Entrevistas

«El Aula de Teatro de la UPO trabaja como un laboratorio de investigación escénica en todos los sentidos»

Entrevista a Mariana González Roberts, profesora y directora artística del Aula de Teatro de la UPO “La Escalera Teatro”

Mariana González Roberts es profesora y directora artística del Aula de Teatro de la UPO “La Escalera Teatro.
Mariana González Roberts es profesora y directora artística del Aula de Teatro de la UPO “La Escalera Teatro.

Desde sus inicios, la Universidad Pablo de Olavide apostó por la creación de un espacio que proporcionara a los estudiantes una formación alternativa a la especialización de su educación académica. Ese espacio es el Aula de Teatro de la UPO, que nace en 1999 con el nombre de “La Escalera Teatro” y que actualmente está vinculada al Programa Artes y Formación del Vicerrectorado de Estudiantes, Cultura y Compromiso Social. Con motivo del Día Mundial del Teatro, que se conmemora el 27 de marzo, su profesora y directora artística, Mariana González, nos habla en esta entrevista del espíritu de esta aula de arte y aprendizaje.

 

¿Cómo definiría al Aula de Teatro de la UPO? 

El Aula de Teatro de la UPO, denominada “La Escalera Teatro”, es un espacio de creación de conocimiento en el que utilizamos herramientas del mundo del teatro y la danza para entender cómo piensa el cuerpo. En este sentido, es como cualquier otro espacio de la universidad, solo que en el Aula se genera el conocimiento a través de las experiencias corporales y, a partir de ahí, se conceptualiza.

¿Quiénes pueden formar parte de ella?

Todos los miembros de la comunidad universitaria de la UPO, es decir, estudiantes, personal de administración y servicios y profesores e investigadores, algo muy enriquecedor, ya que nos convierte en un grupo muy diverso con distintas formas de ver el mundo. También tenemos un cupo para gente que no pertenezca a la comunidad universitaria, ya que la idea es poder generar un espacio de comunicación con la sociedad.

¿Qué caracteriza al Aula de Teatro de la UPO?

El Aula de Teatro propone un espacio abierto al aprendizaje y la socialización, entendiendo la Universidad como un ente en constante interacción con nuestra realidad social. Cada acto de creación que se asume exige un proceso de estudio que va desde la elección del tema a toda la puesta en escena. Este trabajo propicia en los alumnos un enriquecimiento cultural infinito que les permite adquirir no solo conocimientos técnicos, sino que les ofrece la oportunidad de aprender a trabajar en equipo, de aceptar las diferencias como fuente de desarrollo, de fomentar el diálogo y de abrir su espectro de formación integral, objetivos estos básicos para su proyección futura.

La Escalera Teatro ha cumplido 16 años ¿Cómo ha sido su evolución? 

Lo genial de esta Aula es que ha evolucionado pero ha mantenido su esencia y su espíritu, y esa evolución ha ido marcada por los distintos profesores que ha tenido: desde Daidee Veloz en sus inicios, pasando por Raúl Figueroa, hasta llegar a mí. De esta manera, el espíritu de trabajo se ha mantenido a pesar de que la forma de trabajo cambiara con cada profesor. Esto es extraño y a la vez maravilloso, ya que es complicado mantener proyectos tanto tiempo y que éstos no muten y desaparezcan hasta no reconocer lo que se empezó. En estos tiempos en los que todas las iniciativas se vienen abajo, es un ejemplo que el Aula de Teatro se haya mantenido y siga estando muy viva.

¿Cómo se trabaja en el Aula?

Tenemos la suerte de poder trabajar como un laboratorio de investigación escénica en todos los sentidos, desde el dramatúrgico al de la puesta final. A principios de curso elegimos un concepto y a lo largo del año trabajamos en él hasta crear nuestra propia obra, que representamos a final de curso. Esto permite a los miembros del Aula tener una experiencia sobre cómo se genera una dramaturgia escénica, que es distinto a montar un texto ya escrito.

¿En qué están trabajando actualmente los alumnos del Aula? 

Este año estamos trabajando con las mitologías. No se trata de estudiar la mitología, sino de entender cómo funciona el relato mitológico en la construcción de la identidad. Hemos investigado mitologías diferentes de culturas muy diferentes para entender cómo ese relato fundador hace que veas el mundo de una determinada manera. Así, hemos construido una mitología inventada con esos mismos códigos para tratar de pensar cómo funcionaría una identidad creada a partir de ella.

¿Cuándo es el estreno?

Estamos muy emocionados porque el 26 junio estrenaremos el espectáculo en el Teatro Central. Ahora estamos en plena producción, terminando de montar la dramaturgia y empezando con vestuario, atrezzo y todos los detalles técnicos. Es un reto muy estimulante, en todos los sentidos, tener que trabajar con un espacio más grande, con una cantidadde público mayor y con un gran despliegue técnico. 

¿Qué características tienen los integrantes del Aula? 

Son muy diferentes a la hora de entender la realidad. Es muy interesante ver cómo en el proceso creativo esas formas de pensamiento que parecen tan diferentes encuentran sus puntos en común. Una de las aportaciones del Aula es la oportunidad que brinda a los alumnos de relacionarse con gente tan diversa. Los alumnos del Aula tienen una mirada más abierta, lo que te ayuda a abrirte al mundo, ya que el mundo es muy diverso.

¿Qué otras aportaciones del Aula destacarías?

Otra de las aportaciones es tener que ejercitar tu escucha interna. Nuestra herramienta en el teatro es nuestro cuerpo y nuestra voz. Si no eres capaz de escucharte no serás capaz de escuchar al que está enfrente, si no eres capaz de mirarte, no serás capaz de percibir lo que está enfrente. Uno de los problemas de nuestra sociedad es la desconexión. El Aula te enseña a integrar, y la integración es salud. 

El director polaco Krzysztof Warlikowski en su mensaje hoy en el Día Mundial del Teatro afirma que “No hay nada que pueda revelar las pasiones ocultas mejor que el teatro”. 

Tuve un profesor en la Escuela de Arte Dramático, en Argentina, que siempre nos decía “uno puede mentir en cualquier ámbito de la vida, menos en un escenario”. Esto para mí es muy curioso porque el concepto que tiene la gente en general sobre el ámbito teatral es justo lo contrario, que los actores aprendemos a mentir. Sin embargo, lo que aprendemos es a convertir nuestro cuerpo en algo transparente para que nuestras emociones puedan estar a la luz. Y esto se convierte en algo muy potente porque es justo lo contrario a lo que sucede en la vida cotidiana. En nuestra vida diaria, lo que hacemos es entrenarnos para opacarnos cada vez más y volvernos cada vez menos transparentes, porque parece que todo es temible. El escenario tiene la virtud de  mostrar las pasiones sin toda esa capa de defensa, y de algún modo, nos entrenamos para una vida mejor. Ojalá hubiera más escenarios en las calles y pudiéramos aprender a no necesitar un espacio protegido, sino que tuviéramos la confianza suficiente para que sucediera en nuestra vida cotidiana. Todo sería bastante mejor.

 

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