Cursos de Verano

Arcángel apuesta por la educación como herramienta fundamental para que el flamenco llegue a las nuevas generaciones

El cantaor destaca el “posicionamiento social” que ha conseguido el flamenco en los últimos años y el buen momento que vive actualmente

Arcángel en la sede Olavide en Carmona
Arcángel en la sede Olavide en Carmona

“El flamenco tiene público y creo que debemos ampliarlo. Para ello, es fundamental la educación”, asegura Arcángel, cantaor de flamenco. El onubense, muy seguro de su idea sobre la relación entre el flamenco y la educación, prosigue que el flamenco hay que incluirlo como “método de estudio, de una manera muy transversal y muy natural para provocar una relación cotidiana del flamenco con las capas más jóvenes” de la sociedad.

Arcángel ha hecho estas declaraciones en el marco del curso ‘Las fronteras del flamenco. Creatividad y nuevos imaginarios’, que se imparte en la sede de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona dentro de la programación de la XIX edición de los cursos de verano de la UPO. El seminario está dirigido por Ildefonso Vergara Camacho, doctor e investigador de flamenco y periodista de la Cadena Ser.

En opinión del artista, el flamenco vive uno de sus mejores momentos, pese a la Covid-19, en cuanto a la “proyección que tiene, el posicionamiento social que ha conseguido y por el plantel existente de buenos artistas con una preparación importante”. Cuestionado sobre cómo ha evolucionado el flamenco en los últimos años, el cantaor lo tiene muy claro, ya que lo considera un arte vivo que ha “evolucionado y evolucionará”, y que además tiene “la obligación de hacerlo”.

En cuanto al papel del flamenco en el siglo XXI, Arcángel no duda de que hoy en día los artistas puedan dedicarse plenamente al cante flamenco. “Hace unos años vivir del flamenco era bastante más complejo, bastante más aislado y ahora hay muchos profesionales que dignamente dan de comer a sus familias ejerciendo su trabajo en cualquiera de las disciplinas del flamenco”, afirma.

Por último, preguntado por el relevo generacional entre los cantaores, el onubense es optimista con lo que viene porque entiende que el “flamenco no se va a acabar, el arte no se va a acabar, eso es imposible”. Asimismo, alerta del mal uso del “marketing” en el mundo de la música y de la intromisión de ciertas personas en el cante flamenco. “Está claro que cuando viene gente, que además tardan tiempo en llegar, mueven estructuras y hacen que las cosas miren para otro lado, pues cuesta mucho que se consoliden porque en primera instancia provocan un rechazo”, concluye.

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