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Andalucía siempre ha sido una tierra rica en leyendas, muchas de ellas muy antiguas, pero la historia de Moro, el perro callejero que apareció de la nada en Ferrán Núñez, un pequeño pueblo de Córdoba, y acompañó los entierros durante más de una década, ocurrió hace relativamente poco, entre los años setenta y ochenta, y aún quedan personas que lo recuerdan. Una de ellas es el historiador Francisco José Espejo, oriundo del pueblo, en el que vivió nuestro protagonista. Como vecino sabe que se trata de una historia real, por lo que ha querido publicarla como cuento, porque sabe que va a terminar pasando a la historia como una leyenda.
No está claro de dónde salió este perro, pero las teorías más sonadas son que un camionero lo abandonó en el pueblo, que era de un anciano o que, por este origen incierto y su afinidad con la muerte, era un ser sobrenatural. Entre las gentes del pueblo, que comienzan a convertir esta historia real en leyenda, gana la teoría sobrenatural. Porque es cierto que, por extraño que parezca, el perro no solo acudía a los entierros (más de 600 según algunas fuentes), sino que parecía predecir la muerte antes de que sucediese, alimentando ese halo de superstición.
La teoría de que era el perro de un anciano, si nos ponemos algo más analíticos, tiene mucho sentido. Las personas mayores, sobre todo en los pueblos, acostumbran a tener rutinas y hábitos muy marcados, como esperar el féretro para acompañarlo al cementerio y dar el pésame cuando fallece alguien en el pueblo. Según esta teoría, el perro habría adoptado los hábitos de su dueño y al fallecer este, mantendría la costumbre que a muchos les parecía tétrica y que lo hizo célebre. Tanto para bien como para mal.

Por el lado bueno, una vecina del pueblo le cogió cariño, lo cuidó y le puso el nombre por el que está pasando a la historia: Moro. Este nombre no tenía ninguna connotación racista, sino que era un nombre muy típico para los perros de los pueblos, ya que se solían elegir según el color (si era marrón, canelo y si era blanco, copito o paloma) del animal. Sin embargo, probablemente también fue su fama la que le causó su triste final. Según el testimonio de la mujer que lo cuidaba, Moro murió de una paliza, tiraron su cadáver junto a un paredón y se cuenta que, por haberlo dejado sin enterrar, el paredón se cayó sobre el perro al día siguiente.
La muerte de este curioso animal quizás fue provocada por el miedo de la gente a las supersticiones y al símbolo de muerte en el que se había convertido, aunque también es posible que solo fuese obra de la maldad de algunos desalmados. A pesar de su final, la historia ha quedado inmortalizada como algo más que una leyenda que pasa de generación en generación en el pueblo, mutando con el tiempo y las palabras, ha quedado escrita en papel para que nunca se olvide.
Referencias
Ayuntamiento de Fernán Núñez (2014). “«Moro» Perro de los Entierros.” Consultado el 14 de mayo de 2026. https://fernannunez.es/moro-perro-de-los-entierros/
Ayuntamiento de Fernán Núñez (2015). “moro3 [imagen].” Consultado el 14 de mayo de 2026. https://fernannunez.es/wp-content/uploads/2015/03/moro3.jpg
Ayuntamiento de Fernán Núñez (2015). “moro4 [imagen].” Consultado el 14 de mayo de 2026. https://fernannunez.es/wp-content/uploads/2015/03/moro4.jpg
Vega, Á. (2022). “El cuento sobre el perro que asistió a más de 600 entierros en Fernán Núñez.” Consultado el 14 de mayo de 2026. https://www.eldiadecordoba.es/cordoba/cuento-perro-entierros-Fernan-Nunez_0_1750925143.html



