
El catedrático de Genética Juan Jiménez Martínez, y exrector de la Universidad, ha impartido la lección inaugural con la que da comienzo oficialmente el curso académico 2026-2027 en la Pablo de Olavide. En un acto celebrado en el Paraninfo y presidido por el rector Francisco Oliva, que ha contado con la presencia de Jorge Paradela, consejero de Universidad, Industria, Energía e Innovación de la Junta de Andalucía, y de los rectores de las universidades de Córdoba e Internacional de Andalucía, Manuel Torralbo y José Ignacio García, el catedrático de Genética de la UPO ha expuesto su teoría sobre cómo comenzó la vida en la Tierra, pasando de la química a la biología, en su conferencia Una breve historia de la vida… en la Tierra.
Previamente, la secretaria general de la Universidad, Silvia Mendoza Calderón, ha presentado la Memoria Académica del Curso 2025-2026, con datos y estadísticas de los resultados obtenidos por la comunidad universitaria en su labor docente e investigadora, así como en transferencia y gestión, además de cultura y compromiso social, durante el pasado año académico.
Hitos en internacionalización y calidad

Silvia Mendoza ha señalado como dos de los principales logros del último curso la incorporación de la UPO a la Alianza Europea EPICUR y a la asociación YERUN, que agrupa a universidades europeas jóvenes e intensivas en investigación.
La entrada en EPICUR debe entenderse como algo más que una oportunidad para ampliar la movilidad internacional, ha señalado la secretaria general. La alianza supone una palanca de transformación institucional, capaz de ampliar la oferta académica y científica, impulsar la innovación digital, nuevas formas de colaboración universitaria y reforzar la dimensión europea del campus. La participación en YERUN permitirá asimismo a la UPO ampliar sus redes de colaboración y su presencia en los debates europeos sobre educación superior, investigación e innovación.
Silvia Mendoza ha destacado asimismo los avances de la Universidad en materia de calidad académica. Así, todos los centros de la UPO, incluido el centro adscrito San Isidoro, cuentan ya con certificaciones de calidad de ANECA y ACCUA —agencias de acreditación nacional y andaluza—, un logro que, según ha señalado, convierte a la Pablo de Olavide en la única universidad española que ha alcanzado esta situación.
La alta demanda de los 40 grados y dobles grados ofertados, con casi el 100% de las plazas ocupadas; el inicio del proyecto Olavide Dual, que combina la formación académica con una experiencia intensiva y remunerada en empresas e instituciones; el aumento de estudiantes de formación permanente, con 35 nuevas microcredenciales universitarias; y los avances en la automatización administrativa gracias a la transformación digital, son otros de los aspectos que ha destacado Mendoza de un curso en el que han pasado por el campus más de 18.000 estudiantes de grado, postgrado y formación continua, gracias a la labor de 1.053 profesores y profesoras y 374 miembros del PTGAS.
Un termociclador planetario
Juan Jiménez, en la que ha sido una de sus últimas intervenciones en el campus, ya que en breve cerrará su carrera científica y universitaria, ha realizado en su Lección Inaugural una sugerente analogía entre la evolución de las lenguas y la información contenida en el ADN. De la misma manera que las semejanzas y diferencias entre idiomas permiten reconstruir su parentesco y remontarse hasta lenguas ancestrales, las variaciones acumuladas en las secuencias de ADN permiten establecer relaciones filogenéticas entre especies y reconstruir millones de años de evolución. A través del denominado reloj molecular, Jiménez ha recorrido este proceso hasta LUCA —Last Universal Common Ancestor—, el ancestro común del que descienden los seres vivos actuales.

En la segunda parte de su intervención, el profesor ha planteado un modelo sobre las primeras etapas del origen de la vida. Jiménez propone como hipótesis que una sencilla horquilla de ARN pudo encontrarse entre las primeras estructuras capaces de replicarse y que los ciclos diarios de temperatura de la Tierra primitiva pudieron actuar como una suerte de “termociclador planetario”, en analogía con el funcionamiento de la PCR. Según el modelo presentado en la lección, estas variaciones térmicas podrían haber favorecido la formación y multiplicación de moléculas de ARN antes de la aparición de sistemas biológicos progresivamente más complejos.
El doctor Juan Jiménez logró al finalizar su exposición una extensa ovación del claustro académico y de las personas invitadas al acto, que le aplaudieron en pie durante varios minutos. Lamentablemente, tras la exposición de la Lección Inaugural, el acto tuvo que ser suspendido por los gritos de varios estudiantes presentes en la sala, que impidieron al consejero y al rector exponer sus respectivos discursos.





