Las tortas de Alcalá: la tarjeta de presentación de los alcalareños

¡Hola, colorás y coloraos!

En el corazón de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) late desde hace generaciones un dulce que ha traspasado las cocinas locales hasta convertirse en un símbolo de identidad y tradición de la ciudad: las tortas de Alcalá. Pero, ¿por qué los ciudadanos de esta localidad están tan orgullosos de que se hayan convertido en su gran símbolo de representación?

La tradición del consumo de las tortas está íntimamente ligado a la historia, la memoria colectiva y la cultura gastronómica de Alcalá de Guadaíra, ya que, a partir de los siglos XIV y XV y gracias al río Guadaíra, se convirtió en el centro de producción harinera y panadera de toda Sevilla. En aquel momento, los horneros dedicaban las mañanas a hacer pan y, por las tardes, sus mujeres aprovechaban los restos de la masa sobrantes y, al mezclarlos con otros ingredientes, nació el  producto que hoy se conoce como torta de Alcalá.

La fecha exacta del origen de este producto es incierta, sin embargo, sabemos que confiterías históricas de la ciudad, como La Centenaria, que se fundó en 1860, han mantenido la receta tradicional durante más de un siglo, transmitiéndola así de generación en generación.  

Este dulce artesanal de forma plana y muy fina se hornea hasta alcanzar un tono dorado y una textura crujiente, de hecho, su encanto se encuentra en la delicadeza y ligereza de la torta. La masa tiene como ingredientes básicos la harina de trigo y la manteca de cerdo y se aromatiza con ralladura de limón, clavos, canela y anís. Este último es el que le da el sabor característico a este postre. Después, la masa se estira y se pasa por azúcar y ajonjolí. 

Tradicionalmente, se consumen acompañadas de café o una copa de anís y se comparten en sobremesas familiares y celebraciones locales. De esta forma, las tortas de Alcalá se han convertido en una seña de identidad de Alcalá de Guadaíra. Su ayuntamiento y asociaciones de productores las han coronado como embajadoras de la gastronomía de la ciudad incluso presentándolas en envases con diseños que reflejan aspectos culturales y artísticos de Alcalá.

Además, han generado implicaciones económicas y sociales reales: su producción y comercialización ayudan a mantener edificios tradicionales, sostener pequeñas confiterías familiares y potenciar la actividad empresarial local. La participación de estas tortas en iniciativas de promoción y turismo gastronómico las ha colocado como un atractivo más para quienes visitan la ciudad y quieren llevarse un pedazo de Alcalá a través del paladar.

Si todavía no las has probado, no esperes más: ¡acércate a una confitería alcalareña y déjate conquistar por el sabor crujiente y aromático de las auténticas tortas de Alcalá!

REFERENCIAS:

Emma Garcia Vazquez
Emma Garcia Vazquez
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