La dulce madrugada de El Viso del Alcor: tradición del «Día del Chocolate»

¡Hola, colorás y coloraos!

En la provincia de Sevilla, muchas localidades celebran sus fiestas patronales con costumbres únicas, pero pocas son tan entrañables como el «Día del Chocolate» de El Viso del Alcor. Esta tradición forma parte de las fiestas en honor a Santa María del Alcor, patrona del municipio, y cada año reúne a vecinos y visitantes en una noche marcada por la convivencia y el sabor dulce.

La celebración tiene lugar en la noche del 11 de septiembre, víspera del gran día de la patrona. Después del rezo del Rosario y los actos religiosos previos, los vecinos del pueblo sacan sus mesas a la calle y comparten una de las tradiciones más queridas: tomar chocolate caliente acompañado de dulces típicos del pueblo. Es habitual ver a familias y grupos de amigos cenando en las puertas de sus casas o reuniéndose en plazas y calles del centro histórico, creando así un ambiente festivo y muy familiar.

El chocolate, como hemos mencionado antes, suele tomarse con productos típicos elaborados en confiterías locales, como magdalenas, suspiros o pequeños pastelitos que en estas fechas se venden en grandes cantidades para celebrar la ocasión y que ninguna familia se quede sin ellos. 

Sin embargo, esta noche no solo gira en torno a la gastronomía, sino que lo más importante es el ambiente de convivencia que se crea en el pueblo. Las calles se llenan de cantos, risas y conversaciones hasta bien entrada la madrugada. Muchas de las personas que visitan el pueblo por primera vez en estas fechas se sorprenden por la hospitalidad de los vecinos, que no dudan en invitar a unirse a su mesa y compartir chocolate con quien se acerque.

Para muchos visueños, este momento es uno de los más esperados de todo el año, ya que marca el inicio del día grande de las fiestas patronales. Y es que la celebración solo empieza aquí, ya que al día siguiente, 12 de septiembre, además de las actividades festivas y religiosas, se encuentra la tradición de comer potaje en las calles. El pueblo, después de descansar unas horas, vuelve a llenarse de vecinos con ollas y platos de potaje o paelleras llenas de arroz. Es costumbre que muchos vecinos lleven sus potajes a mesas de otras familias y que se cante una salve a la Virgen, recordando el origen de esta fiesta. Este almuerzo se alarga hasta la tarde, cuando todos recogen para ver el recorrido de la procesión de Santa María del Alcor.

Así es como El Viso celebra su historia: juntos, en la calle y alrededor de la mesa. 

REFERENCIAS:

Emma Garcia Vazquez
Emma Garcia Vazquez
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