya no es solo “la casa de alguien importante”, ahora también es un lugar que forma parte de la ciudad, que puedes recorrer y hacer tuyo de alguna manera.
Sevilla más allá de lo típico
Lo hemos dicho en las anteriores entradas, sí, pero muchas veces nos quedamos con la Catedral, la Giralda, la Torre del Oro… que sí, que son increíbles. Pero Sevilla también está en estos sitios.
En lugares que no siempre son lo primero que visitas, pero que te ayudan a entender mejor cómo ha sido la ciudad por dentro, cómo se ha vivido.
Así que si algún día te da por perderte un poco por el centro, apunta este. No es de los más evidentes, pero precisamente por eso merece la pena.
¡Nos vemos en la siguiente entrada, coloraos y colorás!




