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Inauguración Curso Académico 2013-2014

Inauguración Curso Académico 2013-2014

27 de septiembre de 2013

 “Como la muerte anda en secreto, y no se sabe qué mañana…”.

Siempre es obligado en el Acto de Apertura de Curso recordar a aquellas personas de nuestra Comunidad Universitaria querector2013_marco fallecieron durante el curso académico anterior, lo que se plasma en la memoria leída por el Secretario General, pero que también encuentra eco en las palabras del Rector. Toda pérdida es dolorosa y a todas las personas fallecidas debe siempre la Comunidad Universitaria mostrar su respeto y honrar debidamente su memoria. Pero tienen ustedes que comprender que en este Acto de hoy inevitablemente sintamos algo especial al hacer este recuerdo, que nos embargue la emoción y nos aflore un profundo sentimiento: este curso académico pasado se nos fue Rosario Valpuesta Fernández (Rosi). No terminaba bien al año natural 2012 que nos trajo la noticia del fallecimiento, pocos días después de iniciado el invierno, de Carmen Calleja de Pablo, Presidenta de nuestro Consejo Social a cuyo frente desempeñó una labor importantísima para la UPO que desde aquí quiero reconocer junto con sus otros muchos méritos académicos, profesionales, políticos, así como por su lucha incansable por la igualdad. Ese mismo invierno, ya en 2013, se despedía igualmente mal cuando a pocos días de que entrara la primavera nos dejaba huérfanos al llevarse a Rosario Valpuesta, verdadera artífice de hacer realidad del proyecto físico, intelectual y de valores que es nuestra universidad, la Universidad Pablo de Olavide. Pieza maestra sobre la que descansa la arquitectura y la acción de la UPO, supo aglutinar e implicar a profesores, investigadores, gestores, estudiantes con su entusiasmo y su fuerza vital. No le gustaría, seguramente ni un pelo, que, ante los problemas que atraviesa la Sociedad y la Universidad, yo dedicara más tiempo del debido a ella en detrimento de aquellos simplemente diría que “éstos (problemas) ahora, son la prioridad”. Por ello, solo decir que sentimos aquí tu presencia, y que toda tu trayectoria personal, académica, de lucha por los derechos, de lucha por mejorar la vida de los demás, quisimos honrarla y la honramos dando tu nombre al edificio que alberga el Rectorado, tu simple nombre, sin título alguno, sin destacar ni más ni menos que tu persona y tu legado en su integridad.

En el Acto de esta mañana, hemos asistido a la lectura de la memoria de actividades de nuestra Universidad; más allá de la realidad expresada por los datos, que muestran que seguimos siendo una buena Universidad y que estamos a la altura de las circunstancias (gracias al trabajo de todos, profesores, investigadores, gestores, estudiantes), no cabe ocultar que ha sido un curso complicado, en el que hemos tenido que afrontar decisiones difíciles pero necesarias en el contexto normativo y económico que vivimos: no ha guiado esta toma de decisiones más que el ejercicio de la responsabilidad y el cumplimiento con nuestra obligación para con la Universidad y su Comunidad Universitaria. No significa esto que compartamos ni la letra ni el espíritu de esas normas, ni que estemos conformes con las dificultades de financiación, especialmente de liquidez, ni con los recortes que llevan a un empobrecimiento humano, docente e investigador, ni con la repercusión que todo ello tiene en la gestión, ni con los peligros que acechan al colectivo de estudiantes. Por ello tiene aun más valor el esfuerzo que toda la Comunidad Universitaria ha hecho para que la UPO haya cumplido con su compromiso de crear y transmitir el conocimiento, de formar, y de haberlo hecho satisfactoriamente dado, insisto, el difícil contexto. También quiero agradecer el ejercicio de responsabilidad que ha supuesto el que se haya compatibilizado el legítimo derecho a protestar y a mostrar el desacuerdo con el cumplimiento de las obligaciones y deberes que nos permiten reconocernos como Universidad.

Precisamente cumplimos con una de nuestras principales funciones a través de la formación de nuevos doctores y, en este acto, distinguimos a aquellos que han merecido premio extraordinario por la elaboración de su Tesis Doctoral. Vaya para ellos mi más sincera felicitación a la par que el recordatorio de que podemos y debemos exigir más a quienes más rinden, y que pueden y deben dar más los que más tienen. Habéis demostrado sobradamente vuestro talento: ponedlo al servicio de la sociedad y de las personas para transformar a mejor nuestro entorno. Pero no olvidemos a quienes también hacen bien su trabajo y obtienen frutos de gran utilidad e interés aunque no hayan obtenido distinción de excelencia, porque la transformación es tarea de todos, es la suma de los esfuerzos de todos.

suarez japon2013_marcoHemos asistido a un maravilloso viaje por el tiempo y la geografía que nos ha rememorado y explicado uno de los episodios más curiosos y singulares de la historia de España. Andalucía, Sevilla y, cómo no, Coria del Río en la que quedan patentes, y potentes, vestigios de esta “Misión Keicho”. No voy a aventurarme en un terreno que no me corresponde, para ello hemos disfrutado de la lección inaugural – magistral, de Juan Manuel Suárez Japón, observarán que nos ha contado parte de su propia historia, Rector de la UNIA y profesor de la Universidad Pablo de Olavide a la que vuelve, por esas cosas que a veces pasan en la vida y que algún día encontrarán explicación, para quedarse. Querido Juan Manuel, muchas gracias por tu lección, enhorabuena, y ten la completa seguridad de que vuelves a tu Universidad en donde te recibimos con los brazos abiertos.

No quiero extenderme mucho más, de verdad, porque es un momento en el que lo que necesitamos es la palabra precisa, no la verborrea desatada, para lanzar tres mensajes que quiero que sean claros y contundentes.

Por muchos motivos comenzamos un curso académico crucial, sin duda. Asistiremos a un momento histórico que determinará el porvenir de las Universidades y, por si alguien todavía no se ha dado cuenta, el porvenir de la sociedad y de las personas. De la suerte que corra la Universidad dependerá, en buena medida, la suerte de la sociedad y de las personas que la integramos, es decir, de todos.

Ahí están presentes las preocupaciones que nos afectan: plazas de profesorado e investigadores, becas, acceso a la universidad, tasas (aunque nuestra comunidad autónoma es una en las menos tasas se pagan), pérdida de docentes, tasa de reposición limitada, bolsa creciente de acreditados, investigación ralentizada y languideciendo por la falta de medios, descapitalización humana y material, movilidad en retroceso, pérdida de empleo, falta de liquidez muy preocupante, problemas evidentes de financiación.

Somos plenamente conscientes de la realidad en la que estamos, también de que la Universidad española necesita una reformulación en aspectos importantes. No estoy tan seguro de que deba acometerse en un contexto de recursos menguantes y, mucho menos, aprovechando esa circunstancia para proponer un cambio radical de modelo que, cuando menos, discute y pone en entredicho el modelo español de enseñanza superior basado en la predominancia de la Universidad Pública que, pese a lo que pretenden vender algunos, tiene valores a los que no podemos renunciar.

A las Universidades Públicas nos están llevando a una situación que está cercana a ser irreversible para peor y casi insostenible. Si falla el pilar de la educación  superior pública y de todo lo que, demostradamente, genera, en formación, investigación, transformación, igualdad de oportunidades,  ¿qué futuro a mejor puede esperar ningún país?

Por dolo o por culpa hay una interesada incomprensión hacia la Universidad Pública que deriva en la adopción de medidas que no contribuyen ni van a contribuir a mejorarla ni a transformar o cambiar los elementos que lo necesitan. Conducen a lo contrario y eso se va a pagar muy caro. Hace poco tuvo lugar en nuestra Universidad un foro de debate en el que se nos explicó el proyecto del gobierno central para la reforma de las Universidades: debajo de un bonito envoltorio, atractivo por qué no decirlo: “flexibilidad”, había auténticas bombas de profundidad que apuntan a la ruptura de un sistema. Me pregunté qué habría debajo de ese “modelo flexible”, sobre todo en lo que se refiere a la gobernanza y de pronto recordé una frase que espero que no llegue a cumplirse:

Un Anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos,un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas

Podría continuar en esta línea pero ello amenazaría gravemente la prometida brevedad y claridad que me he propuesto. Sin embargo es necesario expresar ante la Comunidad Universitaria una especial preocupación. Debemos agradecer que las Universidades Públicas hayan podido acogerse al plan de pago a proveedores (por valor global de unos 100 millones de euros en las Universidades Andaluzas, casi 12 en la UPO), también la inyección, algo más de otros 100 millones de euros de fondos extraordinarios para inversiones con cargo al BEI (Banco Europeo de Inversiones) programa en el que no entraba nuestra Universidad dadas las condiciones del mismo. Pero esto no debe ocultar la realidad de que estamos en un momento especialmente delicado en el sistema universitario andaluz.

Es sabido que tenemos un gravísimo problema de tesorería que no se acaba de solucionar pese a las repetidas solicitudes de losdoctores2013_marco Rectores y Rectora de las Universidades Públicas Andaluzas, y esperamos como agua de mayo que se pueda autorizar por la Consejería de Hacienda una inyección adicional de 100 millones de euros al Sistema Universitario para el último trimestre. Nos consta la buena voluntad y que se está trabajando en ello, pero es fundamental que este problema se solucione ya. También es sabido que la Comunidad Autónoma adeuda al Sistema Universitario una importante cantidad de dinero que, con el baile natural de cifras, supera los 500 millones de euros, problema que también requiere una solución si no tan rápida al menos satisfactoria y definitiva. Por no cansar, también es público que el modelo de financiación terminó en 2012 y que actualmente está prorrogado hasta 2014 con algunas condiciones diferentes, pero que ha sido un modelo que ha producido disfunciones que han afectado con más intensidad a las Universidades más pequeñas; necesitamos un nuevo modelo y necesitamos diseñarlo cuanto antes para tener una razonable seguridad en nuestra programación y actuación. Pero lo que no es tan sabido es que hemos llegado a una situación extremadamente preocupante desde el momento en que no ha sido sino hasta ayer que se ha aprobado el reparto definitivo de la financiación operativa de 2013 y que se ha detectado que las disfunciones de la prórroga del modelo empiezan a pasar una grave factura que sólo puede pagarse gracias a la generosidad, no ya del sistema como siempre fue, sino de concretas Universidades. Así no podemos seguir funcionando. Mientras tanto deberíamos estar trabajando en los presupuestos de 2014, pero la información necesaria ni está ni se le espera a corto plazo. Cabe esperar que, incluso con un panorama muy difícil para el próximo año que sabemos y comprendemos, empecemos a solucionar estos problemas en la línea expresada por la presidenta de la Junta de Andalucía sobre la importancia vital de las Universidades para nuestra Comunidad Autónoma.

Cuando las noticias son malas suele apuntarse al mensajero. Por eso, este mensajero termina lanzando un mensaje distinto, de ánimo, de superación, de trabajo, de ganas, de posibilidad de cambiar este sombrío panorama si de verdad queremos hacerlo. Y debemos querer porque tenemos una responsabilidad hacia la sociedad, hacia las personas (sobre todo hacia los más dañados por la crisis): la de demostrar que sabemos dirigir y tomar decisiones beneficiosas, que sabemos encontrar la salida y que podemos hacer una sociedad más justa y mejor.

Hace poco, el Embajador de Alemania nos contaba cómo este país había sufrido una importante crisis entre 2002 – 2007, y cómo habían tenido que tomar medidas muy drásticas en la línea de la tan mencionada austeridad. Pero también nos dijo que hubo una línea roja que no se traspasó: ningún recorte afectó al sistema universitario ni a la investigación, porque se entendió estratégico apostar por la educación superior (y por si sirve de algo, eso fue fruto del acuerdo en el marco de la segunda gran coalición, de 2005, entre los dos principales partidos políticos que, de paso, sirvió para la reforma del modelo territorial).

Por lo tanto, hago una apuesta y un llamamiento a la apertura de vías de diálogo sinceras y sólidas, no meramente formales, pongamos sobre la mesa todos los temas que afectan a la Universidad, comenzando por lo básico: qué es una Universidad y para qué sirve; qué medios debe tener a su disposición, quién y cómo se debe dirigir, cómo garantizar la imprescindible transparencia y rendición de cuentas; qué mapa de Universidades, qué mapa de titulaciones, qué tipo de Universidades: generalistas, especializadas, de grado, de postgrado, de docencia o de investigación, y cómo articular todo esto en un sistema mejor que el actual. Del diálogo, del debate, y del respeto y la mutua comprensión es posible, además de que es nuestra obligación.

Un mensaje de ilusión y una llamada seria y contundente a resolver de verdad los problemas, porque se puede y se debe. Dejemos atrás de una vez la actitud de solo quejarse y empecemos a trabajar en las soluciones para encontrarlas y aplicarlas.

El verso con el que comencé mi intervención pertenece a una canción, cuyo autor a estas alturas debe ser obvio para quienes me escuchan habitualmente, en la que, ante el desconocimiento que en él se expresa de la llegada del momento final, el cantautor desgrana su testamento en forma de canciones debidas que encierran las tareas pendientes a acometer antes de que le sorprenda dicho momento. La estrofa última, con la que cierro mis palabras, resume el mensaje que he intentado transmitir en el sentido de reflejar no tanto nuestras tareas pendientes sino el ánimo, el espíritu con el que debemos acometerla, una actitud ante este presente y futuro más próximo:

“Le debemos una canción a lo imposible
a la mujer, a la estrella, al sueño que nos lanzan
le debemos una canción indescriptible
como una vela inflamada en vientos de esperanza”

He dicho.

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