¡Hola, colorás y coloraos!
Antes de tener frigoríficos y aire acondicionado, había que tener ciertas estrategias para sobrevivir al verano andaluz. Es por esto que había algunos objetos tradicionales para intentar aguantar en estas tierras de altas temperaturas, siendo uno de ellos el botijo.
Es imposible determinar con exactitud la invención del botijo, porque al igual que otros recipientes de cerámica, este tiene miles de años de historia. Su inicio se sitúa en la Mesopotamia de hace unos 5500 años, cuando se comenzaron a desarrollar las primeras técnicas de cocción del barro. Con el paso del tiempo, su producción se fue extendiendo hasta llegar a la actualidad,
El botijo es uno de los objetos más vinculados a la cultura andaluza. Su nombre procede etimológicamente del término latino butticula, y la RAE lo define como una vasija de barro poroso utilizada para mantener el agua fresca, caracterizada por su forma abultada, con un asa en la parte superior, una abertura para llenarlo de agua u un pitorro para beber directamente de él.
En Andalucía, el botijo se ha convertido en un símbolo de la cultura tradicional. Está hecho de manera artesanal de barro cocido, y se ha utilizado durante generaciones para mantener el agua fresca durante los meses de calor. La clave principal de su capacidad refrigerante es el tipo de arcilla utilizada, que es un tipo de arcilla de mayor porosidad, lo que hace que el agua se enfríe de manera natural mediante evaporación.
Es considerado como uno de los sistemas de refrigeración más antiguos y eficaces, además de que destaca por su sencillez y su funcionalidad. Incluso a día de hoy resulta complicado encontrar un objeto capaz de mantener el agua fresca de una forma tan económica y sostenible. Durante los siglos ha sido un elemento imprescindible para quienes trabajaban al aire libre o pasaban muchas horas bajo el sol andaluz porque el botijo puede bajar la temperatura del agua en poco tiempo, sobre todo en ambientes secos y calurosos.
Más allá de su utilidad práctica, el botijo ha ocupado un lugar muy importante dentro de las casas, y es que hasta hace pocas décadas era muy habitual encontrarlo en patios, cocinas o incluso algunos bares, formando parte de la vida cotidiana de muchas familias andaluzas.
BIBLIOGRAFÍA:
Por Soleá. «EL BOTIJO: artesanía con historia». 2023. https://www.porsolea.com/wp-content/uploads/2023/11/botijo-origen-2.jpg




