
La colaboración en pequeños equipos está cada vez más presente en la universidad y en el mundo laboral, y suele presentarse como una vía para mejorar tanto los resultados como el aprendizaje. Sin embargo, un experimento en la Universidad Pablo de Olavide revela que la habilidad del compañero puede tener efectos inesperados: cuando la diferencia de nivel es alta, colaborar con alguien de mayor capacidad y conocimientos no garantiza un mejor rendimiento y puede incluso reducir la nota individual.
Así se desprende del estudio Partner effects and collaborative learning, publicado en la revista internacional Labour Economics por las doctoras Marisa Hidalgo y Dunia López, del área de Análisis Económico de la Universidad Pablo de Olavide.

Un experimento en el aula con asignación aleatoria
La investigación se desarrolló con estudiantes de primer curso en la asignatura de Microeconomía. A lo largo del semestre, el alumnado fue emparejado de forma aleatoria dentro de sus grupos de prácticas para realizar actividades colaborativas en el aula. Esas tareas podían aportar hasta un punto adicional a la nota final.
No obstante, el examen final —que constituía la mayor parte de la calificación— se realizó de manera individual. Este diseño experimental permitió identificar de manera rigurosa el efecto causal de la habilidad académica de la persona con la que se trabaja (determinada mediante sus calificaciones previas) sobre el rendimiento individual, minimizando sesgos frecuentes en los estudios sobre ‘efectos de pares’, como la autoselección en la conformación de grupos y la influencia simultánea entre estudiantes.
Trabajar con alguien de mayor capacidad puede reducir el rendimiento
Los resultados de Hidalgo y López cuestionan una idea muy extendida: que emparejar a estudiantes con compañeros de mayor nivel siempre impulsa el aprendizaje. El estudio encuentra que un aumento en la habilidad previa del compañero se asocia, en promedio, con una ligera reducción en la nota del examen final. El efecto negativo aparece con más claridad cuando el emparejamiento se produce con alguien notablemente más capaz. Además, el impacto se concentra principalmente entre los estudiantes varones.
Una posible explicación de las disparidades de género se encuentra en que los varones, a menudo percibidos como más competitivos que las mujeres, pueden, sin embargo, estar menos inclinados a esforzarse en un entorno colaborativo que carece de incentivos explícitos para hacerlo (en este caso, cuando se les empareja con un compañero más capacitado).
Esfuerzo individual y dinámicas de aprendizaje
El estudio analiza posibles mecanismos que pueden explicar estos resultados. Por un lado, la evidencia apunta a la existencia de comportamientos de ‘free-riding’ (reducción del esfuerzo propio al trabajar con alguien que puede asumir más carga o resolver antes). Por otro, considera el posible desánimo o una menor motivación cuando la diferencia de nivel es alta.
Un dato relevante es que, en estos emparejamientos, algunos estudiantes tienden a obtener mejores resultados en las tareas colaborativas, pero peores resultados en la prueba individual. Es decir, el trabajo en pareja puede facilitar sacar adelante con éxito la actividad conjunta, pero no necesariamente consolidar el aprendizaje que luego se exige a solas en el examen final.
Implicaciones para la docencia universitaria
Lejos de cuestionar el valor del aprendizaje colaborativo, el experimento subraya que su diseño importa. En particular, el estudio sugiere que, cuando se combinan actividades de grupo con evaluación individual, conviene prestar atención a cómo se forman las parejas o equipos; a la evaluación de las tareas colaborativas, para que incentiven la implicación de todos; y qué apoyos docentes (roles dentro del equipo, guías de trabajo, seguimiento) ayudan a evitar la reducción de esfuerzo y a sostener la motivación.
Referencia:
Hidalgo-Hidalgo, M. & López-Pintado, D. (2026) Partner effects and collaborative learning. Labour Economics (98) 102842. https://doi.org/10.1016/j.labeco.2025.102842
