Formación Permanente

UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

“La traducción derriba la barrera de los idiomas y hace posible que podamos entendernos”

Cada día millones de personas leen un prospecto médico, disfrutan de una película, consultan una página web, firman un contrato o acceden a una investigación científica sin detenerse a pensar que alguien ha hecho posible esa comunicación entre lenguas distintas. La traducción suele pasar desapercibida cuando está bien hecha, pero constituye uno de los pilares invisibles sobre los que se sostiene buena parte de la sociedad global. Así lo defienden Concepción Martín Martín-Mora e Isabel Jiménez Gutiérrez, directoras del curso ‘Orientaciones y herramientas para la traducción profesional’, que se ha celebrado esta semana dentro de la 24 edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona.

“Una buena traducción es aquella que permite que el lector olvide que está leyendo un texto traducido”, explican las especialistas. Lejos de limitarse a trasladar palabras de un idioma a otro, el trabajo del traductor consiste en interpretar contextos, preservar matices culturales y adaptar cada mensaje a las necesidades de quienes lo reciben.

Las responsables del curso recuerdan que la traducción está presente en prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana, aunque con frecuencia pase inadvertida. Desde la legislación europea hasta la literatura, el cine, los videojuegos, la información científica o el comercio internacional, la labor de estos profesionales facilita el intercambio de conocimiento y contribuye a eliminar barreras que, aunque invisibles, condicionan la comunicación entre personas y culturas. “La traducción derriba las barreras de los idiomas y hace posible que podamos entendernos”, señalan.

En este contexto, la irrupción de la inteligencia artificial ha transformado profundamente la profesión, pero no ha reducido la importancia del factor humano. Al contrario, Concepción Martín e Isabel Jiménez consideran que estas herramientas están modificando la manera de trabajar, obligando a los traductores a desarrollar nuevas competencias relacionadas con la supervisión, la revisión crítica y la posedición de textos generados automáticamente.

“La inteligencia artificial es una herramienta de apoyo, no un sustituto del profesional”, afirman. Aunque reconocen que los sistemas de traducción automática han alcanzado un elevado nivel de calidad en determinados contextos, advierten de que todavía presentan importantes limitaciones cuando es necesario interpretar referencias culturales, juegos de palabras, ironías, dobles sentidos o documentos de especial complejidad técnica o jurídica.

Por ello, insisten en que el criterio profesional continúa siendo indispensable, especialmente en ámbitos sensibles como la traducción sanitaria, jurídica o institucional, donde un pequeño error puede tener consecuencias relevantes. En estos casos, explican, la revisión humana garantiza no solo la corrección lingüística, sino también la precisión terminológica y la adecuación al contexto.

Formación continua

Las directoras del curso consideran que la profesión atraviesa un momento de transformación que exige una formación permanente. El mercado demanda perfiles cada vez más versátiles, capaces de combinar un excelente dominio de las lenguas con competencias digitales, capacidad de documentación, especialización temática y pensamiento crítico. “La formación continua ya no es una opción, sino una necesidad”, sostienen.

A su juicio, esta evolución también está ampliando las oportunidades profesionales para quienes se dedican a la traducción. Junto a los ámbitos tradicionales han surgido nuevas especializaciones relacionadas con la localización de contenidos digitales, la traducción audiovisual, la accesibilidad, la gestión terminológica o la revisión de textos generados mediante inteligencia artificial.

Más allá de la dimensión tecnológica, las especialistas reivindican el valor cultural y social de una profesión que contribuye al entendimiento entre personas de diferentes países. Traducir, explican, significa también interpretar formas distintas de mirar el mundo y construir puentes entre realidades diversas. “Cada lengua refleja una manera particular de comprender la realidad y el traductor actúa como mediador entre esas culturas”, destacan.

El curso ‘Orientaciones y herramientas para la traducción profesional’, celebrado los días 29 y 30 de junio en modalidad online, ha ofrecido a estudiantes y profesionales una aproximación práctica a las competencias que actualmente demanda el mercado, abordando tanto los recursos tecnológicos disponibles como las habilidades necesarias para ejercer una profesión en constante evolución, donde el conocimiento especializado y el criterio humano siguen marcando la diferencia.