Inauguración Curso Académico 2017-2018

Inauguración Curso Académico 2017-2018

21 de septiembre de 2017

Si hiciéramos un ejercicio de combinación entre la teoría de la relatividad de Einstein y el famoso tango “Volver” de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, podríamos decir que veinte años no son nada y son, a la vez, tanto, depende de la perspectiva que adoptemos. Parece que fue ayer cuando nuestra Universidad, la UPO, iniciaba su andadura académica cuando han sido veinte años intensos y fructíferos de servicio a la Sociedad, de prestación del Servicio Público de Enseñanza Superior. Celebramos este Curso los 20 años de la creación de nuestra Universidad y lo hacemos desde el orgullo de haber cumplido satisfactoriamente con nuestros deberes y desde la responsabilidad de mejorar y afrontar con decisión los retos de la Sociedad presente y futura.

Nuestro Acto de Apertura de Curso comienza por la tradicional lectura de la Memoria Académica a través de la cual damos a conocer el estado general de nuestra Universidad en un ejercicio de transparencia, responsabilidad y compromiso social. Tradicional es también el dictado de la Lección Inaugural que este año ha correspondido al Prof. Dr. D. Santiago González Ortega, Catedrático de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, quien ha disertado sobre un tema siempre actual como es “El Derecho de Huelga: un derecho fundamental acorralado”, y felicito y agradezco sinceramente al Dr. González Ortega por su brillante exposición que nos debe servir como termómetro de la importancia de proteger los derechos fundamentales y las libertades públicas y garantizar su ejercicio efectivo, de hacerlo siempre pero especialmente en estos tiempos convulsos y complicados en los que parece retroceder el respeto a los mismos.

Por supuesto, felicito como Rector y como representante de esta Comunidad Universitaria, a los jóvenes investigadores distinguidos con los Premios Extraordinarios de Doctorado del Curso 2015/2016, distinción que reconoce su valía, su esfuerzo, y su vocación universitaria, así como su talento investigador que procuraremos retener para bien de nuestra Universidad, Como siempre digo, junto al orgullo y la legítima satisfacción por recibirlo, el Premio conlleva la responsabilidad de utilizar ese talento, esas capacidades, para ponerse al servicio de la Sociedad y de las personas que la componen,  y contribuir decisivamente a avanzar hacia una Sociedad sin pobreza ni discriminación, más justa y equitativa.

Y reconocemos en este Acto a miembros de nuestra Comunidad Universitaria que han contribuido, desde su trabajo comprometido con la vocación de Servicio Público, a que la UPO sea una buena Universidad Pública. Docentes e investigadores y Pas que siempre formarán parte de nuestra Comunidad Universitaria, con quienes tenemos una deuda de gratitud que apenas es resarcido con este reconocimiento en forma de Medalla de la Universidad. Es de justicia reconocer su gran trabajo, su esfuerzo y dedicación, A todas las personas distinguidas, mi admiración, respeto y agradecimiento, por lo que han hecho y por lo que nos dejan, que es mucho. También hemos querido reconocer a título póstumo los méritos personas que dejaron huella con su trabajo y con su forma de ser, y sólo permítanme volver a recordar a José Manuel Jiménez Cañete, Medalla de Honor en reconocimiento a su papel clave en la puesta en marcha de nuestra Universidad.

Se inicia hoy oficialmente un nuevo Curso Académico en nuestra Universidad, después de que el pasado sábado se inaugurara el Curso en nuestra Comunidad Autónoma. Decía, con razón, en ese Acto el Rector de la Universidad de Sevilla que no es un Curso más sino un Curso diferente. En el mismo sentido apuntaba el Rector de la Universidad de Salamanca en el Acto de apertura de Curso de las Universidades Españolas el 14 de septiembre. Y yo suscribo esa afirmación. Entre otras, por cuatro razones:

Primero, porque debe ser el Curso en el que reivindiquemos la bondad del Sistema Universitario Español frente a una creciente espiral de desacreditación que viene sufriendo. Tenemos un buen sistema universitario, realmente productivo y eficiente dada su financiación por debajo de la media de los países de la OCDE y de la UE (entre el 1,3 y el 1,6 del PIB, cifras todavía lejanas en España). Como venimos repitiendo los Rectores, la mayor parte de las Universidades Españolas, casi todas las públicas, están dentro del 5% por ciento de las mejores universidades del mundo (de 20.000 universidades, se sitúan entre las 1.000 primeras), Las probabilidades que tiene un joven español que quiera cursar estudios superiores de hacerlo en una Universidad entre las 1000 primeras es del 17,5%, superior al 13,4% de un alemán o al 8,4% de un estadounidense, y solo inferior al 27,7% de un británico.

Segundo, porque debe ser el año en el que se comience a actuar para adecuar nuestro modelo universitario a las exigencias del siglo XXI. Sobre la buena base descrita en el punto anterior, el sistema universitario debe avanzar y mejorar, sobre la base de lograr una mejor financiación que permita hacer los cambios con tranquilidad y en la dirección correcta. Y en esta línea, especialmente urgente es abordar la actualización de la oferta académica, no sobre la base de un crecimiento continuo e incesante de títulos, sino sobre la ordenación, racionalización y adecuación a las necesidades sociales presentes y futuras de los títulos universitarios. Financiación y modelo de Universidad evolucionado, temas que nos deben ocupar y que en nuestra Comunidad Autónoma trabajamos con la Consejería de Economía y Conocimiento con el deber inexcusable de llevarlos a buen puerto con la mayor brevedad. Por cierto, que la semana pasada en la EAIE celebrada en Sevilla tuvimos oportunidad de debatir sobre los retos más acuciantes de los Sistemas Universitarios a nivel europeo y mundial. Las conclusiones de este congreso serán de gran utilidad para orientar los debates y las soluciones a nuestros retos.

Tercero, porque debe ser el Curso en el que comience el camino para la recuperación de derechos de quienes componen las Comunidades Universitarias. En Andalucía, en este sentido, se han llegado a acuerdos en la mesa de negociación del PDI para recuperar los complementos autonómicos, reconocer el pago de quinquenios y sexenio al PDI laboral, volver paulatinamente a la carga docente máxima de 24 créditos y para promocionar y estabilizar al personal así como recuperar el sentido real de las figuras de profesorado a tiempo parcial. El acuerdo también debe producirse en el PAS, con la consecución de una carrera horizontal y la mejora de las condiciones de trabajo, así como el racional incremento de las plantillas y la puesta a disposición de las herramientas más eficaces para cumplir con sus funciones.

Cuarto, porque debe ser el año de reactivación de las convocatorias competitivas del PAIDI, instrumento fundamental para el desarrollo económico y tecnológico de Andalucía y elemento esencial para avanzar e incrementar y potenciar los logros de los investigadores universitarios. Sabemos que es casi inminente que la Consejería, en colaboración con las universidades, active estas convocatorias, lo que debe suceder con la suficiente financiación y la debida continuidad porque no se trata sólo de activarlas de nuevo sino de recuperar el tiempo perdido en estos últimos cuatro años.

Como acabo de decir, aunque somos un buen Sistema Universitario, nuestro deber es evolucionar y ser capaces de prestar el servicio público de educación superior cada vez con más calidad, excelencia, eficacia y eficiencia, disponiendo de los recursos humanos y materiales que sean precisos para lograrlo. Lo que sea un país dependerá en gran parte de lo que sean sus universidades, ahí radica el enorme valor de la educación superior, y ahí radica la importancia de generalizarla y extenderla, de forma que un país que cuida a sus universidades lo que está haciendo es cuidar su propio presente y futuro.

La educación es un innegable bien, básico, esencial, que debe llegar a todo el mundo. A más altos niveles de educación de calidad generalizados mayores grados de justicia, bienestar, igualdad, respeto, convivencia y paz podremos lograr. Por ello es importante abrir las puertas de la Universidad para que pueda garantizarse no tanto que todo el mundo pueda acceder, sino que quien así lo quiera pueda acceder en condiciones de igualdad de oportunidades; y, a la vez, que quien accede a la Universidad y rinde, tenga garantizada su permanencia en el Sistema sin depender de los vaivenes económicos.

A mantener una educación de calidad ha contribuido el acuerdo CRUE- Ministerio de Educación para que las actuales titulaciones universitarias de grado mantengan una estructura de 240 créditos y que las nuevas titulaciones que se propongan puedan serlo de 180 créditos. Es un paso importante sin duda pero que no cierra la cuestión de la evolución de la oferta académica universitaria, aunque sienta unas bases de estabilidad y tranquilidad para llevar a cabo esa evolución.

A garantizar la igualdad de oportunidades y posibilitar el acceso y continuación de los estudios universitarios sin depender de factores económicos, han contribuido, primero, la decisión del Gobierno de España de permitir la aproximación a la baja de los precios del crédito de grado y de master. Y, segundo, pero no menos importante, la decisión de la Junta de Andalucía de, prácticamente, igualar el precio del crédito de Grado y de Postgrado, de cualquier Postgrado sea habilitante o no, acompañada de la bonificación hasta un 99% de cada crédito aprobado en primera matrícula. Creo que es muy positivo avanzar hacia la gratuidad de los estudios universitarios siempre que vaya acompañada de la exigencia de rendimiento a los estudiantes y que se inserte dentro de ese conjunto de  medidas que nos conduzcan a un nuevo modelo de Universidad suficientemente financiada.

Iniciamos hoy un nuevo Curso oficialmente en nuestra Universidad. Deseo y espero que de nuevo la UPO, su Comunidad Universitaria, demuestra una vez más su compromiso con la más alta calidad en la prestación del Servicio Público de Educación Superior. Confío ciegamente en nuestros profesores, investigadores, personal de administración y servicios y sé que estarán a la altura del listón marcado por estos 20 años de trabajo, y que harán lo posible por superarlo. Sé, igualmente, que daremos lo mejor de nosotros para atender adecuadamente a nuestros estudiantes y darles la mejor formación teórica y práctica posible. Es un año en el que nuestra Universidad, con la Universidad de Sevilla y como dijo su Rector, contribuirá a poner a Sevilla, Andalucía y España en el centro de atención de lo Académico y de lo Cultural, pues estaremos presentes y contribuyendo a la celebración del IV Centenario del nacimiento de nuestro inmortal Bartolomé Esteban Murillo y el decimonoveno centenario del fallecimiento del emperador Trajano y la llegada al poder del Emperador Adriano, con su obra de transformación del Imperio Romano.

Acabo ya pero no puedo dejar de mostrar mi solidaridad, apoyo  y preocupación por la situación de los millones de afectados por los últimos desastres naturales en forma de terremotos, huracanes y ciclones en Méjico, el Caribe, USA y Asia. Tampoco quiero dejar pasar esta ocasión sin condenar enérgicamente los actos terroristas yihadistas, y de cualquier otro signo, que golpean a tantos países del mundo, con especial preocupación por los que suceden en Europa y especialmente en España, en agosto en Barcelona y Cambrils. Todo el apoyo a las víctimas de tan execrables Actos. Y por supuesto, como estamos haciendo los Rectores en los Actos de Apertura de Curso, no puedo dejar de referirme a la crítica situación que vive en estos momentos nuestro país, tan preocupante como lo es también alguna escalada de tensión internacional que amenaza gravemente la paz. Como Institución la UPO está indudablemente al lado de la defensa del Estado de Derecho encarnado en la actual Constitución, las Leyes, y el cumplimiento de las resoluciones judiciales y muestra su rechazo al comportamiento de quienes por vías ilegales quieren lograr separar a Cataluña del resto de España. Lo dicho no empecé a que debemos trabajar juntos para restaurar los valores de convivencia que permitan avanzar en la construcción de una Sociedad por y para las personas, una Sociedad más justa y equitativa, y que la Universidad se implique decisivamente, desde la intelectualidad, como dijo el Rector de Salamanca, en superar lo que actualmente tiene dividida a la Sociedad Catalana.

Tenemos tarea en un Curso y un año que se antoja decisivo por muchas razones. Trabajemos unidos, activemos todas las formas de colaboración y busquemos cada uno de nosotros aquello que nos une a todos los demás para, desde la diversidad, hacer posible la convivencia, la armonía, la justicia y la paz. Ahí tiene que estar siempre, y estará, la Universidad. Como dice ese autor que tiene nota fija a pie de página en estos discursos:

“Si pienso que fui hecho para soñar el sol
y para decir cosas que despierten amor
como es posible entonces que duerma
entre saltos de angustia y horror”

En nosotros, en nuestras manos, está evitar la angustia y el horror y cambiarlas por tranquilidad, armonía, serenidad y paz.


HE DICHO.

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