Las bibliotecas han dejado de ser hace tiempo simples lugares donde consultar libros. En una sociedad marcada por la digitalización y el acceso constante a la información, desempeñan un papel esencial en el desarrollo del pensamiento crítico y la alfabetización informacional, ayudando a las personas a buscar, evaluar y utilizar la información de forma responsable. Así lo sostienen Isabel María Pérez Luque, responsable de Automatización de la Biblioteca de la Universidad Pablo de Olavide, y Miriam Roncero Bazarra, responsable de Formación e Información de la Biblioteca de la UPO, directoras del curso ‘Biblioteca en juego: innovación, aprendizaje y motivación’, que concluye hoy dentro de la 24 edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona.
“La abundancia de información no siempre implica conocimiento”, explican las especialistas. En un entorno donde cualquier persona puede acceder en segundos a millones de contenidos, consideran imprescindible dotar a la ciudadanía de herramientas que le permitan localizar información fiable, interpretarla con criterio y utilizarla de forma ética y responsable. En este contexto, sostienen que las bibliotecas se han convertido en espacios de aprendizaje que fomentan el pensamiento crítico y preparan a las personas para desenvolverse con autonomía en la sociedad digital.
Las directoras del curso recuerdan que las bibliotecas han evolucionado profundamente durante las últimas décadas. A los fondos bibliográficos tradicionales se han sumado libros electrónicos, bases de datos científicas, plataformas digitales y numerosos recursos tecnológicos que amplían el acceso al conocimiento. Al mismo tiempo, continúan siendo espacios abiertos e inclusivos que contribuyen a reducir la brecha digital mediante el acceso gratuito a tecnología, formación e información.
Las directoras del curso subrayan que esta transformación no implica abandonar la esencia de las bibliotecas, sino ampliar sus funciones para responder a las necesidades actuales de la sociedad. Además de custodiar y facilitar el acceso al conocimiento, estos espacios se han convertido en lugares donde se fomenta el aprendizaje permanente, la formación en competencias digitales y el acceso igualitario a la información, contribuyendo así a reducir la brecha digital y social.
Alfabetización digital
La irrupción de la inteligencia artificial representa, a su juicio, una oportunidad para mejorar los servicios bibliotecarios, agilizar las búsquedas de información y personalizar determinados procesos. Sin embargo, advierten de que estas herramientas también obligan a reforzar la alfabetización digital de la ciudadanía. “Las bibliotecas deben ayudar a comprender cómo funcionan estas tecnologías, cuáles son sus limitaciones y qué sesgos pueden presentar”, señalan. En este sentido, consideran que el pensamiento crítico constituye una competencia imprescindible para desenvolverse en un entorno donde conviven información rigurosa y contenidos falsos o manipulados.
Las responsables del curso observan también una transformación en la manera en que las nuevas generaciones se relacionan con la lectura. Lejos de la idea de que los jóvenes leen menos, explican que lo hacen de forma diferente, principalmente a través de entornos digitales y formatos multimedia. “No se trata de una pérdida del interés por la lectura, sino de un cambio en los hábitos y en las formas de acceder al conocimiento”, apuntan. Precisamente por ello, consideran que las bibliotecas deben adaptarse a esos nuevos lenguajes y ofrecer experiencias más dinámicas, participativas y cercanas.
En ese proceso de transformación adquiere especial protagonismo la gamificación. Incorporar dinámicas propias del juego a la formación, explican, favorece una mayor implicación de las personas participantes, incrementa la motivación y convierte al alumnado en protagonista activo de su propio aprendizaje.
Según explican, la incorporación de dinámicas de juego permite crear experiencias de aprendizaje más participativas, favoreciendo la curiosidad, la creatividad y la implicación de los usuarios/as. Lejos de entenderse como un simple elemento lúdico, la gamificación se plantea como una metodología que facilita la adquisición de conocimientos y el desarrollo de habilidades como el trabajo en equipo, la resolución de problemas o el pensamiento crítico.
Las bibliotecas están incorporando también nuevas fórmulas para conectar con la sociedad. Laboratorios ciudadanos, espacios de creación colaborativa, tecnologías como la impresión 3D o actividades de mediación cultural forman parte de una evolución que busca convertir estos centros en lugares de encuentro, experimentación e innovación. «La biblioteca debe ser un espacio donde aprender, crear y compartir conocimiento», defienden.
Las directoras del curso subrayan igualmente el importante papel social que desempeñan estas instituciones en la reducción de desigualdades. Al garantizar el acceso universal y gratuito a recursos educativos, tecnológicos y culturales, las bibliotecas contribuyen a democratizar el conocimiento y a ofrecer oportunidades de aprendizaje a todas las personas, con independencia de su situación económica o social.
Para Isabel María Pérez Luque y Miriam Roncero Bazarra, las bibliotecas seguirán desempeñando un papel esencial en los próximos años precisamente por su capacidad para adaptarse a los cambios tecnológicos sin perder su vocación de servicio público. A su juicio, el reto consiste en combinar la innovación con la misión tradicional de garantizar un acceso libre, igualitario y de calidad a la información y al conocimiento.
El curso ‘Biblioteca en juego: innovación, aprendizaje y motivación’ ha reunido a profesionales del ámbito bibliotecario y educativo para analizar nuevas metodologías de aprendizaje, estrategias de gamificación e iniciativas innovadoras destinadas a reforzar el papel de las bibliotecas como espacios de formación, participación e inclusión en la sociedad del conocimiento.




