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El placer de estudiar de intercambio en el extranjero: consejos para conseguirlo desde secundaria

Rosa M. Rodríguez-Izquierdo, Universidad Pablo de Olavide y Andrés Ajo Lázaro, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

Estudiar en el extranjero es una opción que se ha extendido en las últimas décadas. Cada año, millones de estudiantes de todos los niveles educativos se desplazan para cursar un periodo de intercambio de estudios en un país extranjero.

Aunque la experiencia de estudiar en el extranjero es recomendable en cualquier nivel de enseñanza, el estudiantado tiene más tendencia a hacer estos intercambios cuando alcanza niveles más avanzados o de educación terciaria (formación universitaria y formación profesional de grado superior).

De media, en la OCDE, el 3 % de quienes estudian ciclos cortos de educación terciaria, 5 % de quienes estudian un grado y el 24 % en doctorado son estudiantes de movilidad internacional.

En lo que respecta a España, en 2021 el alumnado internacional representaba el 1,2 % del total de estudiantes de ciclos cortos de educación terciaria, el 1,7 % de quienes estudiaban un grado, el 9,0 % en los estudios de máster y el 19,5 % en los de doctorado.

Pero la oportunidad de estudiar y formarse con periodos de intercambio en el extranjero no existe solo para los estudiantes de educación superior. Cada vez en mayor número, el alumnado de educación secundaria se anima también a emprender este camino, fundamentalmente a través de sus centros educativos.

Opciones para estudios de intercambio no universitarios

El buque insignia de la movilidad del alumnado europeo y, por tanto, de la internacionalización de la educación en Europa, es Erasmus+, el mayor programa de intercambio educativo de la Unión Europea para la educación, la formación, la juventud y el deporte.

Son muy conocidas las movilidades Erasmus+ de estudiantes de educación superior, pero el programa de intercambio de estudios Erasmus+, siempre en el marco de los centros educativos, está cargado de oportunidades de movilidad tanto para estudiantes como para docentes de todos los niveles.

El alumnado participa en intercambio de estudios de grupo (de 2 a 30 días de duración) y en intercambios individuales por periodos de entre 10 y 365 días. Las movilidades se producen a centros educativos de acogida de otros países. El alojamiento de los estudiantes ocurre habitualmente en familias del mismo centro de acogida, que actúan de manera voluntaria, lo que facilita una mayor inmersión cultural y social de estos adolescentes.

En el caso de las movilidades individuales, el centro educativo de envío, el de acogida, el estudiante y su familia, pactan, antes del comienzo de la movilidad, un acuerdo de aprendizaje que recoge el programa de estudios, los resultados esperados, las medidas de seguimiento, tutoría y apoyo, la evaluación de los resultados de aprendizaje y su reconocimiento, así como las medidas de reintegración al centro de envío una vez que la movilidad finalice.

Cientos de miles de intercambios con el extranjero

Erasmus+ es un programa de éxito de participación también antes de la etapa universitaria. En Educación Escolar (es decir, primaria y secundaria), de acuerdo con el último informe anual sobre el programa publicado por la Comisión Europea, durante el año 2021 (un año complejo, dadas las restricciones a la movilidad en muchos países por la pandemia de COVID-19) se realizaron un total de 186.100 movilidades de estudiantes y de personal de este sector educativo, de las que el 76 % fueron de alumnado, mayoritariamente de educación secundaria.

Para poner en contexto estas cifras, el informe señala que los intercambios en educación superior en ese mismo año fueron 280 500, cerca de 80 000 los de formación profesional (excepto grado superior) y algo más de 5 000 los de educación de personas adultas.

Además, el aumento de presupuesto disponible en los años 2022 y 2023 y siguientes, el final de la pandemia, así como la creciente demanda para estudiar de intercambio, aseguran un incremento indudable y significativo del número de estos intercambios de estudios en todas las etapas.

Movilidad para el profesorado

También el profesorado de todos los niveles tiene la posibilidad de participa en periodos de observación en otros centros educativos extranjeros, o en actividades estructuradas de formación, con el fin de aprender sobre nuevas metodologías de aula, sobre la aplicación de nuevos conocimientos, o sobre la organización de espacios y de centros, entre otras muchas temáticas de interés. También, de acuerdo con sus socios en el otro país, tienen la posibilidad de enseñar durante un tiempo limitado.

Por tanto, Erasmus+ es para todos; para que sea así en la realidad, las administraciones educativas deben impulsarlo y garantizar a través de los centros educativos la participación, especialmente, de la población más desfavorecida. También es necesario un esfuerzo de difusión y de formación que haga que Erasmus+ sea visto como el programa que realmente es, un programa con oportunidades para todos los estudiantes de todas las edades, desde los niñas y las niñas más pequeños hasta las personas adultas más mayores, y para todo el personal educativo.

Carta de navegación para estudiar de intercambio en el extranjero

Erasmus+ no contempla la solicitud individual de personas físicas. La participación se materializa a través de los centros educativos y de las organizaciones juveniles que son los que pueden solicitar fondos a través de una convocatoria anual de propuestas. Es decir, son las instituciones las que solicitan proyectos de intrecambio de estudios para que sus estudiantes y su personal pueda salir al extranjero.

Este “carácter institucional” del programa es una garantía de calidad, de cooperación internacional y de mejora de las propias organizaciones. En el ámbito estrictamente educativo, las familias pueden impulsar la participación de los centros educativos a través, entre otros, de los consejos escolares de los propios centros.

Las acciones descentralizadas del programa Erasmus+, entre las que se encuentran todas las de movilidad, se gestionan en cada país a través de Agencias Nacionales. En España, el Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (SEPIE es responsable de los proyectos de los sectores de la educación y de la formación (educación escolar, formación profesional, educación superior y educación de personas adultas) y el Instituto de la Juventud (INJUVE gestiona las oportunidades dirigidas a las organizaciones juveniles.

Coordinadores de internacionalización: una figura necesaria

Una manera de hacer el programa de intercambio de estudios Erasmus más accesible para estudiantes y sus familias sería la creación, en los centros educativos, de la figura del “coordinador de internacionalización”. Este docente tendría horas libres de docencia para promover la participación del centro en proyectos internacionales, tal y como recomienda el panel de ciudadanos europeos sobre movilidad educativa de la Comisión Europea (Comisión Europea,2023.

Sin embargo, un déficit que es necesario abordar es la mejora en el conocimiento de lenguas extranjeras del alumnado y del profesorado, especialmente desde su dimensión comunicativa, para que la falta de competencia lingüística se convierta en una oportunidad de mejora en vez de un obstáculo infranqueable.

La red europea ENIS investiga sobre buenas prácticas de movilidad y también advierte de la necesidad de reforzar los lazos entre investigadores y formadores para facilitar la movilidad internacional de todos más allá del estatus socioeconómico.

Hagamos de la internacionalización de las organizaciones educativas de todos los niveles educativos una apuesta estratégica. La internacionalización motiva, dinamiza, genera innovación, produce apertura… es, en definitiva, una apuesta por la mejora educativa.


Este artículo forma parte de una colaboración con Becas Santander, una iniciativa global que ofrece becas, programas y contenidos gratuitos para adultos de cualquier edad. Más información en https://www.becas-santander.com.


Rosa M. Rodríguez-Izquierdo, Profesora Titular Dpto. Educación y Psicología Social, Universidad Pablo de Olavide y Andrés Ajo Lázaro, Experto en internacionalización de la educación. Funcionario del Ministerio de Educación y Formación Profesional. Profesor tutor de la UNED, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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