Inauguración Curso Académico 2018-2019

Inauguración Curso Académico 2018-2019

14 de septiembre de 2018

 

Suele decirse que la mejor manera de predecir el futuro es creándolo. Sin duda que un papel fundamental en esa tarea de crear el futuro la tienen las Universidades en cuanto formadoras de las futuras generaciones llamadas a vivir ese futuro en presente. Cuanto mejor hagamos nuestra tarea formativa, que no se comprende sin la investigadora y la de transformación social, más oportunidades estaremos dando a la existencia de un futuro mejor para todas las personas. No se puede entender la labor de la Universidad sin esta clave y, en este sentido, asumimos una grave responsabilidad a la que debemos responder dando lo mejor de nosotros mismos. Quería comenzar con esta reflexión porque ante un futuro cada vez más incierto, cuyas bases son los importantes problemas que somos incapaces de extirpar, como las crisis periódicas, la pobreza, la exclusión, las guerras, y que vendrá marcado por una transformación de niveles desconocidos hasta ahora por su magnitud cualitativa y cuantitativa, es muy importante tanto reivindicar el papel clave de la Universidad como asumir la responsabilidad que esa tarea conlleva. 

La lectura de la Memoria Académica, primer y tradicional elemento del Acto de Apertura de Curso, permite mostrar el estado general de nuestra Universidad, fruto no solamente de nuestra actividad docente, investigadora, de gestión y de compromiso social en el último Curso Académico, sino de la trayectoria acumulada en los 21 años de existencia de nuestra Universidad. Como ejercicio de transparencia, responsabilidad y compromiso social que es, su vocación es alcanzar la máxima difusión posible para que la sociedad pueda valorar si nuestra Institución Pública está cumpliendo con los cometidos para los que fue creada y se alinea con la tarea antes descrita. El esfuerzo de nuestra Comunidad Universitaria hace que tengamos una buena Universidad, implicada en la mejora continua, pero sólo es posible conseguirla y sintonizarla con las necesidades sociales si nos sometemos al escrutinio público indicativo de si nuestro trabajo va por el buen camino y que podemos contribuir de manera eficiente a la construcción de un futuro digno para todas las personas.

Tradicional es también el dictado de la Lección Inaugural que este año ha correspondido a la Prof.ª Flor María Guerrero Casas, Catedrática de Métodos Cuantitativos para la Economía y la Empresa, quien nos ha ilustrado magníficamente sobre “Matemática Financiera y Actuarial. Una aproximación a su origen y evolución hasta el siglo XVIII”. Felicito y agradezco sinceramente a la Dra. Guerrero por su brillante exposición que nos muestra como es importante conocer el pasado y las bases de nuestras ciencias y artes para poder estar en mejores condiciones de construir el futuro. A la vez, nos sirve de recordatorio de la importancia de las matemáticas como explicativas de nuestra realidad y como base de toda la transformación digital que está teniendo lugar de forma tan acelerada como fascinante a la vez que inquietante.

Una vez más, tengo el placer de felicitar como Rector y como representante de esta Comunidad Universitaria, a los jóvenes investigadores distinguidos con los Premios Extraordinarios de Doctorado del Curso 2016/2017, distinción que reconoce su valía, su esfuerzo, y su vocación universitaria, así como su talento investigador que procuraremos retener para bien de nuestra Universidad, Como siempre digo, junto al orgullo y la legítima satisfacción por recibirlo, el premio conlleva la responsabilidad de utilizar ese talento, esas capacidades, para ponerse al servicio de la sociedad y de las personas que la componen, y contribuir decisívamente a avanzar hacia una sociedad sin pobreza ni discriminación, más justa y equitativa.

Y reconocemos en este Acto a miembros de nuestra Comunidad Universitaria que han contribuido, desde su trabajo comprometido con la vocación de servicio público, a que la UPO sea una buena, cada vez mejor, Universidad Pública. Docentes e Investigadores y Pas que siempre formarán parte de nuestra Comunidad Universitaria, con quienes tenemos una deuda de gratitud que apenas es resarcido con este reconocimiento en forma de Medalla de la Universidad. Es de justicia reconocer su gran trabajo, su esfuerzo y dedicación, a todas las personas distinguidas, mi admiración, respeto y agradecimiento, por lo que han hecho y por lo que nos dejan, que es mucho. Mi recuerdo también para los miembros de nuestra Comunidad Universitaria fallecidos durante el Curso anterior, a quienes tenemos previsto poder reconocer específicamente en lo que espero que, si el Consejo de Gobierno así lo estima oportuno, sea la celebración del primer día de nuestra Universidad en enero próximo.

Se inicia hoy oficialmente un nuevo Curso Académico en nuestra Universidad, este año como preludio al inicio de las clases este próximo lunes 17 de septiembre. Y en este Acto me gustaría compartir con ustedes tres mensajes.

En primer lugar, faltaría a mi deber como Rector y como universitario si no defendiera en este Acto a la Universidad frente al proceso de degradación que sufre ante las continuadas noticias de posibles irregularidades en la matriculación, desarrollo, evaluación y expedición de títulos de postgrado. Hay que decir bien alto que las Universidades tenemos procesos y sistemas de control que permiten garantizar la absoluta corrección de la formación que se imparte y la calidad de los títulos que se otorgan. Casos aislados y puntuales, por muy mediáticos que puedan ser por razón de las personas afectadas, no deben empañar la labor de las universidades. Como en cualquier Institución, puede haber casos, insisto que aislados, afectados por irregularidades, y cuando así se detecta se debe, y así se hace, proceder a investigar lo que ha pasado y a sancionar las conductas no ajustadas a la ley y/o a la ética una vez demostradas las irregularidades pertinentes. Pero la Universidad no puede ser campo de batalla para dirimir responsabilidades políticas, eso es una grave irresponsabilidad que amenaza con socavar la consideración de una de las Instituciones mejor valoradas por los ciudadanos. Las universidades y el Sistema Universitario Español es confiable, sin duda, con tareas pendientes para mejorar y ser más capaz de responder a los retos del contexto actual y futuro, pero con una actividad docente e investigadora de nivel.

En segundo lugar, y aprovechando las palabras de nuestra Consejera de Conocimiento, Investigación y Universidad, nuestra querida Lina, por más que seamos un buen sistema y que tengamos buenas universidades, el camino de la mejora es siempre interminable, debemos esforzarnos en ser mejores, en prestar cada vez un mejor servicio público educativo superior. La situación política no es la más favorable para abordar las regulaciones necesarias para la reforma universitaria, pero se trabaja día a día para poder ofrecer a docentes, investigadores, PAS y estudiantes, las herramientas que permitan hacer mejor sus tareas.

En este sentido, me gustaría señalar que la Consejería trabaja con las Universidades Públicas Andaluzas para poder activar diversas medidas que permitan la recuperación de derechos, el despliegue de políticas que favorezcan a las Comunidades Universitarias, como el Programa Talentia Senior, y, especialmente importante, que todo esto este cubierto por un marco económico y financiero estable. No se ha podido culminar el nuevo modelo de financiación de las Universidades Públicas Andaluzas que habrá que abordar en una siguiente legislatura. Pero es posible que pueda firmarse un documento de Acuerdo Marco sobre las condiciones básicas de la financiación universitaria, y me consta que esa es una de las prioridades de la Consejería y de la Consejera. Ese Acuerdo sería beneficioso porque marcaría unos mínimos de estabilidad financiera que ahora mismo no tienen un soporte normativo. La UPO pide que el documento sea fiel reflejo de los principios de suficiencia, armonización y cohesión del sistema universitario para que todas las Universidades podamos converger hacia niveles homogéneos de prestación del Servicio Público. Estoy convencido de que esto será posible y que permitirá dejar atrás años de desequilibrio e insuficiencia financiera que han afectado a nuestra Universidad en anteriores modelos de financiación y que tanto esfuerzo nos ha costado compensar y superar.

En tercer y último lugar, afrontamos un Curso Universitario en el que será necesario comenzar a abordar entre todos, y si es posible, alcanzar acuerdos, las necesarias transformaciones que los tiempos actuales y la más adecuada contribución a la forja del futuro exigen de las universidades y de nuestra Universidad. Por supuesto, medidas internas de mejora de gestión, necesarias, que implican cambios en nuestra forma de hacer las cosas y, que más allá de las polémicas generadas, buscan eliminar tradicionales problemas de ordenación académica de nuestra Universidad. Reitero públicamente son medidas necesarias, que donde haya equivocaciones se rectifica, como se ha demostrado, y que la mejor manera de conseguir llevarlas a cabo es mediante el diálogo y el acuerdo al que han estado, están y estarán, invitados todos los actores concernidos.

Pero siendo temas importantes, este Curso nos lleva a empezar la toma de decisiones claves y estratégicas para nuestra Universidad. La transformación social viene acompañada por una transformación de la Universidad que debemos abordar ineludiblemente y en coordinación con la Consejería. Los cambios de la oferta académica, la formación modular, la formación interdisciplinar, la combinación de presencialidad y virtualidad, la internacionalización en un mundo en el mercado competitivo universitario es cualquier Universidad del mundo, el propio diseño de los Campus, de las Aulas, de las Bibliotecas, educación integral personal, valores y competencias, etc., por no aburrirles con una enumeración más larga. No tomar estas decisiones es quedarse atrás, y tenemos que ser capaces de superar el día a día para poder diseñar e implementar el presente y el futuro más inmediato de nuestra Universidad para ser competitivos y poder ser realmente eficientes en el cumplimiento de nuestras tareas que lo son por y para la Sociedad, por y para las personas.

Termino resumiendo mis palabras valiéndome de quienes ustedes ya saben. El poeta y cantante hizo testamento porque la muerte anda en secreto y no se sabe qué mañana. Su testamento era las canciones que debía: entre muchas debía una canción a la mentira, pequeña, frágil casi salva, una canción asesina, bruta, sanguinaria; y una canción a lo imposible, a la mujer, a la estrella, al sueño que nos lanzan, una canción indescriptible como una vela inflamada en vientos de esperanza. Seamos desde la Universidad tanto los implacables perseguidores de la dañina mentira como los incansables generadores de los vientos de esperanza que guíen nuestro futuro.

HE DICHO.

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