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Inauguración Curso Académico 2015-2016

Inauguración Curso Académico 2015-2016

02 de octubre de 2015


Dieciocho años. El 1 de julio de 1997 el Parlamento de Andalucía aprobó la Ley de Creación de la Universidad Pablo de Olavide y en septiembre de ese mismo año nuestra Universidad inició su primer Curso Académico. Hoy iniciamos el décimo octavo en el marco de la celebración del Acto de Apertura del Curso Académico Universitario 2015-2016 en la Comunidad Autónoma de Andalucía. Hemos alcanzado, pues, la mayoría de edad cronológica, lo cual es motivo de celebración, sin duda, pero quiero que ustedes sepan que las mayorías de edad docente, investigadora, gestora y de compromiso social, las hemos ido alcanzando bastante antes fruto del carácter innovador, luchador, comprometido con su entorno, de la UPO, y de la calidad, capacidad de trabajo e inequívoca implicación de su Comunidad Universitaria.

 

En cada Curso considero de justicia recordar, al inicio de mis palabras, a los profesores, investigadores, gestores y estudiantes fallecidos durante al pasado curso académico. Hoy quiero recordar a todos y todas las que nos vienen faltando durante estos 18 años, todas ellas personas valiosas para nuestra Universidad, que con su esfuerzo, dedicación y cariño hacia ella, hicieron su apreciable contribución para llegar hasta donde hoy estamos. Siempre digo, y hoy repito, que están en la memoria viva de nuestra Comunidad Universitaria, de la que formaron, forman y formarán parte, y que les honra a través de este recuerdo.

 

Todas estas personas son muy importantes. En una Universidad joven y pequeña a casi todas ellas les ponemos cara y no podemos evitar emocionarnos al recordarlas. Pero me van a permitir que hoy me refiera con especial cariño, admiración y agradecimiento a Rosario Valpuesta, nuestra Rosi, artífice indiscutible de la construcción de la UPO, a la que dotó de cuerpo, alma y corazón, imprimiéndole un sello indeleble que marca toda su actividad docente, investigadora, gestora y de compromiso social. Como otros, Rosi se nos fue demasiado pronto, pero nos legó una obra marcada por su lucha por la igualdad, la dignidad, la justicia social y la integración de todas las personas. Por todo ello, gracias siempre, querida Rosi.

 

Una Rectora, y dos Rectores me han precedido en el ejercicio de este cargo. Agustín Madrid  y Juan Jiménez, a quienes igualmente debemos expresar agradecimiento, gratitud y total consideración. Tanto uno como otro han trabajado con denuedo y ahínco en defensa de nuestra Universidad y la han ido haciendo crecer, no sin dificultades, en docencia, investigación y proyección social. Justo es reconocer su esfuerzo y dedicación, también el de todas las personas que han formado parte de los diversos Equipos de Gobierno, en primera o segunda línea, el de quienes han asumido las labores de Decano/a, Director de Escuela Politécnica Superior, Directores/as de Departamento y sus respectivos Equipos. Y a los Directores/as de los Servicios administrativos, Técnicos y de Gestión y sus equipos. Y, sin duda alguna, en estos 18 años, gracias a todos/as profesores, investigadores, gestores, estudiantes que han trabajado y estudiado en la UPO porque ésta no es sino la suma de todos los generosos esfuerzos que habéis hecho.

 

El estado actual de nuestra Universidad se refleja en la tradicional lectura de la memoria del Curso Académico que acaba (2014-15), habrán podido apreciar que bajo un formato novedoso, ya iniciado en la Apertura de Curso anterior, que no renuncia a la secular Solemnidad de este Acto pero lo adapta a los avances y posibilidades técnicas y comunicativas actuales. Es otra muestra de nuestro carácter inquieto, innovador y experimentador.

 

Tradicional es también el dictado de una Lección Inaugural a cargo de un Doctor de nuestro Claustro Universitario. Le ha correspondido hacerlo al Prof. Dr. D. Juan José González Badillo, Catedrático de teoría y práctica del entrenamiento deportivo, que está considerado una eminencia mundial en su disciplina. Nos ha ilustrado sobre “Deporte, Entrenamiento y Ciencia” y no cabe sino felicitarle por su exposición y por hacernos ver la importancia que tiene la aplicación del método científico, sobre todo cuando es realmente innovador y se empleo con rigor, a las diversas disciplinas deportivas. Los resultados que se obtienen no sólo benefician a los deportistas de élite sino a cualquier persona que quiera practicar deporte por diversión y/o por salud. Tras una trayectoria deportiva, como deportista y como entrenador, realmente impresionante, al Dr. González Badillo lo ganamos para la Universidad hace relativamente poco tiempo, lo que no le ha impedido tener una trayectoria docente e investigadora de primerísimo nivel. Desgraciadamente, las normas administrativas hacen que en este Curso que hoy se inaugura, la UPO pierda a uno de sus Catedráticos de mayor prestigio. Gracias, Juanjo.

 

En el respeto a las tradiciones, el Acto de Apertura de Curso enmarca la entrega de premios, honores y distinciones. En la UPO este Acto ha ido configurándose hasta incluir distinciones a personas pertenecientes a todos los sectores de la Comunidad Universitaria.  Desde ya, mi sincera felicitación y enhorabuena a todos los premiados.

 

A los estudiantes, galardonados con el premio “Laudabilis Alumnus”, fruto de un Proyecto de Innovación Docente, que distingue a los estudiantes de la Facultad de Derecho que han defendido el Trabajo de Fin de Grado en público y han obtenido calificación de matrícula de honor. Igualmente, otro proyecto de innovación docente está detrás del origen de la Revista MoleQla, que va cuajando en una revista de referencia nacional e internacional; de la vocación inicialmente ceñida al campo de la química va camino de ser una revista multi e interdisciplinar, con contribuciones de investigadores de prestigio, pero el protagonismo inicial que tenían los estudiantes sigue presente como un valor esencial.

 

A los jóvenes investigadores, con los Premios Extraordinarios de Doctorado del Curso 2013/2014, distinción fruto de su trabajo y de su vocación universitaria, más apreciable y reconocible en estos difíciles tiempos para la docencia y la investigación. A estudiantes y jóvenes investigadores quiero recordarles que deben sentirse legítimamente orgullosos de ser distinguidos como los mejores, orgullo extensible a sus familiares, pero que ello conlleva también una mayor  responsabilidad porque quien tiene más talento, más capacidades, debe liderar la tarea de construir una sociedad más justa, más igual, con mayor bienestar en la que esté garantizada la dignidad, la existencia digna, de toda persona por el mero hecho de serlo. Y también, porque esta es la mejor forma de devolver la deuda adquirida con la sociedad que ha aportado tantos recursos para vuestra formación.

 

Este recordatorio es innecesario, porque lo hacen cada día, para los profesores premiados con la excelencia docente a quienes sólo puedo reconocer su impagable tarea tanto por nuestra Universidad como, sobre todo, por los estudiantes a quienes tan bien forman. Como innecesario es recordárselo a los distinguidos con la medalla al mérito de nuestra Universidad, profesores y gestores. Quiero reconocer el magnífico trabajo desarrollado por Rafael Montoro, como Director en el Servicio de Infraestructuras y por Ana Recio, Jefa de Protocolo, que nos acompañaron desde la puesta en marcha de esta Universidad y que han sabido cumplir con su trabajo con generosidad, dedicación, entusiasmo, profesionalidad y responsabilidad. Muchísimas gracias Rafael, con quien se salda una deuda pendiente, muchas gracias Ana. Y se nos jubilan seis Catedráticos del máximo prestigio, de relevancia nacional, europea, mundial, que eligieron, también desde el principio, hace 18 años, o posteriormente con ocasión de la implantación de sus respectivas disciplinas en la UPO, venir a esta Universidad, crear escuela dentro de ella y enriquecerla con un bagaje docente e investigador impresionante: Doctores Muñoz Conde, García Marín, Delgado García, Musitu Ochoa, Suárez Japón y González Badillo, os transmito el total afecto y la inmensa gratitud por todo lo que habéis hecho por la UPO, gracias de corazón.

 

Como he dicho al principio, hace 18 años el Parlamento de Andalucía decidió crear la Universidad Pablo de Olavide y creo que nuestra Universidad ha sabido cumplir con creces el objetivo que se nos marcó. La Ley 3/1997, además de para facilitar el acceso a la educación universitaria a cualquier persona, señala que “La presente Ley crea una Universidad concebida como instrumento de transformación social, docencia, formación, estudio e investigación, que oriente y contribuya al desarrollo económico, cultural y científico de la sociedad, posibilitando que adquiera su propia identidad dentro del conjunto de las Universidades de Andalucía, guiada sólo por la calidad y por el compromiso permanente con la sociedad en la que se inserta.”



Como acabo de decir, creo que hemos cumplido sobradamente con este mandato, señalaré algunos datos que provienen de fuentes contrastables: respecto a la docencia, la UPO ocupa el primer puesto en Andalucía en productividad en docencia; destaca como octava a nivel nacional y segunda de Andalucía con la ratio más alta en cuanto a la demanda de sus estudios en primera opción; es la primera Universidad de Andalucía en tasa de éxito y en tasa de rendimiento de sus estudiantes, según los últimos datos del curso 2013-2014; es pionera en Andalucía en impartir grados en inglés a sus estudiantes; destaca por su intensa actividad investigadora en términos de productividad, figurando entre las tres mejores Universidades Españolas en producción docente e investigadora por profesor; es también  la tercera Universidad Española en número de proyectos obtenidos en las convocatorias del Plan Nacional de I+D por cada 100 profesores; tiene 89 grupos de investigación que abarcan un total de 406 líneas de investigación; cuenta con 19  proyectos internacionales de I+D vivos, con un presupuesto global de cerca de 8.000.000 de euros, destacando los tres proyectos financiados por el Consejo Europeo de Investigación (ERC), liderados los tres por mujeres investigadoras, con un importe que ronda los 5.000.000 de euros, junto al proyecto Marie Curie Actions “Género y ciudadanía”, GENDERCIT. Hemos innovado en la implantación de nuevas titulaciones (Ciencias Ambientales, Biotecnología), hemos modernizado otros títulos (Filología y Traducción, Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte), hemos creado nuevos Dobles Grados de alto interés (por ejemplo educación social y trabajo social). Y sobre todo, en cada actividad docente, investigadora y de gestión hemos puesto compromiso social, hemos buscado impactar en nuestro entorno social, económico, cultural, y creemos firmemente que docencia, investigación y gestión deben estar al servicio de la continua transformación social hacia una sociedad más justa, más igual, con mayor nivel de bienestar, en la que se destierre la pobreza y la exclusión, en la que toda persona tenga reconocida efectiva y materialmente la dignidad que le corresponde por el mero hecho de ser persona (un magnífico ejemplo, pero no el único, es el trabajo que realizamos en el Polígono Sur a través de la Residencia Flora Tristán).

 

Si hemos logrado todo esto ha sido gracias a todos y cada uno de los componentes de la Comunidad Universitaria sin los que ninguna política ni acción desde los Centros de mando hubiera dado todo este rendimiento; y gracias a las Instituciones Públicas y Privadas que nos han ayudado generosamente, permítanme que destaque a los Ayuntamientos de Dos Hermanas, Sevilla y Alcalá de Guadaira sobre cuyos términos municipales nos asentamos.

 

Pero nada de esto ha sido sin dificultades, como nada de lo que nos espera en el futuro más inmediato estará exento de nuevas dificultades y obstáculos. No se debe olvidar que un 40% de la existencia de la UPO lo ha sido en tiempos de crisis que, claro está, ha afectado a todos, pero mucho más a una Universidad que estaba en plena fase de desarrollo, crecimiento y consolidación de su proyecto, de su plantilla, de sus titulaciones, de su investigación. En el momento en que necesitábamos de más nutrientes para poder crecer, de más cuidados y atención, llegó la crisis, y todas las medidas que ustedes saben, con los efectos especialmente nocivos para Universidades como la UPO. Sobre añadido, tengo que decir que el modelo de financiación de las Universidades Andaluzas aprobado en 2007 no ha allegado a la UPO los recursos necesarios y suficientes, pues su aplicación ha revelado disfunciones importantes muy negativas para esta Universidad y que sólo se han podido paliar gracias a un ejercicio de solidaridad, que aquí agradezco, de las demás Universidades Públicas Andaluzas, y mediante acciones específicas de la Consejería ante necesidades urgentes: recurrentemente tenemos que acudir al fondo de insuficiencia financiera. Pero el modelo de 2007, todavía prorrogado y que lo estará también para 2016, no ha garantizado ni garantiza, conforme a sus criterios generales de reparto, la suficiente financiación para la UPO, sobre todo teniendo en cuenta que su necesidad de crecimiento y consolidación era, y es, mayor que la de aquellas universidades ya consolidadas.

 

A lo anterior, y contextualizado en ese escenario económico y presupuestario, debemos añadir las amenazas que se ciernen en materia de personal. Con el PAS, porque la tasa de reposición sigue siendo inexistente, lo que origina menos personal aunque la carga de trabajo no disminuye, con lo que los esfuerzos se deben incrementar. Con el profesorado porque, como dije el año pasado, en una Universidad en la que se jubila un profesor por año (salvo este año, que se jubilan seis), ni una tasa de reposición del 100% serviría para apenas nada, como tampoco apenas nos sirve la nueva medida que permite convocar plazas de Catedrático de Universidad por “promoción interna”. Con una bolsa de acreditados actual de 159 personas, nuestro escenario más favorable sería el de poder convocar, con las actuales normas, un máximo de 24 plazas de profesorado permanente de aquí a 2021. No podemos dar un horizonte razonable de promoción ni estabilización a nuestro profesorado, no podemos asumir más que muy limitadamente por razones presupuestarias, la convocatoria de plazas de ayudante – doctor. Con una tasa de funcionarización del 20% no se sabe cuando podremos llegar al 51% exigido por la LOU. Si nuestros profesores e investigadores quieren buscar un futuro mejor en otras Universidades y Centros, no tenemos capacidad para retenerlos ni, desde luego, para sustituirlos por otros. Tenemos un elevado riesgo de que se nos vaya el talento sin que podamos captar nuevo talento en su lugar.

 

Debemos trabajar para tratar de eliminar, o por lo menos aliviar, todos estos problemas con el objetivo de permitir que esta Universidad, una buena Universidad, con buenos resultados, con buen rendimiento, verdaderamente implicada con la Sociedad, pueda crecer y consolidarse como merece, sobre todo como merecen sus docentes, investigadores, gestores y estudiantes. Estoy convencido de que la Junta de Andalucía, y su Consejería de Economía y Conocimiento, van a hacer todo lo posible en este sentido; sólo me permito señalar que el nuevo modelo de financiación es inaplazable y que debe evitar incurrir en las grandes disfuncionalidades y asimetrías creadas por el actual, y que la UPO necesita planes específicos en determinados aspectos, uno de los cuales es el de profesorado, planes que permitan asegurar que crezca y se consolide para poder seguir contribuyendo, y cada vez más, al desarrollo de Sevilla, Andalucía y España.

La UPO se enorgullece de pertenecer al Sistema Andaluz de Universidades Públicas, sin desconocer a la única Universidad Privada de Andalucía. Se enorgullece desde el convencimiento de que nuestro Sistema se compone de diez Universidades diferentes que lo enriquecen y que aportan recursos docentes, investigadores y de gestión de gran valía para Andalucía. El Sistema tiene retos y problemas pendientes, alguno de ellos importante y grave si no tiene solución a corto plazo: el del modelo de financiación, ya aludido, la deuda ya que, si bien ha habido esfuerzos por ir reduciéndola, no baja de los 500 millones de euros y fluctúa, según el momento, hasta los 600, la existencia de componentes de financiación FEDER para atender la financiación operativa de las universidades (más de 100 millones en los dos últimos años, habiendo todavía Universidades a las que no se ha resuelto esta cuestión en la financiación de 2014), la mejora de la tesorería, la solución de los temas de justificación de los proyectos de investigación, el nuevo PAIDI, la financiación para infraestructuras y equipamientos, la redefinición del mapa de titulaciones, la cuestión de la duración de los estudios de grado y postgrado, el acentuar la especialización y complementación entre ellas, sólo por mencionar algunos. La solución a alguno de estos problemas realmente urge ante el riesgo de que el Sistema en su conjunto, no ya sólo algunas Universidades, entren en déficit. El Consejero es plenamente consciente de ellos, los conoce muy bien, y tenemos la seguridad de que trabaja y seguirá haciéndolo para ir dando respuesta a los mismos, pero desde aquí corresponde pedir que se acelere la solución a los más urgentes y preocupantes, y que se establezca un plan integral para abordar los demás y evitar que puedan reiterarse en el futuro. Nuestra aportación será más fructífera si conseguimos un marco financiero y presupuestario de certidumbre, estabilidad y suficiencia que nos permita centrarnos en coordinarnos y trabajar sin zozobras ni vaivenes. Como ha declarado públicamente la Presidenta de la Junta en muchas ocasiones, las Universidades son esenciales para el desarrollo y la transformación social y económica de Andalucía, y si cada una de las Universidades es valiosa en sí misma, como sistema lo somos todavía más. Y cada una de las Universidades, y todas como sistema, nos comprometemos con el avance de Andalucía y lo hacemos desde la defensa de la enseñanza universitaria pública, modelo de igualdad de oportunidades y de formación e investigación de calidad, modelo que predica con el ejemplo de la bajada de tasas, con el ejemplo del fraccionamiento de pagos de la matrícula y con la apuesta por el conocimiento como clave y respuestas para la sociedad del siglo XXI y, sobre todo, para las personas.

Me permitirán que reivindique el valor de la Universidad, insisto, sobre todo de la Universidad Pública. Las Universidades suponen una concentración de talento puesto al servicio de la formación y de la investigación. Este talento se ocupa de crear y transmitir el conocimiento, de forma crítica, con el objetivo de contribuir decisivamente tanto a transformar la sociedad como a encauzar los cambios sociales para que siempre reviertan en un mayor bienestar, en un ámbito de convivencia pacífico, igual, libre, justo, digno. Siempre es necesario hacer avanzar la sociedad, pero es notorio que la Sociedad cambia por sí misma, siempre ha sido así y siempre ha habido que afrontar nuevos retos, nuevos problemas a los que dar solución, es una constante de la historia.

Pero quizá nunca converjan en un mismo momento histórico tantos desafíos cuantitativos y cualitativos: sociedad de la información, redes sociales, tecnología exponencial, internet de las cosas, sociedad colaborativa, conocimiento abierto, datos e informaciones accesibles prácticamente sin límites, cambios significativos en los mercados de trabajo y de producción, migraciones, modelos económicos necesitados de revisión. Para afrontar con éxito todos estos desafíos necesitamos el conocimiento, creado y transmitido como fruto del pensamiento crítico y reflexivo, y este ha sido siempre el cometido de las Universidades. Claro que los tiempos actuales exigen que dejemos de ser una torre de marfil encerrada en sí misma y nos convirtamos en el hogar del saber abierto a todos.

Y los tiempos actuales exigen también que nos apliquemos, desde las Universidades, no sólo a responder a los problemas y retos de lo cotidiano o lo más cercano, sino a los que tienen carácter global. Las mal llamadas crisis migratorias europeas (que ofrecen una imagen lamentable de los dirigentes europeos), la existencia de grandes bolsas de pobreza y exclusión, los lacerantes y desgraciadamente frecuentes casos de discriminación por razón d edad, sexo, credo, sexualidad, pensamiento, la incesante y dolorosa lacra de la violencia de género. Es misión de la Universidad, en cumplimiento de su ineludible compromiso social, dar respuestas a todas estas cuestiones, a aquellos que se revelan como crónicos y que aparecen, cada vez de forma más evidente, como lastres que impiden conseguir esa sociedad más justa, abierta, igual, libre, digna y con niveles cada vez mayores de bienestar para toda persona. En el escenario descrito la Universidad tiene que responder con la construcción de una auténtica teoría de la justicia social, legal, distributiva, de un modelo económico equitativo y no especulativo, de una teoría y práctica de la ética como eje vertebrador de la actuación de toda persona, especialmente aplicable a los que tienen más responsabilidades, sobre todo si son públicas.

Para todo ello, el pensamiento crítico y el conocimiento son condición indispensable pero no única. Debemos añadir los valores, la educación en el respeto a los valores que encarnan la defensa de los derechos humanos y las libertades públicas, en su versión clásica y en su ampliación hacia los derechos económicos, sociales y culturales. La Universidades no sólo es crisol del pensamiento y del conocimiento, lo es también de los estos valores que deben estar presentes en nuestra labor de formación, investigación y gestión, y que debemos transmitir como sello indeleble a nuestros estudiantes. Sin los valores, ninguna solución será adecuada, estable, ni permanente.



Para nuestra Universidad, y en toda Andalucía, se abre un nuevo Curso. Tendremos que tomar decisiones importantes para nuestro presente y nuestro futuro, para optimizar mejor la docencia y avanzar en la conciliación laboral y familiar, para sostener la investigación en niveles de excelencia, para defender la estructura de estudios más adecuada y reflexionar sobre la actualización y modernización de nuestra oferta académica, para facilitar la trabajo a nuestros gestores, para ofrecer la mejor formación teórica y práctica a nuestros estudiantes y garantizar su acceso y permanencia en los estudios  si tienen dificultades económicas. Decisiones que exigirán, como dije el año pasado, priorizar algunas cosas sobre otras. Pero estoy convencido de que saldremos airosos, ya saben ustedes que pese a las dificultades quiero ser optimista, así lo llevo haciendo desde que llegue a este cargo. Conscientes de las dificultades estaremos mejor preparados para librar la batalla que nos lleve a superarlas, desde la conciencia de que hemos elegido ser servidores públicos. Nuestra lucha no es sólo es por nosotros mismos es, sobre todo, por los demás, por todo lo que podemos hacer para construir un mundo mejor. Alguno dirá que bastante tenemos con sostener esta realidad llamada UPO, que con muchas dificultades cumple sobradamente su misión gracias a vuestro esfuerzo. Pero yo os digo que sueño con una Universidad todavía mejor, cada vez más comprometida y efectiva a la hora de transformar a mejor la Sociedad, sé que es posible que entre todo la alcancemos, un sueño que es posible cumplir porque, como diría quien ustedes ya saben:

No hacen falta alas para hacer un sueño,
Basta con las manos, basta con piernas,
Basta con el pecho, y con el empeño.

HE DICHO.
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