Entrevistas

«Nuestro proyecto más ambicioso es convertir el campus en un enorme jardín botánico»

Entrevista a Francisco José Fernández Martín, coordinador de Política Ambiental de la UPO

Francisco José Fernández Martín, coordinador de Política Ambiental de la UPO
Francisco José Fernández Martín, coordinador de Política Ambiental de la UPO

Desde sus inicios, la Universidad Pablo de Olavide ha mostrado su compromiso con la conservación del entorno natural en el que se encuentra su campus. Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, que se conmemora el 5 de junio, el coordinador de Política Ambiental de esta universidad, Francisco José Fernández Martín, nos explica en esta entrevista las medidas que se llevan a cabo en la UPO para preservar la riqueza natural que la rodea.

 

¿Qué función desempeña la Coordinación de Política Ambiental de la Universidad Pablo de Olavide?

Nos ocupamos de cuidar el medio natural propiamente dicho, ya sea el mantenimiento de los jardines de ornamento como la protección de los espacios naturales silvestres, como la laguna, las praderas y la fauna.

¿En qué medida protege la UPO el medio ambiente?

La UPO puede ser una de las universidades de Andalucía, e incluso de España, que más apoya al medio ambiente, puesto que el campus está situado en un entorno casi natural que intentamos preservar a toda costa. Es decir, protegemos a los animales y plantas que habitan en el campus en su estado natural con todas sus consecuencias. Por esta razón, por ejemplo, la comunidad universitaria puede ver esas hierbas tan altas, ya que están fructificando naturalmente. Habitualmente, en otros centros públicos esto no es así, ya que suelen tener los jardines impecables estéticamente. Nosotros sacrificamos la estética por la naturaleza, ya que dentro de estas plantas hay animales que se están protegiendo o que están alimentándose. Si les quitamos esa protección esos animales huirían de aquí. De esta manera se respeta el ciclo natural de la vida, y solo al final de la temporada de siembra es cuando segamos por seguridad para evitar incendios.

¿Qué iniciativas lleva a cabo la Olavide?

La más destacada ha sido la recuperación de la laguna, que desapareció a principios de siglo pasado y que afortunadamente ahora tenemos a pleno rendimiento, lo que ha permitido que hayan vuelto muchas especies de aves que habían desaparecido de esta zona. Actualmente podemos presumir de tener una variedad de animales y plantas bastante interesantes.

Otra iniciativa es poder compaginar vida silvestre con jardines ornamentales y con las zonas deportivas. Digamos que dividimos el campus de la UPO en tres zonas: las deportivas, donde se pueden utilizar los jardines, las ornamentales, donde se puede pasear por sus jardines y disfrutar de ellos, y la silvestre, que prácticamente está reservada a animales.

También podemos destacar la puesta en marcha de los huertos urbanos, iniciativa de la comunidad universitaria que funciona a pleno rendimiento. Además, junto a los huertos se ha inaugurado recientemente un espacio de investigación, cultivo y reproducción de especies agrícolas de origen americano, coordinado por CEI CamBio en colaboración con dos asociaciones de Jaén. 

¿Qué próximos proyectos se plantean desde la Coordinación de Política Ambiental de la UPO?

Sin duda, el proyecto a largo plazo más ambicioso es convertir el campus en un jardín botánico, recuperando y renovando poco a poco los jardines y patios sin que pierdan su esencia. Es un proyecto a gran escala ya que prácticamente todo el campus formará parte de él, por ello hay que hacer muy buena programación de plantación y de diseño, para que podamos disfrutar de este jardín pero que a la vez sea cómoda y práctica la visita, tanto para los que quieran estudiar las distintas especies que albergará como para todos los que pasamos nuestro día a día en esta universidad. Para ello, por ejemplo, ya contamos con el jardín de hierbas aromáticas o con un jardín zen,  y vamos a empezar a trabajar en un jardín mexicano.

¿Cómo se puede involucrar la comunidad universitaria en el cuidado del medio ambiente?

Uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos es concienciar a la gente de que el campus de la Olavide está ubicado en un entorno natural. Hay muchas críticas, voces que se quejan del aspecto silvestre o del aspecto “abandonado” que tienen algunas zonas del campus, sin saber que nos estamos preocupando de la naturaleza.

Otro de los problemas que tenemos son los vehículos: hay gente que aparca en zonas verdes y jardines, y atraviesan zonas prohibidas creando senderos donde no deben crearlos y destruyendo instalaciones de riego, zonas para siembra, en fin, destruyendo espacios naturales. La suciedad es otro problema. Podemos limpiar los jardines, pero limpiar el campo es imposible, ya que hay zonas que no se pueden pisar. Aunque hay mucha gente que no lo crea, es mucho más difícil cuidar el campo silvestre que las zonas ajardinadas. Limpiamos el campo a mano, pero con unas pautas. Por ejemplo, actualmente es la época de cría de muchos insectos, así que no podemos ir con una barredora por encima porque desaparecerían y ya no criarían aquí. Tenemos que tener en cuenta que no podemos romper la cadena de vida: unos animales se alimentan de otros; si desaparecen los insectos, pues desaparecerán los animales que se alimentan de ellos. De hecho, no utilizamos una gota de herbicida desde hace nueve años, y no pasa nada.

Este año, el Día Mundial del Medio Ambiente se centra en la necesidad de respetar la capacidad del planeta y cómo gestionar los recursos de modo eficiente ¿cómo puede afrontar la UPO estos desafíos?

La Universidad Pablo de Olavide tiene una política muy estricta en cuanto al gasto energético, ya sea de luz, agua o gas. De hecho, es líder en la gestión de eficiencia energética y de instalaciones gracias al control en tiempo real del consumo energético y la monitorización de las instalaciones del campus, por lo que ha sido galardonada con varios premios.

Si hablamos de medidas muy concretas podemos mencionar la instalación de placas solares en los edificios de los gimnasios y en las zonas deportivas, las iluminarias de los edificios nuevos, que atraviesan el techo para dar luz al interior y que podemos ver en los vestuarios de los campos de fútbol, el mínimo gasto de agua en mantenimiento de jardines, o el control del gasto de luz a través de programas informáticos que permiten, por ejemplo, que la luz se apague cuando no hay nadie en ese lugar.