¿Qué perdió quien se fue a Sevilla?

¡Hola, colorás y coloraos!

Seáis de Sevilla o no, seguramente ya habréis escuchado el famoso refrán «quien se fue a Sevilla perdió su silla». Todos sabemos que es una frase que se usa para justificar que quien abandona su sitio, aunque sea momentáneamente, pierde su derecho a ocuparlo y ya sea tras haber sido víctimas del robo del sitio más cómodo del sofá, de vuestra silla favorita de la mesa o de la de una sala de espera mientras ibais un segundo al baño, seguro que os han dicho esta frase con retintín, pero ¿de dónde viene?

Es tan conocida que todos la hemos automatizado y hemos dejado de preguntarnos el porqué de que sea Sevilla concretamente, ¿es para hacer la rima o es que es algo que solo pasa en la capital de Andalucía? Lo cierto es que el refrán está basado en un hecho histórico que ocurrió a mediados del siglo XV, durante el reinado del rey Enrique IV de Castilla y ya en la última etapa de la Reconquista con resistencia musulmana solo en algunas ciudades de la zona sur de la península.

Los protagonistas de esta historia son dos arzobispos de la familia Fonseca, sobrino y tío. El tío, Alonso de Fonseca, era el arzobispo de Sevilla y su sobrino el de Santiago de Compostela. En el momento de su nombramiento, el joven Fonseca, temeroso de la situación a la que iba a enfrentarse en el reino de Galicia, muy alterado en el momento, le pide ayuda a su tío. Don Alonso, mayor y con más experiencia, decide ayudar a su sobrino, por lo que acuerdan que él iría temporalmente a Santiago para calmar los ánimos y que su sobrino se quedará en su puesto en el arzobispado de Sevilla. Pasados unos pocos años y con el ambiente tranquilo en Santiago, el tío regresó a Sevilla para recuperar su puesto, su silla arzobispal, pero no fue poca la sorpresa que se llevó al ver que su sobrino se resistía a deshacer el intercambio. El joven Alonso, muy cómodo en Sevilla, sobre todo teniendo en cuenta que en la época era una de las ciudades más prósperas de todo el reino, se negó a abandonar el puesto, por lo que tuvieron que intervenir el rey Enrique IV y el Papa, que acordaron que ambos volviesen a sus puestos originales.

La importancia y el revuelo que causó este episodio hizo que se crease la expresión popular que aún hoy en día seguimos utilizando. ¡Aunque hay algo que no cuadra! ¿«Quien se fue a Sevilla perdió su silla» o más bien «quien se fue de Sevilla perdió su silla»? Este error en la expresión popular nos hace reflexionar un instante sobre los motivos para que esto suceda, pero pronto nos daremos cuenta de que es lógico pensar que desde entonces la historia fuese de boca en boca, moldeándose y transformándose a medida que los hablantes transmitían las historias.

 

Referencias

Casanova, F. (2017) “«El que se fue de Sevilla, perdió su silla» [imagen].” Historias de nuestra historia. Curiosidades. Consultado el 7 de mayo de 2026. https://cvc.cervantes.es/lengua/refranero/ficha.aspx?Par=59398&Lng=0

Centro Virtual Cervantes. (s.f.) “Quien fue a Sevilla perdió su silla.” Refranero multilingüe. Consultado el 7 de mayo de 2026. https://cvc.cervantes.es/lengua/refranero/ficha.aspx?Par=59398&Lng=0

Iribarren, J. M. (2015) “El porqué de los dichos. Sentido, origen y anécdotas de dichos, modismos y frases proverbiales.” Barcelona: Ariel.

Paura, C. V. (2024) “¿De dónde viene la expresión «quien se fue a Sevilla perdió su silla»?” Historia. National Geographic. Consultado el 7 de mayo de 2026. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/donde-viene-expresion-quien-se-fue-a-sevilla-perdio-su-silla_21461

Sara Elices Brito
Sara Elices Brito
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