Entrevistas

La Otra: “El arte es una gran herramienta de transformación política y las mujeres tenemos mucho que ganar desde ahí»

Entrevistamos a la cantante y compositora madrileña con motivo del concierto que ha ofrecido en Sevilla en el marco del VII Encuentro Mil Formas de Mirar y Hacer: ‘Artes y Mujeres. Invisibilidades y Nuevas Agencias’, impulsado por el Vicerrectorado de Cultura y Compromiso de la Universidad Pablo de Olavide

Empezó a dar conciertos como una forma de activismo y eligió el nombre artístico de ‘La Otra’ porque “tenía el deseo de ser más libre de lo que le había tocado ser”. Para Isa Casanova, el arte y el compromiso social han ido siempre de la mano, como demuestran las letras de sus canciones y las referencias que han marcado su música (la canción de autor clásica latinoamericana o el rap, entre otras).  Sobre su profesión artística y su deseo de mejorar el mundo, nos ha hablado antes del concierto ofrecido en la Sala Antiquarium de Sevilla, en el marco de un encuentro que reflexiona sobre el ejercicio de las artes y la condición de ser mujer.

¿Cómo surge la idea de dedicarse a la música?

La idea de dedicarme a la música surgió cuando ya me estaba dedicando a la música porque, en realidad, nunca fue un plan que yo tuviera en mente. Los primeros años en que empecé a dar conciertos lo hacía como una forma de activismo o, al menos, yo así me lo contaba porque en el fondo, eran muchas más cosas: era sanador, era una forma de autoexpresión, una forma de desarrollo personal…

Cada vez fui teniendo más conciertos hasta que llegó un momento en el que no podía compatibilizarlo con un trabajo. Así que pensé en armarme una gira (la primera gira intensa fueron 15 conciertos en un mes) e intentar que fuera un oficio. Así, hasta hoy.

¿Por qué cree que ha conectado tanto con el público? ¿Qué es lo que más gusta a sus seguidores de su música?

Me hago esta pregunta muchas veces y cada vez me respondo de manera diferente. Lo que sí tengo claro es que muchas mujeres se sienten identificadas con lo que digo y creo que eso tiene que ver con el hecho de que hay un camino común que compartimos muchas mujeres en la época en la que vivimos.  Es un camino que va de buscar esa liberación personal y colectiva, de replantearnos lo que hemos aprendido, de leernos a nosotras mismas, de leer el mundo…Creo que estamos en un proceso muy bonito de apertura, de cambio.

Dentro de este proceso de cambio en la parcela del feminismo, ¿cuál considera que es el paso más necesario? ¿Dónde estaría la clave para avanzar en igualdad?

Creo que es una pregunta muy compleja, aunque diría que para mí todo tiene mucho que ver con el sistema económico en el que vivimos. Las cosas que más pesan y que hacen que nuestra vida sea como es para mí está vinculada al sistema económico neoliberal y todo lo que ello implica. Pienso que Silvia Federici tiene una aproximación muy acertada para entender todo esto.

Por otra parte, a nivel personal, creo que es relevante el tema de las contradicciones: resulta muy difícil perseguir otras formas de vida y otras formas de relacionarnos y generar vínculos. Estamos construidas y no hemos elegido los elementos que nos han construido. Deshacer esto no depende de un acto de voluntad. Ahí está, creo yo, el centro de muchas cuestiones

¿Cree que deberían orientarse los esfuerzos hacia una educación para ‘construir’ en igualdad?

Sí, pero no solo. Es un cambio estructural a todos los niveles desde lo material hasta lo simbólico. Pienso en educación pero no solo en educación formal. Entendiendo que la educación se da a través de muchos canales que tienen que ver con lo que se dice, con lo que no se dice, con lo que se representa, con lo que no se representa, con cómo es visible lo que es visible y cómo es invisible lo que es invisible, cómo hay cosas que son legítimas y cosas que no los son… Hay una frase que me gusta mucho sobre este tema: “El orden de las cosas ejerce una persuasión clandestina”.

Es la primera vez que participa en los Encuentros ‘Arte y Compromiso’ que impulsa la Universidad Pablo de Olavide, ¿qué opinión le merecen este tipo de actividades?

Me encanta que se impulsen este tipo de proyectos desde un espacio académico. Lo considero muy necesario y estoy encantada de participar. Por lo que he podido ver del programa se ha invitado a personas que están fuera de la academia, en otros espacios, y que están haciendo cosas muy interesantes. Me parece genial que se invite también a personas que provengan de distintos espacios para participar en la construcción de la cultura en la que yo creo, que es una cultura de todas y para todas.

En esta edición, el programa ‘Arte y compromiso’ aborda la relación entre el ejercicio de las artes y la condición de ser mujer, ¿qué idea le viene a la mente sobre este binomio?

Es una pregunta muy abierta pero lo primero que se me viene a la cabeza, aunque suene obvio, es que el arte es una gran herramienta de transformación política y las mujeres tenemos mucho que ganar desde ahí.